EL DETERIORO DE LAS CREENCIAS BÍBLICAS

Este fue el titular del domingo en el Christian Post:

            El 60% de los adultos menores de 40 años dicen que Jesús no es el único camino a la salvación; igual a Buda, Mahoma.

En un estudio reciente de los supuestos “cristianos nacidos de nuevo” en los EE. UU. Entre las edades de 18 y 39, más del 60% dijo que creían “que Buda, Mahoma y Jesús son todos caminos válidos hacia la salvación.”

El mismo estudio encontró que más del 30% creía que “Jesús pecó al igual que otras personas cuando vivió en la Tierra o no estaba seguro.”

El estudio detalló un “deterioro sorprendente” en los círculos evangélicos con respecto a las creencias y prácticas religiosas en tan solo los últimos 10 años. Esto incluye la comprensión bíblica de la naturaleza de Dios, la infalibilidad de la Biblia, la realidad de Satanás y la moralidad objetiva.

Citaron una “degradación sorprendente” de la “cosmovisión bíblica” básica entre los “cristianos” profesos en los últimos 10 años. No es sorprendente que la disminución haya sido mayor entre la población en general.

Kerby Anderson, presidente de Probe Ministries, atribuye el declive a la “continua y creciente influencia de los medios.”

Anderson sugiere además que los líderes de la iglesia simplemente están asumiendo que sus miembros tienen una cosmovisión bíblica y están dejando de enseñar y predicar doctrinas bíblicas básicas.

Al conocer a la mayoría de nuestra base de lectores, es posible que esté pensando: “Bueno, eso no es un problema entre nosotros.” Sin embargo, nos puede sorprender, especialmente entre el grupo de edad menor de 40 años.

En los últimos años, hemos visto a jóvenes de ese grupo demográfico rechazar las creencias cristianas enseñadas por sus padres, dejar la iglesia y renunciar a la enseñanza fundamental de la Biblia. Muchos han optado por un ecumenismo que es menos restrictivo y satisface lo que quieren, deseos y anhelos personales.

Si bien es cierto que algunos se apartarán de la fe independientemente de lo bien fundamentados que hayan estado en una enseñanza bíblica sólida y sana tanto en el hogar como en la iglesia local, ¿no es justo preguntar: “¿Estamos enfatizando las bases bíblicas a una generación joven?”

Con tantos “temas candentes” que abordan “necesidades relevantes” en nuestra cultura, puede ser tentador descuidar temas antiguos que son fundamentales para el crecimiento y la madurez cristiana.

  • La naturaleza, características y personalidad de Dios.
  • La deidad de Jesús.
  • La obra del Espíritu Santo.
  • El plan de Dios para la salvación del hombre.
  • El trabajo, la adoración y la organización de la iglesia del Nuevo Testamento.
  • La autoridad de la Palabra de Dios.
  • Evidencias para nuestra fe.

Probablemente pueda agregar a esta lista temas importantes y vitales necesarios para desarrollar una fe fuerte.

Es esencial una cosmovisión bíblica que filtre nuestra educación, vocación, moralidad, relaciones, ciudadanía y vida hogareña a través del lente de la Palabra de Dios. Este punto de vista se basa en estas creencias básicas:

  • Dios es el Creador (Génesis 1-2)
  • Jesucristo es el Hijo de Dios y es el único camino al Padre (Mateo 17:5; Juan 14:1-6).
  • La Biblia es la Palabra inspirada de Dios revelada por el Espíritu Santo (Efesios 3:1-5).
  • La verdad es absoluta (Juan 8:32; 17:17; 2ª Timoteo 3:16-17).
  • Salvación por gracia a través de la fe solo en Jesús (Romanos 5:1-2; 6:1-23; Efesios 2:1-10; Hechos 4:12).
  • Dios define la moralidad, no la cultura o las circunstancias (Romanos 12:1-2; Gálatas 5:16-26).

 Además, estos fundamentos deben expresarse de palabra y de hecho mediante la Regla de Oro y los dos grandes mandamientos.

Traten a los demás como ustedes quieran ser tratados (Mateo 7:12, TLA)

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Mateo 22:37-40, RV1960).

Los padres, predicadores, pastores e iglesias deben enseñar estos fundamentos a la próxima generación. Y viviendo según ellos nosotros mismos. Hacerlo marcará la diferencia en nuestros hogares, iglesias y el mundo que nos rodea.

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:2).

–Ken Weliever, The Preacherman

Tomado con permiso de https://thepreachersword.com/

Al Español Jaime Hernández

EL PELIGRO DE UNA APLICACIÓN DE LA BIBLIA EN SU TELÉFONO CELULAR

Muchos cristianos tienen aplicaciones de la Biblia en sus teléfonos celulares. Sin duda, nunca pensaron ni una sola vez que eso representaba algún peligro, ¿verdad?

No es así. A menos que viva en Afganistán.

Recibí dos correos electrónicos esta semana, uno de mi amigo rotario, John Grant, otro de un colega predicador, Max Dawson, informando que los talibanes van de puerta en puerta exigiendo los teléfonos celulares de la gente.

Si encuentran una aplicación de la Biblia en su teléfono, lo matarán de inmediato. Esto está más documentado en el sitio web, Religious News Service (RNS) y por el Dr. Rex Rogers del Ministerio de Medios de Medio Oriente SAT.

“Es increíblemente peligroso en este momento para los afganos tener algo cristiano en sus teléfonos,” dijo Rogers. “Los talibanes tienen espías e informantes en todas partes.”

También se informa que “los militantes talibanes incluso están sacando a la gente del transporte público y matándola en el acto si son cristianos o si se les considera étnicamente “impuros.”

“Debido a que es tan peligroso buscar la compañía de otros cristianos, muchos creyentes afganos están totalmente solos, sin ni siquiera otro cristiano con quien hablar”, agregó Rogers. “Nuestro director local me dijo: “La mayoría no se atreve a ir a una casa iglesia. Están solos, temerosos y nos miran. Somos su último recurso.”

Según un artículo de Mark Morris en TGC, un pastor recibió una carta de los talibanes que decía: “Sabemos quién es usted, qué hace y dónde encontrarlo.”

Morris da el relato de otro creyente que habló sobre un amigo cuyo pueblo había sido tomado por los talibanes. Su hija de 14 años fue literalmente arrancada de sus brazos y forzada a servidumbre sexual en lo que los talibanes llamarían “matrimonio” y su “obediente privilegio y responsabilidad islámica.”

En un país donde los conductores de los noticieros de televisión pueden criticar abiertamente al Congreso y al presidente, y los cristianos pueden quejarse en las redes sociales sobre las decisiones de sus gobernadores estatales y funcionarios electos locales, nos resulta difícil imaginar la persecución infligida a los creyentes afganos y el terror que están experimentando.

Mientras consideramos que estas atrocidades ocurrieron a más de 11,000 km de las costas de los Estados Unidos, nos vienen a la mente varios pensamientos.

(1) Oremos por el pueblo de Afganistán, especialmente por los creyentes de la Biblia, cuyas vidas están en peligro (1ª Timoteo 2:1).

(2) Oremos por nuestro presidente y los líderes de nuestro país, ya que se ven obligados a tomar decisiones difíciles (1ª Timoteo 2:2).

(3) Demos gracias a Dios por la libertad que disfrutamos en este país para adorar abiertamente a Dios, expresar nuestra fe y reunirnos públicamente con otros cristianos. (Hebreos 10:23-25)

(4) No demos por sentado el privilegio de leer la Biblia, cuando, donde y como queramos. Ya sea en público o en privado. O de un libro. O desde una aplicación en nuestro celular o tableta.

(5) Aprovechemos al máximo nuestras oportunidades para compartir nuestra fe en Jesús, dándonos cuenta de que esto no es fácil ni abiertamente posible en lugares como Afganistán.

(6) No usemos nuestra libertad en Cristo, ni la libertad de la ciudadanía de nuestro país como “pretexto para la maldad,” o un “disfraz de maldad,” o “cobertura de malicia” (1ª Pedro 2:16). Específicamente, abstenerse de palabras maliciosas, actitudes y acciones impías hacia aquellos con quienes no estamos de acuerdo, ya sea política o religiosamente.

Entonces, la próxima vez que abra su celular para leer la Biblia, recuerde a la gente de Afganistán. Gracias a Dios por sus bendiciones. Y lea con vistas a poner en práctica lo que ha aprendido.

–Ken Weliever, The Preacherman

Tomado con permiso de https://thepreachersword.com/

Al Español, Jaime Hernández

“PROCURA VENIR ANTES DEL INVIERNO”

Introducción

Dos de los más famosos prisioneros de toda la historia son el apóstol Pablo y Napoleón Bonaparte. Uno estaba en prisión porque la paz del mundo lo exigía; el otro estaba en prisión porque buscaba darle al mundo una paz que el mundo no puede dar y que el mundo no puede quitar. En prisión uno tenía el recuerdo de ciudades y hogares que había devastado. El otro tenía recuerdos de naciones y continentes que él había bendecido con su presencia y animado a su paso. En prisión uno tenía sueños de muerte que había forjado desde los Pirineos hasta Moscú y de las Pirámides hasta el Monte Tabor. El otro tenía sueños de vida y de esperanza que había causado en los corazones de los que había introducido al reino de Dios. Uno, que sobre ríos de sangre había hecho flotar sus planes ambiciosos de dominio mundial. El otro, que había derramado sangre de sus propias heridas por la causa de Cristo. Napoleón en una ocasión dijo: “Me pregunto si existe alguien en el mundo que realmente me ame.” Pero Pablo amaba a todos los hombres porque sirvió con su vida para llevarlos al reino de Dios (ver 2ª Corintios 11).

               Cuando un hombre enfrenta pruebas en su vida, puede sortearlas mejor si tiene amigos en los cuales confiar. Pablo tuvo tres de esos amigos. El primero cuyo nombre no necesita mención aquí, lo conoció en el camino a Damasco.[1] Su aparición fue tan brillante que Pablo quedó ciego y por tres días estuvo sin ver. Desde el mismo primer día de su amistad hasta su final, Pablo trató de obedecer todo mandamiento de Él. Este amigo había prometido estar con él siempre, hasta el fin del mundo.[2]

               El segundo de estos amigos fue un hombre que por su profesión es el primero que vemos cuando nacemos y casi al último que vemos en la muerte―el médico. Pablo lo inmortalizó cuando dijo de él, “Lucas el médico amado”[3]y luego, “Solo Lucas está conmigo.”[4] El tercero de esos amigos fue un joven mitad hebreo y mitad griego, que Pablo llamaba “amado hijo.”[5]

                Fue al último de estos tres amigos al que Pablo escribió su última epístola. En ella insta a que Timoteo a venir y que pase un tiempo con él en su prisión en Roma. Timoteo debe ir a Troas y recoger pergaminos y libros (Pablo fue un erudito hasta el final). Timoteo debe ir a la casa de Carpo y recoger el capote que Pablo había dejado ahí.[6] Este es quizás el único capote que Pablo tenía. Pero ahora con el verano disminuyendo necesitará abrigo y así calentarse en la fría cárcel italiana en este invierno. Este capote probablemente había sido mojado con la salmuera del Mediterráneo, se había puesto blanco con la nieve de la parte alta de Galacia y carmesí con la sangre derramada por él mismo a causa de las lapidaciones. Así que Timoteo debe traer todo esto. Pero más que cualquiera de ellos, Pablo quiere que venga Timoteo mismo: “Procura venir antes del invierno”[7]

              ¿Pero por qué antes del invierno? Porque en el invierno el mar Mediterráneo está cerrado a la navegación. Tan peligroso era el cruce al inicio del invierno, que Pablo sufrió un naufragio en esa temporada en su camino a Roma para ser juzgado. Así que Pablo lo insta a que viniera antes del invierno.

        Nos gusta pensar que Timoteo no esperó un solo día para iniciar su viaje cuando él recibió la carta. Lo imaginamos abordar la primera nave hacia Italia. Lo vemos llegando al puerto de Neápolis y tomar el camino a Roma. Ahí busca la prisión donde Pablo está detenido, cuando lo encuentra abraza a su amado amigo de edad…luego durante todos los meses de invierno recuerdan todos sus momentos juntos cuando ambos eran libres de cruzar Europa con la historia del Evangelio. Nos gusta pensar que Timoteo le leyó a Pablo sus libros y pergaminos, que planeaban nuevas batallas para Timoteo cuando Pablo ya no pudiera estar con él. Nos gusta pensar que Timoteo estaba ahí cuando los guardias llegaron por Pablo y juntos empezar la última marcha de Pablo. Nos gusta pensar que Timoteo estuvo lo más cerca de él cuando la enorme hoja se elevó para cortar la cabeza del apóstol amado―ese mismo golpe que dejó entre abiertas las puertas de la gloria para él. Sí, ¡nos gustaría pensar que Timoteo vino antes del invierno!

          Sin embargo, la Biblia no dice que lo haya hecho. No dice que haya ido en absoluto. Por lo tanto, debemos considerar otra posibilidad.

             Suponga que cuando Timoteo recibió esa carta haya dicho: “Si, iré a Roma. Pero primero debo atender algunos asuntos aquí en Éfeso. Luego ir a Mileto para nombrar a algunos ancianos ahí, luego ir a Colosas para atender unos asuntos personales.” Suponga que cuando terminó de hacer esto, pasó por Troas, recogió los libros y pergaminos, luego se apresuró para ir a la casa de Carpo y recogió el antiguo capote y entonces preguntó por el pasaje a Roma. Sin embargo, le dicen que el periodo de navegación por el Mediterráneo ha concluido para esa temporada…Se le dijo: “No hay naves para Italia hasta abril.”

              Cuánto se habría reprochado él mismo durante todos los meses de invierno por no ir más pronto de acuerdo a la prioridad. Se pregunta cómo estará el apóstol. Él no tenía pergaminos o libros para entretenerse ni capote que le diera calor. Timoteo se imagina a un anciano agazapado en la esquina de una oscura celda titiritando de frío y preguntándose por qué Timoteo no llega.

           Pero finalmente cuando llega la primavera. Timoteo es el primero en abordar y hacer su viaje a Roma. Ahí busca la prisión, pero es repelido por los guardias. Se apresura a encontrar a uno de los discípulos en Roma y pregunta el paradero de Pablo y sobre la carta que recibió instándole a venir rápidamente. “¿Así que tu eres Timoteo?” Ellos le preguntan. “Pablo debió realmente amarte; hablaba muy a menudo de ti. Su último mensaje fue para ti: Él dijo, ‘Denle mi amor a Timoteo.’ Cuánto te estuvo esperando al principio del invierno; cada vez que el guardia hacía sonar las llaves de la puerta de su celda, Pablo decía: ‘¿Eres tu Timoteo?’” Timoteo exclama: “Pero, ¿dónde está él ahora?” “Oh cuánto lo siento. ¿No has escuchado? ¡Pablo fue decapitado en diciembre!”

                   Cuánto se lamentó Timoteo no haber ido antes del invierno.

TESIS: ¡Venir antes del invierno!

            Hay algunas cosas que debemos hacer ahora o nunca las haremos. El invierno llegará y la nieve cubrirá las tumbas de nuestros amigos y muchas de nuestras oportunidades se habrán ido. Hay puertas preciosas de oportunidad abiertas este verano que serán cerradas para siempre cuando el invierno llegue. Hay ríos de oportunidad corriendo en la etapa de inundaciones ahora que pronto se reducirán y se congelarán cuando el verano haya pasado. Así que vaya antes del invierno ¡o nunca irá!

Dando una palabra de amor

          Vaya antes del invierno a dar una palabra de amor a los que nos rodean. Muchos de nosotros tenemos personas que queremos y actuamos como si ellos fueran a estar con nosotros por siempre. Vaya a ellos ahora y dígales cuánto significan para usted…antes que el invierno llegue a ellos. Cuán precioso es por ejemplo escuchar a alguien decir al colgar el teléfono, “Te quiero mucho,” como un amigo me dijo justo esta semana.

              A finales de 1700, la encantadora Jane Welch se convirtió en la novia del famoso poeta inglés Thomas Carlyle. Su matrimonio fue trágico, no porque la maltratara físicamente, sino porque ella esperaba una palabra amable de parte de él que le indicara que la amaba. Sin embargo esperó en vano. Él vivió en soledad y murió con el corazón destrozado en 1866. Cuando el invierno le llegó a ella, Thomas Carlyle se dio cuenta por primera vez el lugar que ella ocupaba en su vida y en amargura lloró sobre su silueta fría. Luego escribe en su diario lo que ha sido llamada la oración más triste de la literatura inglesa: “Oh que te tuviera durante una hora para que pudiera decirte todo.” Sin embargo, el invierno vino a ella. Él desperdició la primavera y el verano de su vida y ahora que ha llegado el invierno, trató de decírselo todo. Qué inútil esperar para decirle la palabra amable a un ser querido cuando sus oídos están tapados por la muerte. Qué inútil poner flores en el ataúd de un ser querido abandonado cuando ha llegado el invierno. Una pequeña palabra de bondad para quienes nos rodean hará de este un lugar mejor para vivir y hará que todas nuestras mañanas después del invierno estén llenas de recuerdos más agradables. Así que vaya con su esposa o esposo hoy; dígale lo mucho que significan para usted. Escriba esa carta a su mamá y papá que tanto tiempo ha pospuesto. O envíe una tarjeta para decirle cuánto los aprecia. Se alegrará de haberlo hecho cuando llegue el invierno.

Responsabilidad hacia los hijos

             Vaya antes del invierno con respecto a las responsabilidades que tiene con sus hijos. Son suyos solo hoy, y pronto la primavera se convierte en verano y el verano se desvanece en otoño y antes de que se dé cuenta, ha llegado el invierno y ya no son suyos. En primavera, la tierna ramita puede inclinarse para tomar cualquier forma. Pero si se le permite pasar al invierno, ha tomado la forma que debe tener a lo largo de la vida. Con muchos en esta audiencia, el invierno ya ha llegado. Se dan cuenta que sus hijos no tienen ningún interés en las cosas de Dios. No son miembros de la iglesia. Algunos de ellos están incluso en organizaciones de manufactura humana, denominaciones. Algunos están enredados en el pecado … en las drogas, el alcohol, la fornicación, el robo … y la lista podría continuar. Pero hay algunos aquí que todavía tienen a sus hijos en la primavera de la vida. Debe tener cuidado de que recuerden a “tu Creador en los días de tu juventud.” ¿Por qué? “antes que vengan los días malos.”[8] Estos son los días de invierno: “de los cuales digas:No tengo en ellos contentamiento.” Críe a sus hijos “en disciplina y amonestación del Señor” en los días de su juventud, luego “cuando fuere viejo no se apartar”[9] de las buenas enseñanzas que les ha dado.  

                Uno de los gritos más desgarradores es el grito de David al enterarse de la muerte de Absalón, el ídolo de su corazón. Escuchen su lloro, mamás y papás: “¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!”[10] David se da cuenta por primera vez que, en lo que más importa, ha perdido miserablemente: “Oh, si hubiera sido un mejor padre; si lo hubiera educado para que temiera a Dios, ¡no habría sido rebelde ni asesinado en el bosque!” David se da cuenta ahora de que, en lo que respecta a la crianza de un hijo, no hay una próxima vez. Desearía poder dejar de lado las sombrías realidades de este horrible invierno y poder recordar la primavera y el verano desperdiciados en la vida de Absalón.

          En medio de sus lágrimas, ve a Absalón de nuevo como un niño. En ese momento David era un hombre ocupado; nunca tuvo tiempo para Absalón. Nunca lo conoció. En la primavera de la vida, Absalón nunca pensó en correr hacia David con un juguete roto … y en el verano de su vida nunca pensó en ir con su padre con el corazón roto. David siempre tenía que atender su negocio y al hacerlo perdió un tesoro más valioso que la corona que tenía en la cabeza.

              Absalón era un niño normal, como su hijo. Él modeló su vida según la vida de su padre. Ahora, en la primavera de la vida, David se fue al país del pecado; cometió adulterio con la esposa de otro hombre y envió al esposo de ella a la batalla a morir.[11] Absalón siguió a su padre al país del pecado. Pero pronto David se cansó del pecado; se arrepintió y volvió a Dios.[12] Pero en lo que respecta a su hijo, David volvió solo. No se cansó del pecado; acababa de descubrir sus promesas de placer por lo que permaneció allí hasta su muerte.

           Padres, ¿son miembros de la iglesia? ¿Quiere que sus hijos lo sean? Entonces debería ser miembro. ¿Es fiel como cristiano? Por el bien de sus hijos, debería serlo. Si hoy está disfrutando del pecado, puede ser que en unos años usted se canse de él y diga: “Me levantaré e iré a mi Padre”[13] pero su hijo o hija que lo ha seguido, no se cansa aun del pecado. Y en lo que a usted respecta, volverá solo. ¡Venga antes del invierno!

         A menudo me pregunto cuántos hombres y mujeres jóvenes conoció e influyeron en el hijo pródigo en su camino a ese país lejano, que no se encontró al regresar a la casa de su padre.

Hablar el evangelio

             Los padres no solo deben actuar con rapidez con respecto a sus hijos antes de que el tiempo y la oportunidad se termine, sino que todos los seguidores de Cristo deben recordar que el momento presente debe aprovecharse para hablar la palabra de salvación a todos los que nos rodean. Las Escrituras registran el mandamiento del Señor de “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo”[14] Porque llegará el momento en que será demasiado tarde. Norman Gipson escribió en 1978 un himno sobre el peligro y el dolor de esperar demasiado:

                   “Hablé con un hombre sobre Jesús;

                   Escuchó con asombrosa sorpresa.

                   Entonces sentí dolor en   mi corazón

                   Cuando me preguntó llorando:

                   Coro:

                   “¿Dónde has estado durante tanto tiempo?

                   ¿Por qué no viniste a mi puerta?

                   Viviendo en pecado tanto tiempo he estado,

                   ¿por qué no me lo dijiste antes?”[15]

           Otros han escrito, recordándonos que Cristo no tiene manos, sino nuestras manos para hacer Su obra hoy, ni pies, sino nuestros pies para guiar a los hombres en Su camino; ni lengua, sino nuestra lengua para decirle a los hombres cómo murió.

           Vengan antes del invierno, le imploramos en el nombre de Cristo, conforme invita a los hombres. Escúchelo: “He aquí ahora el día de salvación … Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.”[16] Fíjense que Él nunca dice: “Venga mañana; arrepiéntase y bautícese mañana.” Había un viejo rabino judío que solía decirle a su pueblo que “se arrepintieran el día antes de morir.” Pero ellos decían, “No sabemos el día de nuestra muerte.” Él les respondía, “Entonces, arrepiéntanse hoy, porque mañana pueden morir.”

Cómo llega el invierno

               ¿Cómo llega el invierno? llega de muchas formas.

             Llega endureciendo el corazón,[17] como dijo Jesús. Quizás ya sea invierno para algunos de este público. ¿Es cierto esto en su propia vida? ¿Alguna vez vio la cruz y se conmovió para venir a Él al verlo luchar con la muerte por los pecados de usted? ¿Qué pasa? Su corazón se está endureciendo. La palabra griega es “esclerosis,” al igual que la enfermedad de la esclerosis del hígado. Puede endurecerse aún más a medida que pasa el tiempo. Eventualmente, la cruz perderá efecto sobre usted, y cuando eso suceda, estará perdido para siempre. El evangelio es el único “poder de Dios para salvación.”[18] Así que venga antes del invierno.

               Otra forma en que llega el invierno es ya no resistiendo al pecado. El diablo lo arrastra al pecado. Al principio luchó, pero finalmente él rompió su resistencia y desde entonces ha estado cediendo. Si esto continúa el tiempo suficiente, toda su resistencia desaparecerá y algún día será demasiado tarde. Es peligroso jugar con el pecado. Venga mientras la fuerza es suya.

           La última forma en que llegará el invierno es de forma natural. La muerte es una cita que todos debemos cumplir. Si una persona vive lo suficiente, la vejez es inevitable y finalmente llegará la muerte.[19] Qué hermoso espectáculo ver a una persona en el diciembre de la vida, después de haber pasado todos los años al servicio de Dios … de trabajo honesto en la viña del Maestro … las manos temblorosas de aquellos que han ministrado “al más pequeño de los hermanos de Cristo.” Y qué triste ver a los débiles y ancianos cuyo invierno ha llegado; cuyos labios nunca oraron, cuyas manos están paralizadas a causa de un trabajo injusto. Sus “días malos han llegado” y ciertamente “no encuentran en ellos contentamiento.”

Conclusión

                No le instamos a que sea cristiano hoy porque mañana puede morir. Pero le exhortamos porque puede vivir, y si vive necesita más que nada ser cristiano el día de mañana. Por supuesto que no tenemos ningún contrato de vida; no conocemos el día de nuestra muerte. De modo que nos corresponde estar tan cerca de Dios hoy como si fuera el último día de nuestra vida … ¡porque puede serlo!

           La vida es demasiado corta,[20] la muerte es demasiado segura,[21] el juicio es demasiado seguro[22] y la eternidad[23] demasiado larga para que podamos jugar con el tiempo que nos ha dado el Creador y Juez de todos los hombres. Nadie muere inesperadamente, porque en el libro de Eclesiastés, Salomón escribió en el capítulo 9 y el versículo 5: “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.”[24]

Alving Jennings

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                         [1]Juan 15:14

                         [2]Mateo 28:18-20

                         [3]Colosenses 4:14

                         [4]2ª Timoteo 4:11

                         [5]2ª Timoteo 1:2

                         [6]2ª Timoteo 4:13

                         [7]2ª Timoteo 4:21

                         [8]Eclesiastés 12:1

                         [9]Proverbios 22:6

                         [10]II Samuel 18:33

                         [11]II Samuel 11

                         [12]Salmo 51:1-17

                         [13]Lucas 15:18

                         [14]2ª Timoteo 4:2

                         [15]The Blessed Man (1998), p.94

                         [16]Hebreos 4:7; 2ª Corintios 6:2

                         [17]Hebreos 3:8

                         [18]Romanos 1:16

                         [19]Hebreos 9:27; Eclesiastés 12:1-8

                         [20]Santiago 4:14

                         [21]Hebreos 9:27

                         [22]Hebreos 9:27; 2ª Corintios 5:10

                         [23]Apocalipsis 21:1-8; Mateo 25:40

                         [24]Eclesiastés 9:5

RUT, UNA MOABITA QUE OPTÓ POR JEHOVÁ

El Libro de Rut comienza con el contexto del libro: “Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra” (1:1). El libro se erige como una entidad en sí mismo, pero sus eventos ocurrieron durante el tiempo de los jueces.

El tiempo de los jueces fue un mal tiempo, un tiempo en el que todos hacían lo que era correcto a sus propios ojos, pero algunas personas buenas vivían durante ese tiempo. En el Libro de Rut leemos sobre algunas de estas personas que tenían la intención de servir a Dios. Es una historia de bondad, de bondad del hombre con el hombre. Es una historia de providencia, de la bondad de Dios con el hombre. Casi escondido en la historia, vemos la importancia de venir al Dios del cielo en lugar del dios de Moab o cualquier otro dios falso de cualquier otro país y refugiarnos en Su tierra bajo Sus alas.

El propósito del amor (1:1-22).

            Se produjo una hambruna en la tierra de Israel. Elimelec y su esposa, Noemí, con sus dos hijos, Mahlón y Quelión, fueron a vivir a la tierra de Moab. En poco tiempo, Elimelec murió. Entonces Mahlón y Quelión se casaron con mujeres moabitas, Orfa y Rut. Después de diez años de matrimonio, los dos hijos murieron, dejando a tres mujeres viudas viviendo juntas en su dolor. Poco después, Noemí escuchó que había comida disponible nuevamente en la tierra de Israel, por lo que les dijo a sus nueras que iba a regresar a su tierra natal. Ella les indicó que fueran a las casas de sus madres y se casaran nuevamente, felicitándolas porque habían sido buenas con ella. Las dos nueras al principio dijeron: “No, sino que ciertamente volveremos contigo a tu pueblo” (1:10, LBLA). Noemí insistió en que se casaran y trataran de tener una vida feliz, y que deberían quedarse en su propia tierra con su gente. Con eso, Orfa regresó a casa, pero Ruth quiso quedarse. Ella es famosa por su respuesta:

No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos (1:16, 17).

            En primer lugar, note que Rut ya había comenzado a adorar a Jehová en lugar del dios de los moabitas. Ella proclamó: “Tu Dios será mi Dios.” En segundo lugar, observe que ella había aceptado la responsabilidad que ha sido inherente desde el principio de los tiempos. Los hijos deben cuidar a sus padres. Ruth decía: “Tus hijos se fueron, tu esposo se fue y yo planeo quedarme contigo y cuidar de ti. Aceptaré esta responsabilidad, y que Dios me trate severamente si no cumplo con esta responsabilidad que veo como mía.” Su declaración es famosa porque se ha hecho un himno para bodas y se ha usado en muchas. Si bien es una hermosa declaración de compromiso de una persona a otra, veamos el contexto. Es una declaración de una nuera a su suegra. Cuando vio a su suegra sola en la vida, y vio su responsabilidad designada por Dios de cuidarla, Rut se comprometió a cumplir con esa responsabilidad.

            Las dos mujeres viajaron juntas a la tierra de Israel. Cuando la gente veía a Noemí, se preguntaban: “¿No es ésta Noemí?” Ella respondía: “No me llaméis Noemí [que significa dulce], sino llamadme Mara [que significa amargo],..” (1:20). Noemí dijo que el Señor la había tratado con amargura y que había salido llena y había vuelto vacía. Por “llena” se refería a tener un esposo y dos hijos y, sin duda, la esperanza de los nietos. Cuando dijo que estaba vacía, se estaba olvidando de Rut, ¿o no?

La respuesta del amor (2:1-23)

            Rut mostró un gran y noble carácter que debemos emular. Estuvo dispuesta a ir al campo a espigar. Levítico 19 dice de acuerdo con los mandamientos de Dios, que cuando los israelitas cosechaban un campo de grano, debían dejar algo del mismo para los forasteros que pasaban por la tierra y para los pobres, quienes podían entrar en sus campos y recoger el grano dejado. No debían cosechar demasiado cerca de las esquinas de sus campos, sino más bien redondear las esquinas con sus hoces y dejar algo de grano en pie. Además, debían dejar caer un poco de grano mientras cortaban y dejar lo que cayera en el suelo para los pobres. Esta práctica de recoger el grano caído y el grano dejado a propósito se conoce con la palabra “espigar.”

            Rut fue al campo de Booz a espigar. Booz era un hombre de la ciudad de Belén y era pariente de Elimelec. Tenía propiedad e influencia. Llegó a trabajar más tarde el primer día que Rut espigó en sus campos y preguntó: “¿De quién es esta joven?” (2:5). Ella era alguien a quien no reconocía, y sus trabajadores dijeron:

Es la joven moabita que volvió con Noemí de los campos de Moab; y ha dicho: Te ruego que me dejes recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas. Entró, pues, y está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar ni aun por un momento (2:6, 7).

Booz inmediatamente se acercó a ella y le dijo: “Oye, hija mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y aquí estarás junto a mis criadas. Mira bien el campo que sieguen, y síguelas; porque yo he mandado a los criados que no te molesten” (2:8, 9). Algunos de estos hombres probablemente eran bastante groseros con las mujeres que trabajaban en el campo, y en particular con extranjeras. Recuerde que este no era un período de tiempo en el que la moralidad era la regla del día en Israel. Este era el tiempo de los jueces, cuando cada hombre hacía lo que le parecía bien.

            Booz ya les había dicho a sus sirvientes que no la molestaran y que le echaran un poco de grano extra. Él le dijo a ella que cuando tuviera sed tomará un poco del agua que estaba preparada para los trabajadores del campo. Note su bondad hacia ella. Ella se llenó de asombro y preguntó: “¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?” (2:10). Su respuesta fue:

He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes. Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte (2:11, 12).

            Obviamente, Booz había oído hablar de su amabilidad y la recompensó con amabilidad.

            Aquí se muestra un principio bíblico. Este principio se declara más claramente en Gálatas 6:7: “…pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Evidentemente, Rut había sembrado una gran bondad al dejar su tierra natal para cuidar de su suegra, y estaba siendo recompensada con el mismo tipo de bondad. Descubriremos que la bondad mostrada a Rut fue aún mayor.

            Rut había venido a Dios, no solo a la tierra de Israel; ella se había refugiado bajo sus alas. Esto puede implicar que Booz era un hombre muy religioso; quizás parte de su razón de ser amable con Rut fue que ella había venido a su Dios. No todo el mundo en Israel durante los días de los jueces era malo. Booz puede ser el mejor ejemplo de alguien que sirvió a otros que habían venido a refugiarse en Dios.

            Ese día, a la hora de la comida, Booz invitó a Rut a unirse a los trabajadores y comer algo del grano tostado. La estaba cuidando de forma doble o triple. Leemos en 2:17 que al final del día ella había recogido un efa (22 litros) lleno de cebada. Rut regresó a casa y su suegra, que sabía lo que obtienen los recolectores cuando siguen a los trabajadores, se sorprendió por la cantidad de grano que había recolectado. Ella preguntó: “¿Dónde has espigado hoy? ¿y dónde has trabajado? Bendito sea el que te ha reconocido” (2:19). Rut respondió que el nombre del hombre era Booz. Los últimos versículos muestran los esfuerzos de Noemí por tratar de que Booz le agradara a ella. Inmediatamente declaró que era un pariente cercano y que Rut debería volver allí y trabajar de nuevo.

La petición del amor (3:1-18)

            El capítulo 3 cuenta más sobre las intenciones de Noemí para que ellos se hicieran una pareja. Había pasado algún tiempo desde la última parte del capítulo 2, cuando Rut había llegado ese primer día con mucho grano. No sabemos cuánto tiempo había pasado. Un comentarista dijo que Booz obviamente había mostrado un interés considerable en Rut. Me parece que leyó de más en la historia. La idea puede surgir de nuestra cultura, no de la de Rut. Al cortejar, un hombre o una mujer se interesa en el otro, y cuando esa atención es recompensada, se incrementa. Las costumbres no eran entonces lo que son ahora. ¿Había mostrado Booz interés en Rut? Más adelante descubriremos que Booz se sorprendió del interés de ella por él.

            Noemí, hablando como suegra, le dijo a Rut: “Hija mía, ¿no he de buscar hogar para ti, para que te vaya bien?” (3:1). Ella estaba refiriéndose a una parte de la ley de Moisés que decía que los padres debían arreglar el futuro de sus hijos, y la gente entendía que el mandato incluía arreglar matrimonios para sus hijos. Naomi le dijo:

Te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber. Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer. (3:3, 4).

            El versículo 5 es importante para la historia. Ruth respondió: “Haré todo lo que tú me mandes.”

            Cuando Booz hubo comido y bebido y su corazón se alegró, fue a acostarse cerca de un montón de grano. Rut vino en secreto, le descubrió los pies y se acostó (3:7). Las Escrituras parecen indicar que más tarde, en medio de la noche, Booz se despertó y se sorprendió al encontrar a una mujer tendida a sus pies. Se inclinó hacia delante y dijo: “¿Quién eres?” (3:9). Ella dijo: “Soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano” (3:9). La NVI dice, “Ya que usted es un pariente que me puede redimir.”

            La ley del Antiguo Testamento declaraba que era responsabilidad de un pariente cercano cuidar de una viuda en un caso como este y, en última instancia, criar hijos a nombre del difunto. La responsabilidad de este redentor incluía no solo el privilegio de tomar la tierra y toda la herencia del pariente fallecido, sino también cuidar a su viuda y transmitir su nombre para que continuara por generaciones. En otras palabras, Rut le propuso matrimonio al hombre. De hecho, esos tiempos eran diferentes.

            Booz se conmovió. Parece que estaba algo sorprendido. Él dijo: “Bendita seas tú de Jehová, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos” (3:10). Su bondad para con él al ofrecerle casarse con él fue mayor que la bondad que le había mostrado a Noemí al asegurarse de cuidarla. Booz dijo que podría haberse casado con cualquiera de los jóvenes. Antes la había llamado “hija.” Él era algo mayor que ella; cuánto mayor, no lo sabemos. Así que amablemente le respondió diciendo:

Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa. Y ahora, aunque es cierto que yo soy pariente cercano, con todo eso hay pariente más cercano que yo. Pasa aquí la noche, y cuando sea de día, si él te redimiere, bien, redímate; mas si él no te quisiere redimir, yo te redimiré, vive Jehová. Descansa, pues, hasta la mañana (3:11-13).

La palabra “redentor” era importante en los tiempos del Antiguo Testamento, pero no significaba redención del pecado. Jesucristo es nuestro redentor del pecado. El redentor en el antiguo Israel era el que se haría cargo de la causa de una persona que estaba en problemas.

            Piense en Job y en cómo fue afligido por todo en su vida. Cuando sus amigos lo acusaban, él dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo” (Job 19:25). Cantamos: “Yo sé que mi Redentor vive.” Ese himno saca un pasaje de contexto. Me encanta el himno y quiero que lo sigamos cantando; pero cuando lo cantamos, debemos disociarlo del texto del que proviene. Job estaba diciendo que todos sus amigos se habían vuelto en su contra, pero que alguien en algún lugar defendería su causa. Eso es todo lo que estaba diciendo.

            Rut estaba diciendo en 3:9 que Booz era su redentor. Ella no estaba diciendo que él podría limpiarla de sus pecados. Necesitaba a alguien que defendiera su causa, alguien que la cuidara a ella y a su suegra y que tuviera hijos de este linaje, para que Noemí y Elimelec tuvieran descendientes.

            Rut se quedó a los pies de Booz hasta que se acercó la mañana. Cuando era oscuro, antes de que todos los demás se despertaran, Booz le dio a Rut un poco de grano, la despidió y le prometió que pronto se pondría en contacto con ella.

La recompensa del amor (4:1-22)

            La conclusión de la historia se da en el capítulo 4. Booz fue a la puerta de la ciudad, y pronto pasó el pariente más cercano que tenía el primer derecho de redención. Booz dijo: “Eh, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino y se sentó.” (4:1). Booz tenía como testigos a diez ancianos de la ciudad y le dijo: “Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec. Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo” (4:3, 4). Siendo capaz de comprarlo, este pariente cercano aprovechó la oportunidad. Dijo que redimiría a Noemí y compraría esa tierra. Entonces Booz hizo saltar la segunda parte del trato, diciendo: “El mismo día que compres las tierras de mano de Noemí, debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión” (4:5). Inmediatamente, el pariente cercano dijo: “No puedo redimir para mí, no sea que dañe mi heredad. Redime tú, usando de mi derecho, porque yo no podré redimir” (4:6). Según la costumbre del día de sellar contratos, ese pariente cercano se quitó la sandalia y se la entregó a Booz como señal del trato. Booz con esta sandalia, pudo completar el contrato. Se casó con Rut y, con el tiempo, fueron bendecidos con un hijo, Obed.

            Veamos el final de la historia:

Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó a ella, y Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo. Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel; el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez;… (4: 13-15).

La frase “restaurador de tu alma” significa que su generación había sido cortada, pero ahora esa generación continuaría debido a este matrimonio y debido a este hijo.

“. . . pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos. Y tomando Noemí el hijo, lo puso en su regazo, y fue su aya. Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí; y lo llamaron Obed. Este es padre de Isaí, padre de David (4: 15-17).

            Debemos notar que el escritor, al registrar estos eventos algún tiempo después, asumió que todos en Israel conocían el nombre de David. No necesitaba dar más explicaciones. ¡Qué noble posición recibió esta mujer! Se convirtió en la bisabuela de David.

Lecciones para nosotros

Bondad

            Algunas lecciones poderosas se presentan en esta hermosa historia del Antiguo Testamento. En primer lugar, note la amabilidad. Noemí fue amable con sus nueras. Cuando planeaba dejarlas, elogió su papel de nueras. En muchos casos, existe tensión entre las suegras y sus nueras. Esa no es la forma en que Dios lo quiere. Noemí felicitó a Rut y Orfa y las animó a casarse y a tener una nueva vida. Su bondad tuvo respuesta inmediatamente por Rut, cuando dijo: “No, te seguiré. Yo te cuidaré. Siento una responsabilidad hacia ti, y que el Señor me trate con bastante severidad si no acepto esta responsabilidad.” Ella aceptó la responsabilidad. Espigó en los campos, haciendo un trabajo de nivel de pobreza, para cumplir con esa obligación. La bondad de Noemí fue devuelta. La amabilidad de Rut también volvió a ella. Booz la trató muy amablemente en el campo. Él le dijo: “Le he dicho a mis hombres que no te hagan daño. Toma un poco de nuestra agua si quieres. Ven a comer con nosotros. Toma un poco de grano tostado.” Les dijo a sus trabajadores que dejaran granos extra y Rut se fue a casa con una cantidad tan grande que su suegra se sorprendió.

            La bondad de Booz también volvió a él. En efecto, esta mujer más joven le dijo: “Cásate conmigo y déjame criar hijos.”

            Efesios 4 advierte a los cristianos que dejen toda amargura, vituperio e ira, disputas de todo tipo. Ese tipo de respuesta airada que nos parece tan natural es ajena al espíritu del cristiano maduro. Muchos de nosotros, cuando venimos al Señor, hemos tenido problemas. Uno de los problemas más comunes que tenemos son los temperamentos explosivos, mordaces que responden antes de que nos detengamos a pensar en lo que estamos diciendo. Si uno ha sido cristiano por mucho tiempo, se supone que debe haber dejado a un lado todo ese enojo y amargura y esas respuestas rápidas y mordaces que dañan a las personas. En su lugar, Efesios 4:32 dice: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”

            La historia de Rut en el Antiguo Testamento nos enseña una lección de bondad, particularmente la bondad en las familias. Por alguna razón, con frecuencia recordamos tratar a los extraños con cortesía, pero dentro de nuestras propias familias, excusamos nuestras actitudes desconsideradas diciendo: “Aquí puedo ser yo mismo.” Entiendo que las palabras de Pablo están diciendo: “No sea usted mismo. Crezca y sea como Jesús. Sean amables el uno con el otro.”

Providencia

            La historia de Rut también nos enseña de la bondad del Señor. Es una gran historia de providencia. Quizás no vemos la providencia hasta el final de la historia, cuando se menciona a David. Luego vemos cómo Dios tuvo Su mano en cada desarrollo de la historia.

            La visión que tiene la humanidad de la providencia a veces es errónea. Si no tenemos cuidado, atribuimos al Señor algunas cosas que no concuerdan con Su carácter. ¿Mató a Elimelec, Mahlón y Quelión? Él no es Dios de muerte. Cuando esas cosas malas les sucedieron a Noemí, Rut y Orfa, Él pudo haber intervenido. Sin duda, la situación de ellos resultó incluso mejor de lo que hubiera sido si sus vidas hubieran continuado normalmente y nunca hubieran sufrido las tragedias que provocaron que Dios interviniera.

           Existe una gran diferencia entre los milagros y la providencia. Sé que los milagros pueden definirse ampliamente como la obra de Dios con los seres humanos. Esa definición es demasiado amplia. Un milagro es una interrupción repentina y obvia del curso natural de los acontecimientos. La providencia, por otro lado, exige un trabajo gradual a través de las causas naturales y personas, y así Dios cambia lo que de otra manera sucedería.

            Consideremos esta ilustración. Suponga que de camino a casa se encuentra con un accidente automovilístico y hay personas esparcidas por todas partes. Si tuviera los dones espirituales de I Corintios 12, podría tocar a los heridos y devolverles la salud de inmediato. Algunos de ellos pueden estar muertos, otros sangrando, otros quebrados; usted podría restaurar a los muertos y curar todas las heridas que necesitaban ser de forma inmediata. Eso sería un milagro. Como hoy no tenemos los dones espirituales milagrosos de I Corintios 12, puede llamar para pedir asistencia médica y orar. Con la ayuda del equipo médico de emergencia, el hospital y la medicina que Dios nos ha ayudado a descubrir, muchas de esas personas se curarán. Cuando salen del hospital, necesitan agradecer a Dios por su provisión de la ayuda recibida.

            Los milagros no ocurren hoy. Los milagros tuvieron un propósito expreso por un tiempo limitado. El propósito se cumplió y el tiempo pasó. Eso no significa que Dios no esté vivo y activo en el mundo de hoy. Eso no significa que no debamos orar. Eso no significa que no debamos depender de Él. Solo debemos tener cuidado al atribuir eventos al Señor. Demos gracias al Señor por todo lo bueno. A medida que pasa el tiempo, estoy seguro de que podemos, en retrospectiva, ver Su mano obrar en nuestras vidas, porque Él es un Dios en quien podemos refugiarnos.

            Rut es digna de elogio porque dejó a los dioses falsos de su nación natal y se refugió en Dios. Él siempre recompensa a las personas que viven a Él. En el caso de Rut, podemos ver la providencia, pero no podríamos haber visto esa providencia si ella se hubiera quedado en su tierra natal como lo hizo Orfa. Quizás fue amable con Orfa. El libro no nos lo dice. El libro cuenta las grandes maravillas que obró en la vida de Rut y cómo ella tuvo el glorioso privilegio de estar en el linaje de David y, en última instancia, de Jesús. Sin duda, todo fue porque ella vino a adorar al Señor, a vivir para Él y a aceptar responsabilidades que ella veía inherentes en el Antiguo Testamento de Su Señor.

La invitación de Dios

            La lección importante para nosotros es vivir para Dios y dejar que Su ley determine nuestras vidas. Solo si vivimos con Él aquí, podremos vivir con Él en la eternidad. ¿Está sirviendo al Señor? ¿Está tratando de hacer lo que Él quiere que haga? Es importante ver hacia atrás en el Antiguo Testamento para mirar las grandes historias y aprender de ellas sobre cómo vivir. I Corintios 10:11 dice: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.” Necesitamos aprender de la Palabra de Dios.

            Necesitamos aprender lecciones sobre la bondad. Necesitamos aprender sobre la providencia de Dios y confiar en Él en nuestra vida diaria. Quizás la lección más práctica para nosotros es que necesitamos ver la importancia de seguir al único Dios vivo y verdadero, aceptar la responsabilidad que viene con ese compromiso, y entonces podremos conocer Sus bendiciones.            

Si no está viviendo para Él, no podrá conocer Sus bendiciones en esta vida o en la venidera. Si no ha sido bautizado en Cristo o si se ha apartado de Él, le ruego que vuelva en obediencia. Viva Su camino y llegará a conocer Sus ricas bendiciones.

— Coy Roper

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FAMILIAS EXITOSAS

Conferencia del hermano B. J. Clarke expuesta durante el Ciclo Anual de las Conferencias Bellview en el 2001 en Pensacola, Florida sobre el tema general de Declaraciones de ánimo en la Biblia.

Al hermano Clarke le tocó exponer sobre Génesis 18:19 que subraya el papel exitoso que tendría Abraham como padre. El tema lo desarrolla en primer lugar abordando las dificultades de la paternidad, luego los deberes que tiene la paternidad y finaliza con los gozos o alegrías de la paternidad. Sobre esto último el hermano B. J. dice:

Tan maravilloso como es ver a sus hijos llegar al mundo, no es ese el mayor deleite de la paternidad. El mayor deleite de un padre es cuando ve que sus hijos “guarden el camino de Jehová” (Génesis 18:19). Como lo dijo el escritor de Proverbios: “El hijo sabio alegra al padre” (Proverbios 10:1; 15:20). “Mucho se alegrará el padre del justo y el que engendra sabio se gozará con él. Alégrense tu padre y tu madre y gócese la que te dio a luz” (Proverbios 23:24-25).            

Mientras miraba con asombro a nuestro hijo primogénito, la responsabilidad de traer un alma al mundo me golpeó con tremenda fuerza. Seguí pensando una y otra vez en mi mente cómo el destino eterno de su preciosa alma dependería en gran medida de mi desempeño como padre. Nunca me habían confiado algo tan valioso. Si me hubieran nombrado administrador de la riqueza de un multimillonario, se me habría exigido dar cuenta de cada centavo. Sin embargo, acababa de convertirme en el administrador de algo infinitamente más valioso que un billón de dólares multiplicado por el infinito. No es de extrañar que lloré de alegría cuando mis dos hijos mayores nacieron del agua y el Espíritu para entrar en el reino de Dios (Juan 3:5). En un sentido, nuestros hijos son las únicas posesiones que podemos llevar al cielo. Por lo tanto, debemos ser tan diligentes como Abraham para asegurarnos de que les ordenemos que conozcan el camino del Señor.

No hay papel más desafiante que el de ser padre, necesitamos prepararnos para ello.

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MI DIOS Y MI PRÓJIMO

Este libro fue escrito por el gran anhelo en el corazón del autor por la salvación de los perdidos. Hay muchos en el mundo que no conocen a Dios y son muy pocos los que están preocupados por esta situación. Hay muchas personas moralmente buenas en la iglesia de nuestro Señor que piensan que van a ir al cielo al tiempo que se rebelan al mandamiento de ir predicar el evangelio, la Gran Comisión. La obra personal no es un asunto de nuestro agrado o desagrado, sino uno de salvación.

              La obra personal significa salvación tanto para el santo como para el pecador. Significa salvación para el cristiano porque está obedeciendo a Cristo, y significa salvación para el pecador porque debe escuchar el evangelio antes de poder creer y ser salvo. O buscamos y salvamos a los perdidos o perdemos nuestra propia alma en el infierno. Es así de simple. Se espera que este volumen ayude a muchos a estar conscientes de esto, para que puedan salvar su propia alma, así como las almas de los demás.

              Este volumen también se escribió para ayudar a los que desean realizar obra personal. Hay muchos en la iglesia de Cristo que desean trabajar para el Maestro, pero no saben cómo. Este libro no ofrece toda la información que uno necesita para hacerlo, pero ayuda a proporcionar algunos de los principios básicos. Que se utilice para la gloria de Dios y sea fundamental para llevar a muchos a Jesucristo.

—– Malcom L. Hill

CUIDANDO A NUESTROS PADRES EN LA VEJEZ

Por Steve Higginbotham

La sola idea de hijos adultos abusando de sus padres mayores es difícil de imaginar. La mayoría de los hijos adultos reconocen el amor y el sacrificio que sus padres hicieron por ellos y responden con gratitud. Sin embargo, vivimos tiempos en los que el abuso de padres ancianos se ha convertido en un problema en nuestra cultura. Con frecuencia escuchamos historias de abuso verbal, físico y emocional de personas mayores, perpetrado contra ellos por sus propios hijos. El apóstol Pablo describió acertadamente nuestra cultura cuando describió a algunos en el primer siglo que estaban “sin afecto natural” (Romanos 1:31). Esta expresión proviene de la palabra griega “astorgos,” que significa “sin amor por los parientes” (Thayer, 793). Si bien este “afecto antinatural” se usa con frecuencia para describir a los padres que abusan de sus propios hijos, es igualmente aplicable para describir a los hijos que abusan de sus propios padres. De hecho, es “antinatural” carecer de amor hacia aquellos a los que deberíamos amar más.

            Sin embargo, gracias a Dios, la mayoría de la gente ama, respeta y desea pagar a sus padres ancianos por todo el amor y el sacrificio que voluntariamente hicieron por ellos. Las siguientes son algunas sugerencias concretas que pueden ayudar a quienes intentan cuidar con amor a sus padres ancianos.

Sea agradecido

            Si bien cuidar a los padres ancianos puede ser estresante, una pérdida de tiempo y de recursos, debe agradecer que todavía tenga a sus padres con usted. Muchas personas cambiarían gustosamente de lugar con usted si tuvieran la oportunidad de sentarse y hablar con su madre y su padre nuevamente; escuchar sus consejos; reír con ellos; para decirles cuánto los aman; o simplemente sentarse en silencio y tomar su mano. Mientras se encuentra en medio de las dificultades de brindar atención, nunca olvide cómo Dios ha bendecido su vida. “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (I Tesalonicenses 5:16-18).

Practique la “regla de oro”

            “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas” (Mateo 7:12). Si nos propusiéramos hacer por nuestros padres ancianos lo que quisiéramos que se hiciera por nosotros en la misma situación, cuidaremos a nuestros padres con el mayor amor y ternura.

Mantenga la perspectiva

            Una vez, Jesús fue invitado a comer en la casa de un fariseo (Lucas 7:36-50). Sin embargo, esta comida fue interrumpida por una mujer pecadora que cayó a los pies de Jesús y montó una gran escena. En medio de toda la conmoción, Jesús le preguntó al fariseo: “¿Ves esta mujer?” (Lucas 7:44). Por supuesto que la “vio”; ¿Cómo no podía verla? Ella simplemente interrumpió su cena e hizo una gran escena. Pero todo lo que vio fue una mujer pecadora, mientras que Jesús vio en ella mucho más.

            Al cuidar de los ancianos, podemos sentir la tentación de “ver” sólo a alguien que no puede alimentarse por sí mismo; que no puede recordar tomar su medicina; que está constantemente haciendo líos; o quién es una vida solitaria y vacía esperando la muerte.

            Pero los animo a ver más que eso, porque realmente hay mucho más que ver. Adopte la perspectiva de Jesús. Vea más que lo obvio. Vea en sus padres ancianos el bebé recién nacido que fueron y lo amado que eran por sus padres. Vea a la joven novia o el novio que solían ser y los sentimientos que deben haber experimentado con su vida, sueños y esperanzas por delante. Vea los orgullosos padres que solían ser cuando lo tenían a usted en sus brazos y sus corazones se llenaban de amor. Véalos como los padres llorosos y aprensivos que solían ser cuando usted se fue de casa para salir adelante por su cuenta. Véalos como los hijos adultos que solían ser y los sacrificios que hicieron por sus padres ancianos. En otras palabras, ¡mantenga la perspectiva! Cuando sienta la tentación de concentrarse en lo externo y ver sólo lo que está sucediendo hoy, adopte la perspectiva de Jesús y aprenda a ver como él ve. Cuando lo haga, sus cargas parecerán más ligeras, sus sacrificios serán más fáciles y su actitud se volverá más agradecida y compasiva.

Véalo como un ministerio

            De vez en cuando, un buen samaritano se me acerca y se disculpa por no poder participar en todas las actividades de la iglesia. Su disculpa indica que no comprenden la naturaleza de lo que están haciendo. El servicio a los padres que lo necesitan no es nada de lo que deba disculparse, ni es algo que esté subordinado a otras “actividades de la iglesia.” Cuidar con amor a los padres ancianos es una manera poderosa de mostrar a Jesús a sus amigos, familiares, vecinos y compañeros de trabajo. En 1916, Albert Orsborn escribió la letra del himno titulado “Que la belleza de Jesús sea vista en mí.” Considere su mensaje.

Que se vea en mí la belleza de Jesús,

toda su maravillosa pasión y pureza.

Que su divino Espíritu refine todo mi ser.

Que la hermosura de Jesús se vea en mí.

Desde el amanecer de la mañana hasta el final del día,

En el ejemplo en los hechos y en todo lo que diga,

Pon tus dones a sus pies, esfuérzate siempre por mantenerse dulce

Deja que la belleza de Jesús se vea en ti.

            La perseverancia, el sacrificio, la compasión y el amor que se derrama en el cuidado de los padres ancianos es una de las imágenes más claras de Jesús que el mundo que nos rodea pueda ver. El dulce espíritu de quien sirve y se sacrifica sin amargarse ni afligirse es un reflejo de nuestro Señor que no será olvidado pronto.

Recuerde que Dios conoce su labor de amor

            A mi juicio, uno de los pasajes más alentadores de las Escrituras es el siguiente: “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún” (Hebreos 6:10). Ningún acto de bondad; ningún acto de compasión; ningún acto de servicio; y ningún acto de sacrificio pasa por alto nuestro Padre Celestial. Jesús dijo: “Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Marcos 9:41). Además, dentro del contexto de Mateo 25:31-46, Jesús describió la escena del juicio final. En esta escena, la diferencia entre el cielo y el infierno era si se daba de comer al hambriento, si se daba de beber al sediento, si se vestía al desnudo, si se visitaba al enfermo y al que estaba en la cárcel y se acogía al forastero; en otras palabras, servicio.

            En mis años de predicación, he llevado a cabo muchos funerales de hombres y mujeres ancianos, quienes en sus últimos años fueron atendidos día y noche por sus hijos. El esfuerzo, el trabajo y el sacrificio que hacen los familiares amorosos nunca serán conocidos por otros. El mundo exterior solo ve la proverbial “punta del iceberg.” Nunca se publicará en el boletín de la iglesia y nunca se anunciará desde el púlpito. Estos actos de servicio suelen domésticos y desagradables. Se realizan a puerta cerrada, fuera del centro de atención, donde nadie ve y nadie sabe. ¡Pero Dios lo sabe! Él conoce los sacrificios que hace. Él comprende el compromiso de tiempo y el cansancio que a menudo conlleva cumplir el papel de cuidador. También sabe que lo hace, no porque tengas que hacerlo, sino porque es un “trabajo de amor.” Sabiendo todo esto, Dios le recompensará en consecuencia. Él no es un Dios injusto que olvida tales expresiones de amor y sacrificio. Por tanto, no se canse de hacer el bien (Gálatas 6:9).

            Y para aquellos de ustedes que pueden llegar a la categoría de “padres ancianos,” ustedes también tienen una responsabilidad que puede contribuir al éxito de este arreglo.

Aprenda aceptar el hecho que los papeles en la vida cambian inevitablemente

            Si vivimos lo suficiente, nos veremos obligados a lidiar con el hecho de que no podemos hacer lo que alguna vez pudimos hacer. No aceptar esta verdad a menudo puede generar descontento y desánimo.

            Hace varios años, conocí a un predicador que debido a problemas de salud relacionados con la edad ya no podía predicar. En lugar de encontrar otra manera de servir al Señor con los talentos que tenía, se hundió en una profunda depresión y dijo que, si ya no podía predicar, no quería vivir. Este hombre tenía la actitud equivocada. Los roles en la vida cambian y, cuando lo hacen, debemos aprender a aceptar esos cambios.

            En II Samuel 21:15-17, el rey David salió a la batalla contra los filisteos. De hecho, participó en un combate cuerpo a cuerpo con un gigante llamado Isbi-benob, pariente de Goliat. Sin embargo, esta batalla no fue tan bien como la batalla de David con Goliat. El texto decía que David se desmayó y tuvo que ser rescatado de la mano de Isbi-benob. Sin embargo, lo que encuentro más fascinante es lo que sucedió a continuación. A la luz de su estrecha fuga, los hombres de David se le acercaron y le dijeron: “Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel” (II Samuel 21:17). Le estaban diciendo a David, al gran “asesino de gigantes,” el hombre que ganó el reconocimiento público a través de sus logros en el campo de batalla (I Samuel 18:6-7), ya no vas a salir a pelear más. David podría haber optado por caer en una profunda depresión y decir dentro de sí mismo: “Si no puedo salir y luchar contra el enemigo en un combate cuerpo a cuerpo como solía hacerlo, no tengo ningún propósito en la vida.” Pero tomen nota: la razón por la que no querían que David peleara más con ellos no era porque él era mayor y ya no tenía ningún valor para ellos. Todo lo contrario. Sí, era mayor, pero aún tenía un gran valor para Israel. Simplemente había llegado el momento en que solo necesitaba cambiar su papel en la vida.

            Asimismo, cuando llegamos a limitaciones físicas y mentales que no nos permiten hacer lo que antes podíamos hacer, la respuesta no se encuentra en la depresión, la ira, el resentimiento y los intentos inútiles de seguir haciendo las cosas que ya no podemos hacer bien. Más bien, debemos aprovechar nuestra nueva posición en la vida y servir al Señor dentro de nuestras capacidades.

            Que Dios nos ayude a ver como Él ve, y cuando lo hagamos, nuestro servicio a nuestros padres ancianos no será visto como una pesada carga que debe nacer, sino más bien como una “obra de amor” que se puede aceptar.         

Referencias

            Thayer, Joseph H. (1977), Thayer’s Greek- English Lexicon of the New Testament (Grand Rapids, MI: Baker Book House).

__________ Steve Higginbotham predica para la congregación de Karns en Knoxville, TN y es instructor en la Escuela de estudios bíblicos del Sureste.

Tomado de la Revista Spiritual Sword Vol. 47 No. 3 Abril del 2016

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SALMO 103

El Salmo 103 es un poema maravilloso que celebra la majestad y la grandeza de Dios. Es un texto de belleza sublime y un bálsamo precioso para todos los que luchan y están cansados. David compuso este gran salmo, muy probablemente, en un momento cuando su corazón estaba lleno de gratitud por los beneficios que Dios le había otorgado. Durante siglos, muchos estudiantes de la Biblia se han beneficiado de los pensamientos de este himno. El hermano Tom Wacaster, dice respecto a este salmo que es uno de los más hermosos (Songs and Devotions of David, Vol. 5). Aquí se muestra la misericordia de Dios, la promesa del perdón, la majestad y justicia de Dios, así como también otras verdades eternas. Este Salmo es hermoso en su lenguaje, estructura y composición, útil para todos los tiempos y épocas; es adecuado para expresar los sentimientos de gratitud a Dios por la salvación o rescate de problemas. El hermano Coffman dice que es uno de las joyas más valiosas de todos los salmos.

De modo que les comparto una serie de 4 lecciones del Salmo 103, las cuales nos ayudarán a ver a Dios como nuestro Proveedor, como nuestro Redentor, como nuestro Padre y finalmente como nuestro Rey. Lecciones formidables que como se dice arriba, ayudarán en estos momentos de angustia a confiar en las promesas de Dios. El hermano John Kachelman, Jr. es el autor de las mismas.

LA MAMÁ DE SAMUEL: UNA MUJER DE ORACIÓN (I SAMUEL 1)

Cuando hablamos de la oración, dos mujeres se destacan en las Escrituras. Una mujer está registrada en el Antiguo Testamento y la otra en el Nuevo Testamento. Una mujer era joven y la otra grande. Una mujer estaba casada y la otra era viuda. Ambas ayunaron. Ambas subieron a la casa del Señor para orar. Ambas vieron sus oraciones contestadas con un bebé. Probablemente ya haya adivinado que las dos mujeres son Ana (I Samuel 1:9-10) y Ana (Lucas 2:37). Nuestro enfoque en esta lección será en Ana, la madre de Samuel.

            Ana oraba con fervor. Ana oró con la profunda angustia de su alma. Su oración no fue repetitiva ni fría. Fue sincera y ferviente. Cuando Eli acusó a Ana de estar ebria, ella explicó: “No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora” (I Samuel 1:15-16). Como una libación, Ana derramó su alma a Dios.

            Como la decía la canción de Elvis “difícilmente puedo encontrar consuelo” y “luchando solo para enfrentar la tentación,” a dónde podría ir Ana “sino al Señor.” La vida de Ana fue dura. Por un lado, tuvo que compartir a su esposo con otra mujer (I Samuel 1:2). Probablemente, Elcana tomó a Penina, su segunda esposa, debido a la esterilidad de Ana. El tener un heredero para llevar el nombre de la familia y mantener la propiedad en la familia era extremadamente importante. Es probable que Elcana se haya casado con Penina simplemente para satisfacer esta necesidad. Es interesante que nunca se nos diga que Elcana amó a Penina. Solo se nos dice que amaba a Ana (1 Samuel 1:5). La situación entre Ana y Penina tiene muchas similitudes con la de Raquel y Lea, las dos esposas de Jacob (Génesis 29:30). Elcana pudo incluso hacer referencia a esta situación al tratar de consolar a Ana. Sugirió que él era mejor que diez hijos (I Samuel 1:8). Esta es probablemente una referencia a los diez hijos que Lea le dio a Jacob durante el tiempo en que Raquel era estéril. Aunque el amor de Jacob probablemente creció hacia Lea cuando ella le dio hijos, él nunca la amó más que a Raquel. Lo mismo parece haber sido cierto en la familia de Elcana. Aunque Penina, como Lea, fue fructífera, y Ana, como Raquel, fue estéril, Elcana amaba a Ana. La porción “mejor” o doble que Elcana le dio a Ana en la fiesta probablemente muestra que este es el caso (I Samuel 1:5). Como fue el caso con Raquel y Lea, la animosidad existía entre Ana y Penina. Por todo lo que podemos deducir del texto inspirado, la culpa se encuentra en Penina. El texto registra que Penina “irritaba” a Ana “enojándola” para hacer que se inquietara (I Samuel 1:6). Penina era su “rival” (I Samuel 1:6).

            Año tras año, cuando la familia subía a la fiesta, Penina la atormentaba. Lo que debería haber sido una ocasión feliz (Salmos 122:1), se convirtió en algo que Ana temía. La alegría dio paso al dolor y la fiesta dio paso al ayuno (I Samuel 1:7, 9). Como un boxeador que abre un corte en la cara de un oponente con golpes precisos y repetidos, Penina abrió la herida de la esterilidad de Ana con palabras crueles y calculadas.

            Con lágrimas en sus mejillas, Ana llevó sus problemas al Señor en oración. La oración que ella oró no fue pasiva u ordinaria. Fue eficaz y ferviente. Ella lloró mientras oraba (I Samuel 1:10). Me recuerda a la oración agonizante y llorosa que nuestro Señor oró antes de su muerte (Hebreos 5:7; Lucas 22:44). Hoy, nuestras oraciones también deben ser fervientes (Santiago 5:16).

            Ana oró con reverencia. En su oración, Ana se dirigió al Señor como “Jehová de los ejércitos” (I Samuel 1:11). Esta expresión aparece más de 200 veces en las Escrituras. Se encuentra por primera vez en la Biblia en este capítulo. El escritor inspirado registra de Elcana que “todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo” (I Samuel 1:3). La primera en decir este nombre en las Escrituras fue Ana. El nombre refleja gran reverencia. En el segundo capítulo, en su oración de acción de gracias, Ana declara: “No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay refugio como el Dios nuestro” (I Samuel 2:2). Claramente, Ana se acercó a Dios con gran temor y reverencia (Salmo 89:7). Hoy, debemos acercarnos a Dios con la misma reverencia en la oración. En la oración modelo, Jesús enseñó a sus discípulos a orar con gran reverencia. Leemos: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre” (Mateo 6:9).

            Ana oró con confianza. El término “Jehová de los ejércitos” no solo muestra una gran reverencia, sino también una gran confianza. El nombre representa a Dios como el gobernante de los ejércitos. Es un nombre que captura su poder y majestad. Creo que en el contexto Ana probablemente está recordando la época del Éxodo cuando Dios liberó a su pueblo de su esclavitud. Como recordarán, el Señor vio su “aflicción,” escuchó su clamor y sacó un gran “ejército” (huestes) de la esclavitud con una mano fuerte (Éxodo 3:7, 17; 4:31; 12:41). Lo que el Señor hizo colectivamente por Israel, Ana esperaba que el Señor lo hiciera individualmente por ella. Quería que Dios viera la aflicción que estaba sufriendo a manos de Penina (I Samuel 1:11) y la liberara de la esclavitud de la esterilidad. Así como Dios abrió las aguas del Mar Rojo para liberar a Israel, ella confiaba en que el Señor podría abrir su matriz para liberarla. El segundo capítulo es compatible con esta imagen. La oración de Ana guarda grandes similitudes con el himno que Moisés y Miriam cantaron después de cruzar el Mar Rojo (Éxodo 15:1, 3, 11, 20-21). Ambos mencionan el orgullo del enemigo y el poder incomparable de Dios (Éxodo 15:6-7, 9, 11; I Samuel 2:2-4, 10). Al conocer el poder de Dios, Ana oró con gran confianza, creyendo que Dios respondería a su oración. El semblante de Ana después de su oración refleja bellamente esta confianza (I Samuel 1:18). Hoy, también debemos orar con confianza. Juan escribió: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” (I Juan 5:14-15). Debemos orar sin dudar (I Timoteo 2:8; Santiago 1:5-8). Al igual que Ana, podemos confiar con confianza nuestras preocupaciones en el Señor, sabiendo que Él se preocupa por nosotros (I Pedro 5:7). Cuando nos levantamos de la oración, nuestro rostro, como el de ella, puede reflejar la paz que Dios nos ha dado (Filipenses 4:6-7).

            Ana oró con humildad. Repetidamente, en su oración, Ana se refirió a sí misma como la “sierva” de Dios (I Samuel 1:11). Este término es la palabra hebrea para mujer esclava doméstica. Ana no pretendía decirle a Dios qué hacer. Aunque fue específica en su solicitud (pidió un niño), no fue presuntuosa. Por favor, preste especial atención a la palabra de dos letras “si.” Leemos: “si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza” (I Samuel 1:11). Las palabras de Ana me recuerdan las palabras de un leproso que pidió la sanación a Jesús. Leemos: “Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme” (Mateo 8:2). No era una cuestión de lo que el Señor podía hacer. El leproso estaba completamente convencido de que Jesús podía limpiarlo. Era simplemente una cuestión de lo que el Señor haría. En respuesta a la fe y la humildad del hombre, “Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio” (Mateo 8:3). Es interesante notar que Ana evidentemente estuvo de pie durante su oración (I Samuel 1:26). Aunque su cuerpo estaba de pie, su corazón estaba arrodillado. El problema con el fariseo que oraba en el Nuevo Testamento no era el hecho de que estuviera de pie; aunque, me temo que a veces podemos dar esa impresión. El problema del hombre era su orgullo (Lucas 18:9-14). Pudo haber estado físicamente boca abajo en la tierra y su oración aún habría sido rechazada porque su corazón era altanero. Una posición de oración no es necesariamente mejor que otra. Si alguna vez cuestiona si la posición importa, solo piensa en Jonás. Él podría haber estado boca abajo en el vientre de ese gran pez (Jonás 2). Lo importante para Jonás era que su corazón finalmente estaba en la posición correcta. Finalmente estuvo listo para pagar lo que debía.

Ana oró con especificaciones. Ana no solo le pidió a Dios un hijo, sino que le pidió “un hijo varón” (I Samuel 1:11). Ella fue muy específica en su petición. Su oración me recuerda a otro gran siervo de Dios llamado Nehemías. Nehemías quería regresar y reconstruir la ciudad de Jerusalén. Para hacerlo, necesitaba la aprobación del Rey de Persia. Solo el rey podía darle el permiso que necesitaba. Así que oró específicamente para que Dios “haz prosperar hoy a tu siervo, y concédele favor delante de este hombre” (Nehemías 1:11, LBLA). Otro ejemplo que viene a la mente es la oración de Jesús por Pedro. Leemos: “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (Lucas 22:31-32). Me temo que a veces, cuando oramos, no somos lo suficientemente específicos en nuestras oraciones. Oramos en general, pero no específicamente. Debemos orar por cosas e individuos específicos (I Tesalonicenses 1:2). Debemos orar por los ancianos, los diáconos, los maestros de la clase de Biblia, el predicador, los reclusos, los enfermos, los que se han apartado, los jóvenes y otros por su nombre.

Ana oró con sinceridad. En su oración, Ana juró que si el Señor le daba un hijo, “lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida” (I Samuel 1:11). Es digno de notar que Elcana debió haber honrado el voto de Ana. Después de todo, como su esposo, Elcana tenía el poder de anularlo (Números 30:6-8). Curiosamente, por lo que sé, Ana fue la única mujer registrada en las Escrituras que hizo un voto. Para crédito de su género, ella lo mantuvo. Las personas a menudo hacen promesas en los malos tiempos que no cumplen en los buenos tiempos. Sus promesas no son sinceras. Son “promesas a medias.” Si recuerda el clásico de la infancia, Mary Poppins, entonces sabe que una “promesa azúcar” es una promesa que se hace fácilmente y se rompe igual. Los niños prometieron hacer algo, pero Mary Poppins sabía que solo estaban diciendo eso para obtener lo que querían. Realmente no lo decían en serio. La promesa de Ana fue sincera. Tan pronto como Samuel fue destetado, ella cumplió su promesa llevándolo a la casa del Señor (I Samuel 1:24). Quizás, Samuel tenía aproximadamente tres años de edad, ya que esta es la edad en que la mayoría de las madres destetaban a sus hijos. Habría sido fácil para Ana haber dudado en su promesa. Le habría sido fácil retrasarla indefinidamente. Los hombres a menudo son flojos o lentos con sus promesas (II Pedro 3:9). Le habría resultado fácil cambiar los términos del acuerdo después del hecho. Ella podría haber acortado el plazo. Sin embargo, no lo hizo. Mantuvo su voto. Más adelante en la historia de Israel, Salomón animaría a todos los que hacen votos a mantenerlos. Él escribió: “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas” (Eclesiastés 5:4-5). Hoy, cuando hacemos promesas a Dios en nuestras oraciones, debemos hacerlo con sinceridad (Efesios 6:24; Tito 2:7).

Ana oró en silencio. El texto revela que Ana “hablaba en su corazón” (I Samuel 1:13). Los “labios de Ana se movían, pero su voz no se escuchaba” (1:13). Las oraciones no tienen que ser audibles para ser escuchadas por Dios. Eli no podía oírla, pero Dios podía. Otro ejemplo de una oración silenciosa se encuentra en el libro de Nehemías. Cuando el rey le preguntó a Nehemías acerca de su tristeza y qué podía hacer al respecto, dijo una rápida oración antes de responder al rey (Nehemías 1:4-5). Seguramente, esta fue una oración silenciosa. Dios lo oyó, pero el rey no. Aunque tanto la oración de Ana como la de Nehemías fueron silenciosas, parecen haber variado en longitud. La oración de Ana parece haber “continuado” durante algún tiempo (I Samuel 1:12). La oración de Nehemías no pudo haber sido más que unos pocos segundos. Hoy, nuestras oraciones pueden ser largas o cortas, silenciosas o audibles. Como en el caso de Nehemías, puede haber momentos en que lo mejor sea guardar silencio. Por supuesto, no necesitamos ser como los fariseos que llamaron la atención. Con respecto a esta práctica, Jesús aconsejó: “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:5-6).

Ana oró con obediencia. La oración de Ana no solo era conforme a la ley de Dios, sino que venía de una vida que obedecía esa ley. Ana era una mujer justa. Cuando Eli la acusó de estar ebria, se defendió y le rogó que no la tuviera “por una mujer impía” (I Samuel 1:16; cf. II Corintios 6:15). Ella no quería ser contada entre los inicuos. Ella sabía que Dios no escucharía las oraciones de los impíos (Isaías 1:15; 59:1-2; Proverbios 15:8). Hoy, si queremos que nuestras oraciones sean provechosas, también debemos orar con corazones obedientes y manos limpias (Santiago 5:16; I Timoteo 2:8).

Dios no solo registró la oración de Ana para explicar el nacimiento de Samuel, sino que la grabó para nuestro aprendizaje (Romanos 15:4). Sabía que observar a Ana en la oración mejoraría dramáticamente nuestra propia vida de oración.

Wade Webster

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ADVERTENCIAS BÍBLICAS

“De noche y día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno”

El verano pasado tuve la oportunidad de visitar el antiguo “Cementerio de los Highers” en el condado de Smith, Tennessee. Mi padre nació en ese condado, en algún lugar cerca de Carthage y tenemos familia que nunca había conocido. Cuando mi padre era un niño pequeño, su padre dejo el condado de Smith y se mudó a Oklahoma, donde mi padre se formó y donde mi hermano y yo nacimos. La rama principal de nuestra familia permaneció en y alrededor del Condado de Smith, pero no tuvimos la oportunidad de conocerlos. Por lo tanto, fue emocionante visitarlos y conocer a varios parientes y especialmente, hacer un viaje al antiguo cementerio de los Highers.

            El antiguo cementerio contiene sólo unas pocas tumbas. Está ubicado en un campo no muy lejos de una casa de campo donde alguna vez vivió un miembro de la familia. Cuando llegamos a la granja, estaba desesperado por ir hacia el antiguo cementerio y ver qué tumbas estaban allí. Aunque el cementerio había sido podado y limpiado, el campo que conducía al cementerio tenía maleza alta. El actual inquilino de la granja nos advirtió: “Tengan cuidado. ¡Ese viejo campo está lleno de serpientes de cascabel!” Nos perturbamos por esa advertencia. Varios de nosotros levantábamos las piernas y golpeamos en el suelo delante de nosotros al caminar a través de la maleza alta hacia el antiguo cementerio. En el cementerio fuimos recompensados al encontrar las tumbas de nuestros bisabuelos, Josiah y Ann Belk Highers. Estuvimos un rato y luego volvimos a golpear el suelo mientras regresábamos a la casa donde estaban estacionados nuestros autos. Valoré la advertencia. ¡No deseaba para nada encontrar una serpiente de cascabel a mis pies!

Las advertencias tienen significado

            Los padres advierten al hijo: “No salgas a la calle.” La advertencia es real, significa algo y, a veces, se ha pasado por alto con consecuencias desastrosas. El médico advierte contra el comer ciertos alimentos o tomar ciertos medicamentos o mezclar dos medicamentos que no son compatibles. El diabético toma insulina y puede salvar su vida, pero la persona no diabética que toma insulina puede encontrar que es mortal. Los paquetes de cigarrillos advierten: “Fumar puede ser peligroso para su salud.” Las advertencias abundan a nuestro alrededor, sin embargo, se dan con un propósito. Si ignoramos las advertencias es bajo nuestro propio riesgo.

            Si estas advertencias terrenales son significativas, piense cuánto más son las advertencias celestiales que han sido emitidas para nuestro bien. El significado de una advertencia es amonestar, para tenerla en cuenta. Cuando el apóstol Pablo se reunió con los ancianos de Éfeso en Mileto, les dijo que se “cuidaran” de sí mismos y del rebaño para apacentar a la iglesia del Señor (Hechos 20:28). Dijo que no había retenido nada que les fuera provechoso (Hechos 20:20). Relató las aflicciones que le aguardaban, pero declaró que no escatimaba su vida, porque era su deber proclamar el evangelio. En una declaración de valor verdaderamente notable, el apóstol Pablo anunció: “Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27). A veces, los mensajeros pueden declarar solo esas cosas que los oyentes les agrada oír. Pablo declaró “todo el consejo de Dios.” No contuvo nada de lo que ellos necesitaran escuchar.

            Pablo amonestó a los gentiles por su conducta inmoral (Romanos 1:18-32). Los judíos debieron sentirse complacidos de ver a Pablo reprochar a los gentiles por su estilo de vida impío, pero el gran apóstol se dirigió inmediatamente a los judíos y dijo: “Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo” (Romanos 2:1). La gente a veces disfruta escuchar que se expongan los pecados de otros, pero son intolerantes a la proclamación en contra de sus propios males. En una ocasión, un predicador habló sobre el texto: “A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel” (Ezequiel 33:7). Dijo que los predicadores deben ser vigilantes al predicar la verdad y oponerse al error, pero fue más lejos y dijo que los ancianos deben ser vigilantes y escoltar al rebaño de Dios. Un anciano se fue y dijo que el predicador “atacó” a los ancianos. A algunos les gustan las advertencias hacia los demás, pero se “molestan” de las advertencias hacia ellos mismos. El apóstol Pablo no rehuyó a declarar “todo” el consejo de Dios.

            ¿Por qué no entendemos que las advertencias divinas son para nuestro propio bien? El apóstol Pablo preguntó: “¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?” (Gálatas 4:16). Prestaríamos atención a una advertencia sobre el peligro de serpientes de cascabel en nuestro camino, pero algunos tienen dificultades para prestar atención a una advertencia sobre sus deberes y responsabilidades espirituales.

La profunda preocupación y advertencia de Pablo

            Vale la pena señalar la persistencia de la advertencia de Pablo a los ancianos de Éfeso―“de noche y de día, no he cesado de amonestar”―y la intensidad de su advertencia―”con lágrimas” (Hechos 20:31; ver también Hechos 20:19,36-38). ¿Cuál fue la sustancia de la advertencia de Pablo? Los lobos rapaces entrarían entre ellos y “no perdonarán al rebaño” (Hechos 20:29), y de entre ellos surgirían hombres “que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (Hechos 20:30). Siempre ha habido una tendencia por parte de los hombres a desviarse de la verdad que Dios ha dado. “¿Se olvida la virgen de su atavío, o la desposada de sus galas? Pero mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días” (Jeremías 2:32). Los ancianos, como pastores del rebaño, deben estar en guardia constante contra el error, la falsa doctrina y la corrupción de la “fe una vez dada.” Deben retener la palabra fiel “para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Tito 1:9). Preste atención al hecho de que el método por el cual los ancianos deben resistir la falsa enseñanza es “con sana enseñanza.” No responden con intimidación, venganza o ejercicio del poder, sino conociendo y aplicando la palabra de Dios. Esta es la razón por la cual los ancianos deben ser “aptos para enseñar” (I Timoteo 3:2), es decir, deben ser estudiantes de la Palabra para que puedan reconocer la falsa enseñanza cuando aparezca.

            Es un área de preocupación genuina que los ancianos en ocasiones sean elegidos por su éxito comercial, su prominencia en la comunidad o, la mayoría de las veces, por acuerdo con los ancianos actuales, en lugar de ser elegido por su conocimiento de las Escrituras, su conocimiento de la Palabra, y su devoción a defender la verdad. ¡Es sorprendente que cuando se enseña el error en la congregación, los ancianos no lo reconocen y no tienen idea de cómo responderlo!

            Pablo estaba tan profundamente preocupado por la iglesia que no dejó de advertir noche y día con lágrimas sobre los peligros que les aguardaban. Sería prudente escuchar sus palabras.

Considere el valor de las advertencias

            Las advertencias a menudo pueden protegernos de los problemas y disuadirnos de las dificultades. Las advertencias en sí mismas no siempre son agradables. El dolor puede ser una advertencia de alguna afección más grave. Un dolor de muela puede ser una advertencia de infección. Un dolor de cabeza puede indicar que la presión arterial está alta. Un dolor de espalda puede estar advirtiéndonos de una lesión en la columna. En cada caso, aunque la advertencia en sí misma no sea agradable, puede dirigirnos a una solución o notificarnos que necesitamos explorar el daño potencial.

            La palabra de Dios está repleta de advertencias. “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (I Corintios 10:12). “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis” (Romanos 8:13). “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos” (I Corintios 16:13). “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7). “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11). Estas y muchas otras advertencias se dan para ayudarnos a evitar los riesgos y peligros de la vida.            

El hecho mismo de que se den advertencias debería alertarnos sobre una cosa: los cristianos deben estar en guardia. Debemos estar en guardia contra los falsos maestros, el error, las tentaciones, la mundanalidad y la infidelidad. Afortunadamente, no estamos solos. “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1). “Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” (Salmo 27:1). “No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4). “Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra” (Salmo 121:2). Dios “no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (I Corintios 10:13).

Hermanos, presten atención.

EL EDITOR Alan E. Highers

EN UNA OCASIÓN ESTUVE DONDE MOISÉS ESTUVO

“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón” (Hebreos 11:24-26).

Desde que tengo memoria, me ha encantado la historia de la vida de Moisés, el hombre más manso que jamás haya vivido sobre la faz de la tierra. Recuerdo desde niño Deuteronomio 34:10 “…Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara.” Dios le habló a Moisés cara a cara. Esta será siempre una de sus más altas distinciones. Dios tuvo la comunión más cercana con Moisés que con cualquier hombre desde la caída de Adán en el jardín. Contar la historia de Moisés es contar la historia de la revelación divina, del propósito redentor y la historia de la raza. Toda una nación con un gran pasado y un futuro magnífico existe como un monumento a Moisés.

La influencia de Moisés en los pueblos de este viejo mundo en el pasado se refleja en las historias inspiradas y no inspiradas de lo que le sucedió en su muerte. El lugar de su sepulcro fue secreto, evidentemente para que la gente no adorara a Moisés en lugar de a Dios. Judas en su libro tiene un pasaje extraño en el que nos dice que el arcángel, Miguel y el diablo disputaron uno con el otro por la posesión del cuerpo de Moisés en su muerte. Solo piense en ello. Tan grande fue Moisés que el cielo y el infierno pelearon por su cuerpo cuando murió. La providencia de Dios estuvo notablemente presente en la vida de Moisés y los incidentes que acompañaron su nacimiento e infancia. Herodes, para matar a Jesús, emitió su decreto para la matanza de los niños de dos años o menos. De esta manera, pensó en detener el plan de Dios, pero Faraón hizo lo mismo que Herodes en su crueldad y emitió un decreto para que todos los hijos varones de los judíos fueran matados al nacer. La Biblia dice: “Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.” El temor de Dios en el corazón de una partera frustró el poder y la ira del potentado del mundo. En una disputa contra Dios, hombres como Herodes y Faraón siempre perderán. Más tarde, el Faraón decretó que cada niño varón entre los israelitas debía ser arrojado al río Nilo y ahogado.

Cuando Moisés nació en la casa de Amram y Jocabed, su madre lo escondió durante tres meses. Cuando ya no era posible esconderlo en la casa, lo metieron en una arquilla de juncos y lo colocaron en un carrizal a la orilla del río, mientras su hermana, Miriam, se mantenía a lo lejos para ver qué pasaría. La hija del Faraón bajó a bañarse en el Nilo y vio al niño en su cuna en los juncos flotando en el río. El anhelo materno en la hija del faraón frustró el cruel decreto del monarca de que éste y todos los demás bebés varones fueran destruidos. Sin duda, aquí podemos ver la mano de Dios en la historia. Supongamos que la hija del Faraón en esa mañana despejada hubiera bajado con sus doncellas para bañarse en el río en un punto cien metros arriba o abajo del río desde donde Moisés yacía en su arquilla, o supongamos que ella hubiera elegido venir en algún otro día o ir a otro lugar. Todo esto puede parecer una casualidad para algunos, pero los que están familiarizados con las obras de Dios y con el libro de Dios, la Biblia, pueden ver la mano de la providencia del Todopoderoso en los primeros años de la vida de Moisés.

Para nosotros la vida a veces parece una serie de sucesos fortuitos, casualidades, sin mano diseñadora ni mente planificadora. Dios conoce el camino que tomamos y creemos que Dios ayuda a dirigir nuestros pies. El que iba a derrocar a las huestes de Egipto y liberar al pueblo de Dios fue así preservado por la mano de la providencia.

Esteban dijo en su discurso en el Sanedrín, antes de ser apedreado hasta morir, que “fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios.” Esta educación, la filosofía egipcia y la vida en la corte no echaron a perder a Moisés como lo haría con muchos hoy. Esteban dice que “le vino al corazón el visitar a sus hermanos.” Cuando Moisés vio a un egipcio abusando de un hebreo, Moisés lo golpeó y lo mató. Así que a esta temprana edad arriesgó todo, incluso su propia vida y al destierro de la corte, por el bien de su pueblo.

Nunca he visitado Egipto ni experimentado el placer de recorrer Tierra Santa, pero afirmo que en una ocasión estuve donde estuvo Moisés.

En 1938, mientras presidía una reunión semanal de predicadores y ancianos de las iglesias de Cristo en Fort Worth, Texas y sus alrededores, sucedió algo inesperado. Almorzábamos y teníamos un período de discusión cada semana en el Comedor Simpson. Dallas, Texas estaba celebrando su centenario. Fort Worth, rival desde hace mucho tiempo, contrató al Sr. Billy Rose, uno de los más grandes artistas de la farándula de Estados Unidos, para organizar la fiesta en competencia con Dallas. Le pagaban mil dólares diarios durante cien días. El Sr. Rose tenía varias cosas en este espectáculo abierto para los jóvenes y adultos que la mayoría de los cristianos consideraban muy vulgares e impíos, como Sally Rand y su Dude Ranch. En una de las reuniones semanales de predicadores y ancianos de las iglesias de Cristo en Fort Worth y sus alrededores, se discutieron los detalles de estas cosas vulgares, inmodestas y pecaminosas y la influencia que estaban teniendo sobre los jóvenes y adultos. Decidimos que todo cristiano debería usar su influencia para tratar de retirar estas cosas pecaminosas.

Como el dirigente de esa reunión, fui a ver al Sr. Rose en persona al día siguiente, para ver si era posible persuadirlo a retirar algunas de las cosas pecaminosas de sus programas. Lo primero que me dijo el Sr. Rose cuando me presenté con él en su oficina privada en el Petroleum Building fue: “Hombre, deberías ser actor de cine.” Le pedí que dejara de hablar de mí y habláramos sobre el Show de Sally Rand y otras cosas indecentes e inmodestas con las que estaba atrayendo a hombres y mujeres. Cuando se negó a quitar la parte impía del show, insistí en que no permitiera que los menores vieran cosas tan indecentes e inmodestas. Lo último que dijo el Sr. Rose cuando me llevó al ascensor fue: “Hombre, te lo repito, deberías ser actor de cine.”

Poco tiempo después, a través de su influencia, representantes de MGM Motion Picture llegaron a Fort Worth, me contactaron para una audición y me ofrecieron mi primera oportunidad en el cine. No sabía nada sobre ese negocio en ese momento, así que no me sentía capaz de tomar una decisión por mí mismo. Hablé de este asunto con mi esposa, con Claude McClung, mis padres y varios miembros de la iglesia. Los representantes del cine acordaron mantenerlo fuera de los periódicos a menos que yo aceptara. Rechacé esta oferta de los productores y les dije que no podía aceptar un contrato con ningún estudio cinematográfico por razones de conciencia.

No fue hasta julio y agosto de 1939 que llegué a apreciar plenamente algunas de las experiencias de Moisés.

Varios productores, actores y actrices de R-K-O Studios en Hollywood, California, vinieron a Fort Worth y montaron un estudio en el Hotel Worth para seleccionar a los mejores actores y actrices de varios ganadores de concursos de talentos que se habían reunido en Fort Worth para la final. Yo había estado en Alabama durante un mes en campañas. Platiqué este asunto con algunos de nuestros hermanos más leales y decidimos que los cristianos deberían interesarse más en la producción de películas para eliminar algunas y también quitar imágenes de ellas. Así que acudí a estos productores con el siguiente plan. En primer lugar, si todavía me querían como actor; En segundo lugar, si me garantizaran el privilegio de negarme a actuar en cualquier escena que afectara mi consciencia; y tercero, si me aseguraran que tendría tiempo para hacer un trabajo regular con la iglesia mientras trabajaba para ellos, si era así, entonces aceptaría un contrato como actor.

Me hicieron todo tipo de pruebas y audiciones, bajo las luces brillantes, siguiendo el guion, interpretando un papel en una película que ya se había mostrado en todo el país y me aseguraron que se quedarían con mi foto y toda la información sobre mi interés en una carrera cinematográfica dejando todo fuera de los periódicos hasta que me decidiera completamente. Después de que los productores se reunieron entre sí, me ofrecieron el papel principal masculino frente a una actriz de cine real en una obra de teatro que se presentaría en el escenario del Teatro Worth, un viaje gratis en avión para ver la feria mundial con todos los gastos pagados, un salario de $125.00 a la semana y una parte de mi primera película. Dijeron que los diversos estudios cinematográficos competirían por mi contrato. Insistí en que estaba arriesgando demasiado y que no tenía ninguna garantía de las tres condiciones que había especificado. El Sr. Jesse Laskey, uno de los productores más antiguos de Hollywood, vino en persona a Fort Worth, me hizo una audición y les hizo probarme en su presencia en todo y luego habló a larga distancia con los funcionarios del estudio en Hollywood. Al día siguiente, mi esposa y yo fuimos al estudio y me ofreció un contrato de cinco años con las tres condiciones que había especificado incluidas en el contrato. Dijo que el salario comenzaría en $1,000.00 por semana con la posibilidad de aumentar el salario al final de los seis meses. Su estudio le dijo que se olvidara por completo de inscribirme en el concurso, que me llevara a Hollywood tan pronto como firmara el contrato.

En este momento en particular, alguien de los estudios les dio a los periódicos mi foto y una historia sobre mis planes. Una agencia de noticias llevó la historia por todo el país, los funcionarios de la Revista Time vinieron e insistieron en que usarían una imagen que ya tenían si no les dejaba tomar una nueva. Mi foto y un artículo sobre la oferta aparecieron en la Revista Time. Todo esto fue muy en contra de mi voluntad. No quería publicidad. Estaba tratando de decidir qué era lo correcto. Nunca había sabido de nadie más que tuviera una oportunidad como esta y en ese momento sentía que quizás lo mejor era aceptarla. Muchos hombres como el Sr. Eddie Sobol, director de búsqueda de talentos, declararon a través del Fort Worth Star Telegram que cuando ellos me vieron, dijeron de mí, que era demasiado bueno para ser verdad. Otras cosas que dijeron, fueron que: yo era la respuesta a la oración de un cazatalentos y el mejor talento que habían encontrado en esta búsqueda en particular.

Tan pronto como mi foto apareció en los periódicos, el teléfono empezó a sonar; la gente empezó a llegar; me enviaban telegramas de todo el país; Las cartas comenzaron a llegar. Muchas de estas personas me decían que era la mejor oportunidad que cualquier cristiano había tenido de hacer algo para hacer que las películas se acercaran más a lo que deberían ser y que yo podía predicar a miles de personas en lugar de a cientos. Muchas otras personas igualmente honestas, sinceras y escrupulosas me decían que no era lo correcto para mí. Que podría ocasionarle daño a la iglesia; que daría un mal ejemplo a los jóvenes y que estaría pecando si seguía adelante con mis planes. Tanta gente venía a vernos de día y de noche nos resultaba difícil descansar o pensar con claridad.

El Sr. Laskey, el Sr. Sobol y los demás funcionarios del estudio cinematográfico me aseguraban que pensara en las miles de personas que darían todo lo que tenían y todo lo que podían pedir prestado solo para tener una oportunidad como la mía, que debía estar agradecido y no dudar en aceptar la misma. También me recordaban que, si rechazaba este contrato, rechazaría la fama y la fortuna.

Fue entonces cuando me di cuenta por primera vez de que estaba parado donde Moisés estuvo―en la bifurcación del camino. Para mí era necesario tomar una de las decisiones más importantes de mi vida. Recordando la sabia elección de Moisés, pude tomar una decisión.

Rechacé la fama y la fortuna para mí y mi familia y me negué a disfrutar de los placeres temporales del pecado estimando más los vituperios de Cristo que las riquezas y los tesoros de Hollywood.

Resolví que mi ejemplo podría desviar a algún alma y hacer que algún miembro de mi familia perdiera el alma si aceptaba el contrato. Lo rechacé y poco tiempo después me hice predicador en el Ejército, dediqué mi tiempo a enseñar a hombres y mujeres a aceptar a nuestro maravilloso y amoroso Salvador en los términos del Evangelio para que pudieran encontrar paz, gozo y felicidad ahora y el cielo después de que esta vida acabe.

La decisión de Moisés mientras estaba en la bifurcación del camino fue costosa. Esta decisión significó la renuncia a la posición social más alta en toda la tierra de Egipto. Era pasar de un solo paso de la posición social más alta, no a un rango más bajo, sino al más bajo. Era dejar de ser hijo de la princesa egipcia para convertirse en hijo de un esclavo hebreo. Hay algunas personas que están dispuestas a pagar casi cualquier precio para ganar y mantener una alta posición social en la vida. En ocasiones, las madres y los padres están dispuestos a sacrificar la pureza de sus tiernas e inocentes hijas para que algún libertino las introduzca en la sociedad.

Moisés dijo “no” a los placeres de Egipto cuando tomó esta costosa decisión. El Egipto de esa época era como el Hollywood de la vida moderna. Era el lugar predilecto del mundo.

La decisión de Moisés implicaba renunciar a los tesoros de Egipto. El Egipto de ese día era el país más rico y seguro del mundo. El río Nilo le daba a Egipto su fertilidad. A Egipto llegaban barcos y caravanas de muchas naciones, llevándose su grano y dejando atrás su plata y oro. Gran parte de esta plata y oro se destinaba al tesoro del faraón. Por lo tanto, cuando Moisés dijo “no” a los tesoros de Egipto, se negó a aceptar toda esta riqueza que algún día sería suya.

El hecho de que Moisés tomara esta decisión fue traer una amarga decepción a alguien que lo amaba y con quien tenía grandes obligaciones. Deberíamos darle más crédito a esta princesa egipcia que fue la madre adoptiva de Moisés. El hecho de que fuera pagana no le impidió ser una buena mujer y una buena madre. Cuando vio por primera vez a este pequeño bebé, Moisés, llorando en el río Nilo mientras flotaba en arquilla preparada por su madre, lo llevó a su corazón y lo protegió. Moisés le debía su vida a la hija de Faraón. Ella fue la responsable de su educación en las universidades reales. Me pregunto si realmente sabemos lo difícil que fue para Moisés decir “no,” con el gran corazón que tenía, y así traer desilusión y romper el corazón de quien lo amaba, lo cuidaba y preservaba su vida.

El costo de la decisión de Moisés no debe medirse solo por lo que dejó o a lo que tuvo que renunciar. Lo que eligió en lugar de esto a lo que dijo “no” también era costoso. Cuando rechazó todo lo que Egipto tenía para ofrecer, ¿qué aceptó en su lugar?

Moisés optó por el sufrimiento. “Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios.” El momento particular en que Moisés tomó esta decisión hizo que se volviera aún más costosa. Su pueblo era despreciado y odiado y no se tenía en alta estima como en los días de José. Moisés, sabiendo lo que se encontraría en cada uno de los caminos, dijo “No” al que le traería placer, alegría, una alta posición social, riqueza y fama temporalmente, luego dijo “sí” al camino que sabía que traería muchas batallas que pelear y lágrimas que derramar. Moisés no escogió el camino más fácil: optó por el camino correcto. Cada uno de nosotros debería orar para tener sabiduría y hacer lo mismo.

Varias veces, cuando me paré donde estaba Moisés, en las bifurcaciones del camino, mi padre me ayudó a tomar una decisión sabia. He señalado el hecho de que, si dividía mi tiempo entre predicar el evangelio y una carrera secular, él sabía que yo podía ganar dinero y disfrutar de las cosas que solo el dinero podía comprar. Pero por otro lado me recordaba el hecho de que yo había convertido a muchos hombres y mujeres desde que comencé a predicar, después de estar en el sectarismo, después de que ellos se convirtieron a los 80 años de edad. Entonces me dijo con lágrimas en los ojos que prefería verme a mí, su hijo, predicando el evangelio y enseñando a hombres y mujeres que no sabían cómo ser salvos para que se convirtieran en cristianos y fueran al cielo cuando murieran que verme esparcido por todas las páginas de los periódicos siendo presidente de los Estados Unidos. Muchas veces me dijo que él sabía que yo estaba haciendo sacrificios económicos, negándome a muchas bendiciones materiales que sabía que podría proporcionar a mi familia, pero que sería bendecido y que nunca me arrepentiría de haber hecho estos sacrificios de enseñar a los hombres y mujeres las diferencias entre la verdad y el error. Dios ha sido muy bueno conmigo y me ha bendecido en mi trabajo, me ha bendecido con una buena familia cristiana y nunca he sufrido por las necesidades de la vida.

Me alegra que la palabra “ven” se encuentra al menos 680 veces en la Biblia. Esto me indica que el hombre tiene el poder de elegir. Dios no interfiere con el libre albedrío del hombre. El hombre puede aceptar o rechazar al Hijo de Dios. Puede convertirse en cristiano, vivir una vida cristiana honorable y dedicada, ser feliz aquí y en el más allá, o puede rechazar a Cristo, vivir como quiere vivir e ir al infierno cuando muera.

A veces, la vida humana se compara con un barco. El timón de un barco representa la elección. La vida es como usted lo mueva. Hoy estamos donde estamos en gran parte debido a las decisiones que hemos tomado. Lo que seremos dentro de diez años estará determinado en gran medida por las decisiones que tomemos desde ahora y hasta ese momento. El Josué de la antigüedad todavía nos desafía hoy en día con estas palabras: “Escogeos hoy a quién sirváis.” Esta pregunta la enfrenta todo hombre. Elías dijo: “¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle.” Jesús dijo: “No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Según Jesús en el Sermón del Monte, solo hay dos caminos y solo uno de ellos conduce al cielo, al gozo, a la paz y la felicidad. Su decisión de servir a Dios o sembrar para la carne y vivir como viven los pecadores debe ser clara y sincera, sin reservas. Una niña dijo en una ocasión: “Prefiero ser hombre rico en este mundo y Lázaro en el otro mundo.” Pero esto no puede ser. Nuestras decisiones día a día aquí, determinarán dónde pasaremos la eternidad en el mundo del Hades.

El carácter está más determinado por la decisión que por cualquier otra cosa, incluso que por nuestra herencia y el entorno. Los psicólogos, sociólogos y psiquiatras se equivocan al suponer que somos lo que somos debido a la herencia y el entorno. La herencia es importante, la sangre lo dice, heredamos tendencias. Los padres han comido uvas agrias y los niños tienen dolor de dientes, pero la elección está por encima de la herencia. Si heredamos el mal genio, no es necesario que lo cultivemos. Podemos controlar ese temperamento. Cristo, reconociendo el tremendo poder de la herencia, dispuso que nazcamos de nuevo de acuerdo con Juan 3:3 y 5. Debemos llegar a ser participantes de la naturaleza divina..

El entorno es muy importante. Creo que, más que la herencia “las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” (I Corintios 15:33). Pero las elecciones y decisiones que toma a lo largo de la vida son más importantes incluso que el entorno. Muchas personas se han elevado por encima de su entorno, como el presidente Abraham Lincoln. Si la herencia y el entorno por sí solos determinan el carácter, el cristianismo sería en vano. El mensaje del evangelio no tendría lugar. Los ideales cristianos no pueden relacionarse con la propia conducta. El hecho de que el hombre tenga la capacidad de elegir lo convierte en sujeto a la influencia del evangelio. La elección determina la conducta. Aquí hay un poema que creo muy apropiado:

Un barco se dirige hacia el este; otro conduce hacia el oeste; Soplan todas las mismas brisas.

Es el juego de la vela, y no el vendaval, lo que les indica adónde ir.

Como los vientos del mar son los caminos del destino, mientras viajamos por la vida.

Es el juego de las velas lo que decide la meta, y no la calma o la lucha.

La decisión determina el destino, por lo tanto, tomar las decisiones correctas cuando está parado donde Moisés estuvo, en la encrucijada es de suma importancia. Las decisiones son muy importantes debido a los resultados que dependen de ellas. Antes de tomar una decisión sobre cualquier asunto, debemos hacernos esta pregunta: “¿Cuál será la consecuencia probable de mi decisión?” Oremos a Dios para que tengamos suficiente sabiduría para mirar hacia el futuro y no pensar en las cosas materiales. Pero haga como Moisés, piense en las cosas que son eternas y en los resultados finales al final del camino de la vida.

Las decisiones nobles conducen a convicciones nobles. Las convicciones nobles conducen a acciones nobles. Cuando Moisés llegó a la encrucijada, no fue indeciso como tantas personas hoy. Se vio obligado a optar entre estar asociado con su propio pueblo y trabajar a favor de él y sufrir aflicciones con ellos y agradar a Dios y, por otro lado, convertirse en monarca de Egipto con toda su riqueza y con todo su honor, gloria y poder.

¿Cómo llegó Moisés a tomar una decisión tan sabia? Si hubiera decidido de otra manera, hoy sería un desconocido y no sería salvo. Vive hoy en la historia y en el cielo por la sabiduría de su elección, cuando estuvo en la encrucijada.

Creo que para que entendamos por qué Moisés pudo tomar esta sabia decisión, es necesario que regresemos al tiempo de su nacimiento. Cuando la hija del faraón lo encontró en el río Nilo, por sugerencia de la hermana de Moisés, su propia madre fue tomada como nana durante esos tiernos años. Estoy seguro de que esta madre debe haberle enseñado a su hijo del que estaba tan orgullosa, a temer a Dios. Ella debió haberle enseñado sobre la grandeza y la gloria y el amor y la misericordia y, también del terror, la venganza y la ira del Dios Todopoderoso. Rara vez se encuentra un gran hombre sin que él haya tenido una gran madre y, a veces, se comienza con su bisabuela. Una de las razones por las que Timoteo valía tanto para la iglesia y para el apóstol Pablo y para el Señor Jesucristo era el hecho de que tenía una madre buena y temerosa de Dios, y también una abuela que temía a Dios y respetaba su palabra.

Moisés tenía un juicio claro para distinguir el bien del mal. Cuán fácil es para nosotros convencernos de que lo que queremos es lo que debemos hacer. Moisés podría haber recordado muy fácilmente el gran servicio prestado por José como gobernante en Egipto. Podría haberse prometido que le daría una salvación parecida a su pueblo si permanecía como el hijo de la hija de Faraón. Pero se negó a dejar que su propio interés lo cegara ante los hechos reales. Vio que aferrarse a sus propios derechos y privilegios sería un pecado. Moisés se dio cuenta de que Dios esperaba que él hiciera más que pensar en su propia beneficio y placer egoísta; por lo tanto, tomó una decisión que involucró el mayor bien para el pueblo de Dios.

Sabía que los placeres y las ganancias del pecado son solo temporales. El pecado solo es encantador en el presente o en el futuro inmediato. No tiene encanto en el pasado. Qué fascinante es el pecado un momento antes de cometerse. En ocasiones nos parece muy necesario cometer pecados para ser felices. Pero cuando se ve al pasado, sus dientes nacarados se convierten en feos colmillos, sus manos bien formadas se convierten en garras sin forma, sus atractivos cabellos se convierten en serpientes retorcidas. El pecado del futuro a menudo parece tan hermoso como un ángel del cielo, pero el pecado de ayer es tan feo como un demonio recién llegado del infierno. El pecado tiene su risa, su canto, su sol. El pecado tiene sus placeres, pero no duran. Su carrera más brillante pronto llega a su fin. Las personas que practican el pecado porque creen que vale la pena tendrán toda una eternidad para maldecirse por una decisión tan imprudente.

Moisés tenía buen ojo para las cosas de valor real. Pensaba como Pablo, no en las bendiciones temporales y materiales, sino que pensaba en el resultado de todas sus acciones. Consideró el oprobio de Cristo, como mayor riqueza que los tesoros de Egipto. Moisés decidió que las cosas de valor real no se encontraban en las riquezas de Egipto, sino en agradar a Dios y servir desinteresadamente a su pueblo. Moisés creía que el futuro pertenecía a aquellas personas que vivían vidas justas y no pecaminosas. Él, como todas las personas que piensan correctamente, quería morir la muerte de los justos y recibir la recompensa de ellos. Esto me ha ayudado a tomar mis decisiones con frecuencia cuando llego a las encrucijadas y me paro donde estuvo Moisés. Pensó en el cielo y el infierno, en Dios y el diablo y siempre se decidió por Dios. Era muy manso y humilde, sin embargo, era firme, positivo y decidido en los pasos que dio y en la posición que tomó por lo correcto.

Para obtener una corona, Absalón se rebeló contra David, su padre. El temor de perder una corona hizo que Saúl tratara de matar a David. De los 62 emperadores desde César hasta Constantino, 42 fueron asesinados por celos por una corona. ¿Sabe cómo ganó Moisés una corona? Al rechazar una corona en Egipto, ganó una corona que es eterna: una corona de vida. Por la riqueza, Lot eligió las hermosas llanuras de Sodoma y Gomorra. En cuanto a la riqueza, el siervo de Eliseo le mintió a Naamán y se convirtió en leproso. (II Reyes 5:1). Por la riqueza, el joven rico desobedeció a Cristo y rechazó a su único Salvador y perdió su alma. Por riqueza o dinero, Cristo fue traicionado por treinta piezas de plata. Por la riqueza, Ananías y Safira mintieron al Espíritu Santo y murieron instantáneamente. Baalam, por honor de naturaleza mundana, fue a maldecir a los hijos de Israel, cuando Dios le dijo que no debían ser maldecidos sino bendecidos. Por honor, Alejandro trató de conquistar el mundo y tuvo una muerte vergonzosa.

Si se para al lado de Moisés en Egipto en la encrucijada, su decisión puede parecer muy insensata. Cuando esté con él en el monte Sinaí y lo vea bajar de la montaña después de haber hablado con Dios cara a cara y haber visto más de Dios de lo que a cualquier otro hombre se le ha permitido ver, cambiará de opinión. A continuación, veamos a Moisés en el monte Nebo, de pie en la cumbre del Pisga. Aquí Dios le permitió milagrosamente ver a través del río Jordán hacia la tierra prometida, la tierra de la que fluía leche y miel, hacia la cual había trabajado, orado y viajado día y noche en un esfuerzo por llevar al pueblo de Dios. Había soñado con el día en que podría entrar a la tierra prometida, pero Dios le dice ahora: “Moisés, no puedes entrar en la tierra prometida.” “¿Por qué?” “Porque un día te dije qué hacer y me desobedeciste. Pero te permitiré que la veas.” Mientras la miraba, luego, figurativamente hablando, se cruzó de brazos mientras dormía, murió en la presencia de Dios y Dios lo enterró en algún lugar que el hombre nunca ha sido capaz de saber.

Una vez más, veamos a Moisés en el Monte de la Transfiguración cuando Jesucristo, el propio hijo de Dios, apareció en su estado glorificado transfigurado ante Pedro, Santiago y Juan. Dios quería enviar a alguien a la tierra para hablar con su hijo, quien pronto moriría la muerte ignominiosa y cruel en la cruz por los pecados de todos los que estaban perdidos y le obedecerían. ¿A quién envió? Envió a Elías a pararse a un lado y llamó a Moisés del mundo del Hades y lo envió a estar al lado de su propio Hijo y a hablar con Él sobre las próximas experiencias de muerte con las que se iba a encontrar. Al final de este mundo y después del día del juicio, cuando entremos a la tierra que está preparada para los que aman a Dios y que están agradecidos por el don de su Hijo lo suficiente como para obedecer sus mandamientos y vivir como Él nos dijo que vivamos aquí en la tierra, una de las muchas cosas de gran gozo en las que participaremos será el canto de un cántico nuevo, será el cántico de Moisés y el Cordero. Ahora vemos a Moisés en el Monte de la Transfiguración siendo enviado directamente desde el cielo por Dios. Entonces puede ver que la decisión de Moisés fue muy sabia. Como Moisés, esta noche, usted debe decidir qué va a hacer con su vida. ¿Va a obedecer el evangelio y convertirse en cristiano por fe, arrepentimiento, confesión y bautismo, como lo hizo el eunuco etíope en Hechos 8:26 al 37? De esta manera, será añadido a la iglesia por el Señor mismo Hechos 2:47; y como santo, hijo del Dios vivo, sea un buen ejemplo para sus hijos, para su esposa, su esposo, para sus amigos. Sea feliz aquí y vaya al cielo cuando muera. ¿O rechazará al más grande y más dulce amigo que haya tenido? El que lo amó tanto que murió por usted en la cruz. Será demasiado tarde para suplicar por su alma y suplicarle que se convierta en cristiano después de su muerte. Entonces, mi ruego ahora, al concluir esta lección, y mientras nos ponemos de pie y cantamos un himno, es para que venga y haga cualquier cambio que sea necesario a la vista del hombre y de Dios para que pueda irse con sus pecados perdonados, regocíjese, sea feliz ahora y por toda la eternidad. Dios lo sabe que, si yo pudiera hacerlo por usted, lo haría encantado. Si pudiera obedecer el evangelio por usted, estaría muy contento de hacerlo, porque sé lo que significa estar perdido y sé lo maravilloso que es ser salvo. Amo su alma, Dios ama su alma, Cristo murió por su alma. Amigo pecador, ¿no está lo suficientemente interesado en su alma como para obedecer a su Salvador esta noche? Creo que vendrá. Cantemos.

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¿QUIÉN TIENE EL CONTROL DE LA MUERTE?

“Cuando muere un ser querido cristiano, la gente suele decir: ‘Dios lo llamó a casa.’ Sin embargo, las Escrituras parecen decir que el diablo tiene el ‘poder de la muerte’ (Hebreos 2:14, LBLA). ¿Quién causa la muerte?”

Consideremos primero varias verdades bíblicas generales.

Dios es tanto el autor como el sustentador de la vida (Hechos 17:25,28; I ​​Timoteo 6:13). Dado que Jehová es todopoderoso, obviamente tiene la capacidad de poner fin a la vida humana, como lo hizo en el caso de Uza (II Samuel 6:7).  

También tiene el poder de alargar la vida. Extendió el tiempo de Ezequías en 15 años (II Reyes 20:6), ya sea providencialmente, más probablemente milagrosamente, o quizás una combinación de ambos.

Incluso puede restaurar la vida, como lo hizo al resucitar a Jesús de entre los muertos (Romanos 1:4).

Si bien está claro que en la antigüedad Dios ocasionalmente operó directamente, al manipular el cese o la restauración de la vida humana, estos eventos fueron sobrenaturales (milagrosos), con diseños muy específicos a la vista. Tales cosas no deben considerarse como un procedimiento divino para hoy (I Corintios 13:8-10).

Por ejemplo, durante los días de Moisés, un hombre llamado Coré (que era primo de Moisés) inició una rebelión contra el profeta de Dios y su hermano, Aarón (Números 16:3). Como resultado, se opusieron a Jehová mismo, porque Moisés y Aarón representaban al Señor (véase el vers. 30).

Por consiguiente, Dios decidió castigar a estos rebeldes quitándoles la vida. Se debía dar una señal para documentar el hecho de que el juicio fue impuesto divinamente. Moisés dijo: “Si como mueren todos los hombres murieren éstos, o si ellos al ser visitados siguen la suerte de todos los hombres, Jehová no me envió” (v. 29).

De especial interés es la frase “como mueren todos los hombres.” Significa el final ordinario de la vida humana en el que Dios no está directamente involucrado.

Por lo general, cuando la gente muere, no es porque el Señor intervenga y le quite el espíritu del cuerpo (Santiago 2:26), sin importar si la persona era “buena” o “mala.” Es simplemente un proceso natural, resultado en última instancia del rechazo del hombre a la ley divina al comienzo de la historia humana (Génesis 2:17; 3:22; Romanos 5:12).

Por lo tanto, el Señor permite que la muerte nos tome como un proceso. Pero no tenemos el poder de decir, en ningún caso específico, que Dios se lo “llevó”, a menos que la revelación divina lo indique (cf. Génesis 5:24).

Habiendo dicho eso, ¿qué significa el texto que declara que el diablo tiene “el poder de la muerte” (Hebreos 2:14)?

En primer lugar, se debe afirmar enfáticamente que Satanás no posee el poder para quitar vidas humanas directamente. Si ese fuera el caso, toda la gente cristiana estaría muerta, porque él es nuestro “enemigo” (Mateo 13:28).

El libro de Job también demuestra esta verdad. Satanás solo podía afligir al patriarca según lo permitiera Jehová, y el Señor se negó a conceder permiso para que terminara la vida de Job (Job 2:6). Dios es más grande que su adversario (cf. I Juan 4:4).

La referencia al “poder de la muerte” de Satanás es sin duda una alusión al papel del Tentador en la caída de la humanidad al principio de los tiempos. La muerte reina como resultado del pecado (Romanos 5:12). Dado que el diablo introdujo el pecado, se le caracteriza como el “homicida” de la familia humana (Juan 8:44).

La muerte, por lo tanto, es una cita para todos nosotros (Hebreos 9:27 – con la excepción de aquellos que estén vivos en el momento del regreso de Cristo – I Corintios 15:51).  

Dado que Satanás comparte en última instancia una gran responsabilidad en la ecuación pecado-muerte, por así decirlo, se dice que tiene “el poder de la muerte.” No en un sentido directo, sino solo en un sentido histórico asociado.

Sin embargo, el final feliz de esta tragedia, se ve en el hecho de que Jesús, por su propia resurrección de entre los muertos, y la promesa inspirada de que Él es las “primicias” de los que le seguirán, a través del evangelio, “sacó a luz la vida y la inmortalidad” (II Timoteo 1:10). Y esa bendita “esperanza” (cf. Hechos 24:15) ha liberado a su pueblo del servil “temor a la muerte” (Hebreos 2:15).

Por lo tanto, en nuestros mejores momentos podemos decir: “Deseo partir y estar con el Señor, porque es mucho mejor” (cf. Filipenses 1:23). Nuevamente, “quisiéramos estar ausentes del cuerpo”, para estar “presentes al Señor” (II Corintios 5:8).  

De esta manera, nuestro dulce estribillo puede ser: “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen” (Apocalipsis 14:13).

Por tanto, intentemos, poner estos asuntos de esta “vida” y “muerte” en un enfoque más nítido, y prepararnos para nuestra propia muerte.

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         Tomado de:

Jackson, Wayne.

“Who Is in Control of Death?”

ChristianCourier.com

Access date: December, 15, 2020.

https://www.christiancourier.com/articles/1083-who-is-in-control-of-death

¿ES I CORINTIOS 16:1-2 UN PATRÓN OBLIGATORIO PARA LOS CRISTIANOS?

Por Wayne Jackson

Esta es una era de cambios turbulentos, tanto en la sociedad como ciertamente dentro de la iglesia. Cada vez más, los puntos más valiosos de la enseñanza son objeto de ataques.

Uno de esos temas controvertidos apareció en un artículo reciente titulado “La ofrenda de los santos,” publicado en un blog llamado Voice.

La esencia del artículo, de un hermano joven sincero e inteligente, es la siguiente. La instrucción de Pablo en I Corintios 16:1-2 con respecto a la colecta dominical fue exclusiva del primer siglo. Supuestamente, en la amonestación del apóstol, está “implícita” la realidad de que:

“No había una colecta semanal regular antes de este punto, solo una espontánea ofrenda personal, libre pero alegre” (Joyce, 2010, 1).

Los siguientes comentarios se ofrecen con genuina preocupación fraternal.

El autor sostiene que dar el primer día de la semana “no era un punto de adoración” en la asamblea de la iglesia primitiva. Él argumenta que el apóstol simplemente instó a los hermanos a dar. Sin embargo, por el contrario, hoy lo mandamos en forma imprudente. El caballero sostiene que no hay nada en el contexto que justifique juntar “dinero para los días de vacas flacas, fondos de construcción y salarios ministeriales” (2).

El hermano concluye que el motivo detrás de la amonestación de Pablo fue cimentar las relaciones entre judíos y gentiles, y eso no tiene nada que ver con la iglesia moderna. De esta manera:

“Debemos dejar la lectura tradicional del texto, que tiene a Pablo ordenando y extorsionando a los santos del siglo XXI por medio de la culpa y la condena para dar cada semana, principalmente para mantener el edificio y pagar el salario de alguien” (3).

Respetuosamente, debemos responder.

Si bien la tensión entre judíos y gentiles era una parte de ese paquete, no agota el alcance del texto sagrado. Los problemas del ensayo que se examina son varios.

  • No establece que las ofrendas sistemáticas en la iglesia primitiva comenzaron solo con la situación de Gálatas / Corintios.
  • El escritor no distingue la autorización general para recaudar dinero en la iglesia primitiva, del uso particular de los fondos en las situaciones de Gálatas / Corintios.
  • El artículo no proporciona un análisis serio del texto a los Corintios.
  • El autor ignora una considerable cantidad de estudios, tanto dentro como fuera de la iglesia del Nuevo Testamento, de algunos de los mejores expositores de la Biblia, pasados ​​y presentes.
  • El testimonio de la historia de la iglesia primitiva debe pasarse por alto o subestimarse.

El establecimiento de la iglesia

La iglesia de Jesucristo fue establecida el día de Pentecostés (Hechos 2). Cuando una gran multitud obedeció el evangelio ese día, Lucas registró que ellos,

“Perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (v. 42).

La expresión “perseveraban” denota un “curso de acción constante” con referencia a los elementos mencionados.

“Comunión” (koinonia) es un término amplio, extenso, que seguramente puede abarcar la idea de la “contribución” (véase Romanos 15:26; II Corintios 8:4; 9:13; Hebreos 13:16). J. A. Alexander argumentó que “distribución caritativa” es el significado predominante del término en el Nuevo Testamento (90).

Koinoneo se usa específicamente para brindar apoyo a los predicadores del evangelio en la carta de Pablo a Gálatas (6:6).

Hechos 2:42 proporciona una fuerte evidencia circunstancial de que la ofrenda regular, como un acto de adoración (junto con la enseñanza, la cena del Señor y la oración), es anterior a la carta a los Corintios quizás en un cuarto de siglo (cf. Campbell, 18; Hackett, 55; Woods, 120; Williams, 60).

 Para una excelente discusión sobre la “ofrenda” como un acto de adoración colectiva, vea Cottrell (449-450).

Sin embargo, es digno de mencionar que no todos los aspectos del gobierno de la iglesia estaban completos y formalmente en su lugar desde el primer día de su existencia. Por ejemplo, los “ancianos” no se mencionan hasta Hechos 11:30, que fue al menos diez años después de Pentecostés.

En su Nuevo Comentario sobre Hechos, J. W. McGarvey señaló que Lucas escribió su registro “después de que las iglesias se habían organizado por completo y todos los dirigentes y sus deberes se habían hecho bien conocidos” (231). Algunos elementos de la doctrina del Nuevo Testamento se establecieron gradualmente.

El Patrón del Nuevo Testamento para la ofrenda

¿Ha dado Dios un “patrón” para las finanzas de la iglesia? ¿Es razonable suponer que una organización tan compleja como la iglesia, con la necesidad de recursos monetarios para hacer su obra en una variedad de áreas, se haya quedado sin ninguna guía sobre cómo cubrir sus necesidades financieras? Tal suposición no es lógica.

Pablo escribió:

“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (I Corintios 16:1-2).

Hay varios elementos importantes en este contexto.

Un patrón para ofrendar

Dado que el apóstol estaba respondiendo a las preguntas que le presentaban estos hermanos (“En cuanto a las cosas que me escribisteis…” – I Corintios 7:1; 8:1; 12:1, etc.), deben haber sabido ya algo sobre las contribuciones de la iglesia al tesoro local, pero necesitaban alguna aclaración (cf. Godet, II.453). El pasaje sugiere que el dar sistemáticamente para apoyar la obra del Señor es una responsabilidad seria.

El término “ordené” denota una orden (Danker, 237; cf. Mateo 11:1; Lucas 8:55; 17:9-10, etc.) – no una mera “urgencia,” como se afirma en el artículo bajo revisión. La ofrenda cristiana no es una opción; es una obligación.

A pesar de su naturaleza obligatoria, la ofrenda debe verse como una bendición que anima, no como un asunto gravoso para murmurar (cf. II Corintios 9:7).

A este respecto, se debe enfatizar que “ofrendar” es el único método autorizado para financiar la obra de la iglesia de Dios. La iglesia, como cuerpo organizado, no está autorizada para operar negocios, realizar conciertos, etc. El reino de Cristo no es una empresa comercial.

Por supuesto, si no hay un “patrón” para recaudar para las finanzas de la iglesia, la puerta está abierta de par en par para cualquier método moral para obtener ingresos.

Ofrendar todos los domingos

El cristiano debe contribuir todos los domingos. El texto griego dice: “Que el primer día de la semana,…” (ver LBLA, NASB). Además, el verbo “ponga aparte” es una forma de tiempo presente, lo que sugiere una actividad regular e intermitente. Cada semana, el cristiano es bendecido con prosperidad, debe dar para apoyar la obra del Señor.

A propósito, si este texto no proporciona evidencia de que hubo una contribución regular antes de este tiempo, como se afirma, ¿también proporciona evidencia de que la iglesia primitiva no adoraba regularmente los domingos hasta ese momento? No existe un registro explícito previo de tal. (Nota: La carta a los Corintios fue escrita antes de los eventos de Hechos 20:7.)

Y luego, ¿qué pasa con esto? ¿Por qué se especificaría “cada primer día de la semana”, si este texto fuera simplemente una recomendación? Debemos insistir en que, si bien el uso específico de esta colecta implicó el alivio de los necesitados entre los santos de Jerusalén (Romanos 15:26), el principio subyacente del pasaje sirve como precedente para la forma en que la iglesia debe juntar sus recursos financieros para la implementación de cualquier obra divinamente autorizada.

Aunque Pablo abordó problemas exclusivos de ciertas iglesias, los principios que estableció eran vinculantes universalmente. Varias veces en esta carta el apóstol enfatiza que sus instrucciones no son exclusivas de esta congregación (véase I Corintios 1:2; 4:17; 7:17; 11:16; 14:33-34). Es un grave error suponer que este texto no tiene aplicación hoy.

¿Las iglesias que hacen una colecta dominical regular son grupos apóstatas? ¿Reciben los predicadores sostenimiento de la tesorería de la iglesia de parte de los innovadores?

La responsabilidad de contribuir al sostenimiento del reino pertenece a “cada” cristiano. Sea un hombre de negocios, un jubilado o un adolescente cristiano con ingresos, la obligación de ofrendar, de acuerdo con la prosperidad de uno, es obligatoria. En los hogares de doble ingreso, las contribuciones deben provenir de ambos salarios.

Aunque ciertamente es posible (y deseable) que los miembros de la iglesia den de sus ingresos para el sostenimiento de buenas obras de manera individual (Marcos 14:7), también existe la responsabilidad de cada santo de ofrendar colectivamente al tesoro local en el primer día de cada semana.

Algunos miembros de la iglesia nunca dan sus contribuciones después de no haber asistido a un servicio dominical. En una ocasión, Malaquías preguntó: “¿Robará el hombre a Dios?” (Malaquías 3:8). La respuesta es: “¡Ciertamente lo hará, y más rápido de lo que robaría a sus semejantes!”

La noción de que uno puede hacer su contribución cada vez que crea conveniente, sin ninguna obligación semanal con la iglesia local, es un mito ideado por los que carecen de un sentido de responsabilidad “familiar.”

Responsabilidad personal

Pablo dice que “cada uno de vosotros ponga aparte algo” [o, “por sí mismo”] su ofrenda. Los géneros masculino y neutro tienen la misma forma en griego (ver Green, 16, 50; McGarvey, 161; McKnight, 208). Danker lo traduce como “apartar y guardar” cada domingo (268).

Ferguson dice que la frase también puede incorporar el sentido de “según su propio juicio” (cf. Romanos 12:16; I Corintios 3:19; II Corintios 1:17), “refiriéndose a la decisión de cada persona [concerniente a] cuánto dar (II Corintios 9:7)” (240).

Lugar de la ofrenda especificada

El término griego thesaurizoon, traducido “guardándolo”, transmite la idea de, “poner en el tesoro” (McGarvey, 161). Bengala agrega “en la reunión pública” (II.343). McKnight traduce el verso:

“El primer día de cada semana, cada uno de vosotros ponga algo por sí mismo, según haya prosperado, poniéndolo en la tesorería, para que cuando yo llegue no haya colectas” (208; cf. McCord, 343).

Como observó el profesor Hodge de Princeton:

“La única razón que se puede dar para exigir que se haga el primer día de la semana, es que en ese día los cristianos estaban acostumbrados a reunirse, y lo que cada uno había apartado de sus ganancias semanales podía ser atesorado, es decir, ponerse en el tesoro común de la iglesia” (364; cf. Mare, 293; Sadler, 299; Barnes, 227).

Incluso dentro del grupo de los apóstoles de Jesús, durante el ministerio del Señor, se reconoció el principio de una “tesorería,” como un medio ordenado de manejar las finanzas (Juan 12:6; 13:29; cf. Danker, 202).

Es erróneo sugerir que Pablo simplemente estaba instando a sus hermanos a guardar algo “en casa” (una afirmación común, que es una interpretación equivocada, no una traducción precisa). Esto habría frustrado el propósito explícito del apóstol de no verse obligado a contactar a cada cristiano individualmente cuando viniera.

Leon Morris señaló que, si bien la teoría de “dejar en casa” es común, dado que “Pablo desaprueba expresamente la recolección del dinero al llegar él (lo que sería necesario si todos lo tuvieran en casa) quizás es mejor pensar en ello como si fuera guardado en el tesoro de la iglesia” (238). Consulte el “Apéndice” a continuación.

Otros estudiosos han hecho la misma observación:

“La mención del primer día de cada semana junto con el propósito de que cuando yo venga no se tendrán que hacer colectas sugiere que el apartar el dinero no sería solo el apartarlo dentro de las posesiones de uno, sino poner aparte el dinero para presentarlo a los líderes de la iglesia (cf. Hechos 4:34-5:2)” (Rosner / Ciampa, In Loco).

El patrón de proporción

Cada cristiano debe ofrendar “según haya prosperado” o “según su capacidad” (Hechos 11:29). Esto es ofrendar en forma proporcional. Sorprendentemente, algunos en la iglesia primitiva dieron incluso más allá de su capacidad (II Corintios 8:3).

Los que tienen más deben dar más (tanto en cantidad como en porcentaje). Cuando los más prósperos dan generosamente de su abundancia para compensar el déficit de la gente más pobre, prevalecerá el tipo de “igualdad” que Dios desea (ver II Corintios 8:12-15).

El erudito británico J.R. Woodford escribió:

“Este pasaje [16:2] constituye la gran autorización bíblica para el ofrendar semanal. San Pablo impone una entrega sistemática y regular de ofrendas, en lugar de un esfuerzo extraordinario forzado. La ofrenda sistemática debe tener lugar el domingo y, por lo tanto, debe estar relacionada con el culto religioso. Contribuciones similares, tanto en dinero como en especie, según la historia eclesiástica, parecen haber continuado uniformemente en la Iglesia desde el principio” (In Loco).

Otro escritor enfatiza: “Esta ofrenda regular y disciplinada por parte de cada miembro es el único medio por el cual una iglesia puede cumplir con sus responsabilidades para con los necesitados y sostener su propia obra cristiana” (Breve, 10.256-257).

El prominente historiador de la iglesia Everett Ferguson ha argumentado de manera persuasiva que el Nuevo Testamento autoriza “una contribución pública a la tesorería de la iglesia.” Introduce media docena de argumentos sólidos a favor de esta posición.

  • El “día común” indica actividad corporativa, no mera acción individual.
  • Sigue el patrón judío anterior de contribuciones semanales para los pobres.
  • La palabra logeia, (colección) parece referirse a una acción pública, no privada.
  • La advertencia de “acabe” la colecta (II Corintios 8:6) implica una actividad grupal que se quedó corta.
  • Una ofrenda privada anularía la voluntad expresa de Pablo.
  • La referencia a los “mensajeros” congregacionales (II Corintios 8:23) implica una actividad organizada de la iglesia (240).

Historia de la Iglesia

John Mosheim (1694-1755), ampliamente aclamado por su objetividad histórica y erudición, señaló que la iglesia del primer siglo, “al final de [sus] reuniones, testificaba su amor mutuo, en parte por su generosidad hacia los pobres” (1.19).

Justino Mártir (2do c. d.C.) mencionó que las contribuciones se hacían el domingo (Apología 1.67.6). En la Epístola de Clemente (ca. 30-100 d.C.), se hace referencia a las “ofrendas ordenadas” que debían hacerse en los “tiempos y horas señalados” (40).

La conclusión es clara. Cualquier esfuerzo por negar la instrucción bíblica sobre las ofrendas dominicales es un error de grave magnitud. Es nuestra oración que los que han caído en esta enseñanza / práctica errónea demuestren integridad y valor, y renuncien a ello.

Apéndice

Como se señaló anteriormente, muchos interpretan la expresión “apartar” en el sentido de “en casa.” Esta interpretación incluso encuentra su camino en una serie de obras de referencia griegas (por ejemplo, Thayer, 163). Pero, como ya se ha señalado, esto refleja una interpretación personal, no una traducción legítima. Como Thayer confesó en otro lugar:

“La naturaleza y el uso de los escritos del Nuevo Testamento requieren que el lexicógrafo no se vea obstaculizado por una rígida adherencia a las reglas de la lexicografía científica. Un estudiante a menudo quiere saber no tanto el significado inherente de una palabra como el sentido particular que tiene en un contexto o discusión dado: – o, para decir la misma verdad desde otro punto de vista, el lexicógrafo a menudo no puede asignar una referencia del Nuevo Testamento a uno u otro de los significados reconocidos de una palabra sin indicar su exposición del pasaje en el que ocurre la referencia. En tal caso se ve obligado a asumir, al menos en cierta medida, las funciones de exégeta, aunque puede y debe abstenerse de practicar los argumentos generales que sustentan la interpretación adoptada, así como de plantear las objeciones a las interpretaciones contrarias” (vii).

La frase distintiva “en casa” se encuentra dos veces en otras partes de esta carta. “Si alguno tuviere hambre, coma en su casa” (11:34). Las mujeres no debían interrumpir un servicio religioso con en forma agresiva con preguntas. Sino que, debían esperar y preguntar “en casa a sus maridos” (14:35).

Si el apóstol hubiera tenido la intención de ordenar una contribución privada “en casa,” ciertamente era capaz de expresar ese asunto con claridad. Pero la expresión está ausente aquí en forma notoria.

La palabra heautou (apartar) se emplea 321 veces en el Nuevo Testamento. ¿Puede mostrarse en alguna traducción literal que se traduce legítimamente como “en casa”?

Finalmente, como se enfatizó anteriormente, la teoría de “en casa” frustraría la instrucción explícita de Pablo con respecto a su visita anticipada.

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Obras citadas:

Alexander, J.A. Commentary of Acts. Grand Rapids: Zondervan. 1956.

Barnes, Albert. Notes on 1st Corinthians. Grand Rapids: Baker, 1956.

Bengal, J.A. Gnomon of the New Testament. Edinburgh: T.&T. Clark. 1877.

Campbell, Alexander. Acts of the Apostles. New York: American Bible Union. 1858.

Cottrell, Jack. The Faith Once For All. Joplin, MO: College Press. 2002.

Danker, F.W. et al. Greek-English Lexicon of the New Testament. Chicago. University Press. 2000.

Ferguson, Everett. The Church of Christ. Grand Rapids: Eerdmans. 1996.

Godet, F. Paul’s First Epistle to the Corinthians. Edinburgh: T.&T. Clark.1890.

Green, Samuel. Handbook Grammar of the Greek New Testament. London. Religious Tract Society. 1907.

Hackett, H.B. Acts of the Apostles. Andover: Warren Draper. 1879.

Hodge, Charles. Exposition of First Corinthians. New York: Hodder & Stoughton. 1857.

Joyce, D’Angelo. The Collection for The Saints. http://haqol.wordpress.com/2010/12/26/8/#more-8

Mare, Harold. The Expositor’s Bible Commentary. Grand Rapids: Zondervan. 1976.

McCord, Hugo. New Testament Translation. Henderson, TN: Freed-Hardeman College. 1988.

McGarvey, J.W. and William Pendleton. The Standard Bible Commentary. Cincinnati: Standard. 1916 .

McGarvey, J.W. New Commentary on Acts. Delight, AR: Gospel Light. 1892 Reprint.

McKnight, James. Apostolic Epistles. Nashville: Gospel Advocate. 1954.

Morris, Leon. First Corinthians – Tyndale Series. Grand Rapids: Eerdmans. 1980.

Mosheim, John L. Ecclesiastical History. Rosemead, CA: Old Paths. n.d.

Rosner, Brian and Ciampa, Roy. Pillar New Testament Commentary: 1st Corinthians. Grand Rapids: Eerdmans. 2010.

Sadler, M.F. The Epistles to the Corinthians. London: George Bell & Sons. 1906.

Short, John. The Interpreter’s Bible, G. Buttrick, ed. New York: Abingdon. 1953.

Thayer, J.H. Greek-English Lexicon of the New Testament. Edinburgh: T.&T. Clark. 1958.

Williams, David. Acts – New International Biblical Commentary. Peabody, MA: Hendrickson. 1990.

Woodford, J.R. New Testament Commentary. New York: E. and J.B. Young Co. 1870.

Woods, Guy N. Questions & Answers – Volume II. Nashville: Gospel Advocate. 1986..

         Tomado de:

Wayne Jackson

“Does 1 Corinthians 16:1-2 Constitute a Binding Pattern?”

ChristianCourier.com. Access date: April 15, 2020.

https://www.christiancourier.com/articles/1536-does-1-corinthians-16-1-2-constitute-a-binding-pattern

LO QUE LE DEBO A MI CONGREGACIÓN

Estoy seguro de que la mayoría de los cristianos se dan cuenta de que el servicio a Dios es imprescindible. Jesús dijo en Mateo 16:24: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” Espero que cada hijo de Dios se dé cuenta de que está bajo una obligación solemne de servicio en la medida absoluta de su capacidad. Lea el relato de la conversación de Jesús con Pedro en Juan 21:15-18. Tres veces Jesús le preguntó a Pedro si lo amaba, y cuando Pedro respondió: “Sí”, Jesús le ordenó a Pedro que lo sirviera. Cuando el diablo lo tentó en Mateo 4:10, Jesús le dijo: “Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.”

            También estoy seguro de que la mayoría de los cristianos se dan cuenta de por qué son miembros de la iglesia. Hechos 2:41, 47 nos enseñan que la salvación y la membresía en la iglesia del Señor van de la mano. La misma acción que nos salva del pecado también nos otorga membresía en el cuerpo del Señor. Esto no es casual. Somos personas que hemos sido salvadas por la sangre del Cordero (Isaías 1:18; Apocalipsis 7:14) y somos personas que han sido llamadas a un cuerpo que Dios ha planeado desde el principio del mundo (Efesios 1:3-4; 3: 8-10).

            Esta “salvación” y “llamado” nos prepara de manera única para una obra que Dios tiene en mente. Como la mayoría de los cristianos conocen estos hechos, parece ser casi irrelevante estudiarlos nuevamente. Sin embargo, a veces me pregunto si sabemos cómo fusionar estas dos realidades; es decir, ¿conocemos nuestros deberes específicos con nuestra congregación? Si Dios quiso que fuéramos miembros de un cuerpo local como se muestra en el Nuevo Testamento (Hechos 9:32; 26:10; Romanos 1:7; 15:25-26; I Corintios 1:2; 14:33; 16:1; II Corintios 1:1; Efesios 1:1; Filipenses 1:1; Colosenses 1:2, 4; Hebreos 13:24), ¿tenemos alguna responsabilidad específica para ese cuerpo?

            Creo que el uso mismo de la palabra “cuerpo” indica que tenemos una relación distintiva y un deber distintivo entre nosotros. Pablo nos enseñó en I Corintios 12:18-20, 27 que somos “el cuerpo de Cristo, y miembros en particular.” También enseñó que ningún miembro es más importante que otro. Todos somos cruciales para el trabajo de un organismo local. Ninguna persona puede realizar las tareas que Dios ha establecido, al igual que ningún miembro de mi cuerpo físico puede realizar todas las tareas necesarias para vivir un día. No puedo marcar un teléfono con la oreja ni lavarme el cabello con el pie. Sin miembros diferentes en mi cuerpo, soy inútil. Lo mismo es cierto con la iglesia. Con esto en mente, investiguemos lo que le debemos a nuestras congregaciones.

Mi buen ejemplo

            Un cristiano debe querer que su congregación irradie una sana influencia moral y espiritual en la comunidad. Por lo tanto, le debo el ejemplo de una buena vida. Soy la luz y la sal de la tierra y si pierdo esa influencia, no valgo nada (Mateo 5:13-16). Pedro escribió: “Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras” (I Pedro 2:12). Pablo le dijo a Tito que “vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (2:12). Esto significa mantenerse alejado de todo lo que se menciona específicamente como pecaminoso (I Corintios 6:9-10; Gálatas 5:19-21; I Timoteo 1:8; Apocalipsis 21:8; etc.) y huir de todo lo que es cuestionable (I Tesalonicenses 5:22; I Timoteo 6:11).

Mi mayor preocupación

            Si fuera a una congregación donde después de los servicios se hicieran pequeños grupos después y solo un par de personas le hablaran, ¿regresaría? Un cristiano debe querer que los visitantes que entran por la puerta del edificio se sientan como en casa, hacerles saber que los aman y regresen a aprender más sobre el evangelio de Jesucristo. Ellos son nuestros invitados. ¡Debo hacerlos sentir bienvenidos! Les debo a ellos y a la congregación mostrarme amigable. No puedo dar un paso atrás y esperar a que otros miembros los saluden; Debo tomar la iniciativa (Gálatas 6:10; Hebreos 13:2). No hace falta que Salomón se dé cuenta de que las personas solo irán a donde se les quiere. ¿Por qué se rasca la cabeza y se pregunta por qué la gente no vuelve a su congregación si nadie ha sido amigable, si nadie ha mostrado un aprecio genuino por su presencia?

Mi tiempo, energía y talentos

            Ninguna congregación puede progresar sin un liderazgo fiel y eficiente. Hasta cierto punto, los miembros de una iglesia hacen o deshacen a sus ancianos. Para que mis ancianos sean más fuertes y eficientes, debo brindarles mi apoyo. Muchas congregaciones del pueblo del Señor no tienen hombres calificados para servir como ancianos, pero aun así tienen liderazgo. Mientras los ancianos permanezcan fieles y leales a la Palabra de Dios, no debo obstaculizarlos y avergonzarlos en su trabajo (Hebreos 13:17; I Timoteo 3:1; 5:17). Sé que hay un fuerte deseo de decir: “Podría haberlo hecho mejor…”, pero ¿qué tal intentarlo? “¿Puedo hacer una sugerencia?” Apoyemos a los que intentan guiar a la congregación, no criticarlos.

Mi ayuda financiera

            Una congregación tiene obligaciones financieras que deben atenderse a intervalos regulares. Si doy o no, las obligaciones deben ser pagadas. Si es justo para mi congregación pagar sus obligaciones cada semana, es justo para mí dar cada semana. Recuerde, este es un mandamiento de Dios (I Corintios 16:1-2). Aunque las circunstancias pueden obligarme a ausentarme en ocasiones, mi contribución aún debe ser entregada al tesoro de la iglesia. Es mi deber de mayordomía fiel ayudar financieramente con el trabajo de nuestra congregación local (I Corintios 4:1-2; I Pedro 4:10). La ofrenda es un indicador muy práctico de mis prioridades espirituales. No puedo ser codicioso y retener las bendiciones que Dios mismo me ha dado y esperar complacerlo.

Mi asistencia fiel

            Sé que la existencia misma de cualquier congregación depende de la asistencia de sus miembros. ¡De hecho, la asistencia es la vida de la iglesia! Por esta razón, debo asistir a los servicios, a todos los servicios que pueda. El Salmo 122:1 dice: “Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.” ¿Qué tan contento está de venir a adorar al pueblo de Dios? No podría vivir conmigo mismo si supiera que mi congregación murió porque no asistía a los servicios (Hebreos 10:25). Muchos de nosotros estamos contentos de ser cristianos el “domingo por la mañana.” ¿Cómo puedo convencer a Dios de que mi relación con Él es lo más importante en mi vida si ni siquiera asisto a todos los servicios? (Hechos 2:42). ¿Cómo puedo hacer que Dios crea que lo amo si no me reúno con sus santos en todas las oportunidades posibles?

Mi entusiasmo por convertir almas

            Quiero que mi congregación crezca y se multiplique en número. Por lo tanto, debo ponerme a la tarea de convertir a las personas a Cristo. Puedo hacer esto enseñando y persuadiendo. ¡Puedo hacer esto con un esfuerzo persistente! Puedo hacer esto al traer e invitar personas a nuestros servicios. Proverbios 11:30 dice: “El fruto del justo es árbol de vida; Y el que gana almas es sabio.” Jesús dijo en Mateo 28:19: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado…” Muchos cristianos se rinden después de un intento o deciden que “no son buenos con la gente.” Si hay un área donde los cristianos tienen una deficiencia terrible, es hablar con la gente sobre el evangelio. Si nunca expreso un deseo de que mi prójimo sea salvo, probablemente nunca obedecerá el evangelio. Debemos mostrar a las personas que los amamos y queremos que se salven (Romanos 10:1). Para revertir la tendencia de no crecimiento en mi congregación, debo ser más diligente en difundir el evangelio.

Mi amor eterno

            Mi congregación no puede prosperar en una atmósfera helada. No debo permitir que la iglesia por mi descuido se convierta en un lugar donde los corazones se enfríen. Debo hacerlo un lugar donde los corazones se calienten. Por lo tanto, le debo mi corazón y la calidez de mi amor (Gálatas 5:13). Cuando Jesús enseñaba sobre el discipulado, enfatizaba la necesidad del amor. Él dijo en Juan 15:12: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.” Mi congregación nunca florecerá en un ambiente alimentado por los celos, los chismes y el odio. Solo crecerá por amor. Además, también debo amar la verdad (Salmo 119:97). Para ayudar a guiar a mi congregación, debo hacer de la verdad el foco de mi amor eterno. Esto significa que corregiré el error cuando lo vea y alentaré a mis hermanos a “preguntad por las sendas antiguas, … y andar por él” (Jeremías 6:16).            

Deseando ser un hombre honesto, debo cumplir con mis obligaciones lo mejor que pueda. Debo, con la ayuda de Dios, desempeñar mi parte en la incomparable obra de edificar el cuerpo de Cristo que compró con su propia sangre (Efesios 4:12; Hechos 20:28). Si no estoy dispuesto a ayudar a mi congregación a estar “unido” en el amor (Efesios 4:16), no soy digno de llevar el nombre de “Cristiano.”

Kyle Campbell

Truth Magazine  

Vol. 52 No. 8. Agosto 2008

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¿PARTICIPA EN LA OBRA DE LA IGLESIA?

Introducción

Hace varios años, el hermano W.B. West me hizo una declaración sobre la congregación local que nunca olvidé. Dijo que el trabajo de la congregación local se da cuando “el caucho está sobre el camino.” En el momento particular en que el hermano West hizo esta declaración, no aprecié completamente lo que estaba diciendo. Ahora, sin embargo, he llegado a comprender y apreciar más completamente el diseño del Señor para el trabajo de la iglesia local. Si la obra de evangelismo, benevolencia y edificación del Señor se lleva a cabo en una comunidad determinada, será porque la congregación local del pueblo de Dios está realizando la obra.

            Esto no es para descartar la cooperación por parte de los hermanos donde las iglesias de Cristo unen sus finanzas y combinan sus esfuerzos para lograr asuntos relacionados con el evangelismo y la benevolencia. Sin embargo, debe decirse que la iglesia local u organización congregacional es el plan y el diseño de Dios para los hermanos en cualquier lugar en particular. Esto subraya la importancia de que cada hijo de Dios sea un participante activo en el trabajo de la iglesia local. Uno debe esforzarse por ser un activo bajo la supervisión de los ancianos mientras conducen y dirigen actividades congregacionales. Esta conferencia está diseñada para enfatizar la importancia de ser parte del trabajo de la congregación local.

El diseño de Dios

            En el sentido universal, solo hay una iglesia con Cristo como cabeza (Efesios 1:22-23; 4:4). En el sentido local, sin embargo, hay una pluralidad de iglesias (Romanos 16:16). Toda persona que obedece el evangelio es bautizada en la única iglesia de Cristo (I Corintios 12:13). El diseño de Dios es que una congregación o iglesia exista localmente dondequiera que haya cristianos del Nuevo Testamento. Estos cristianos en forma individual deben servir y adorar a Dios bajo la supervisión de ancianos u obispos que hayan cumplido ciertos requisitos para servir en esa capacidad (Hechos 14:23; I Timoteo 3:1-7). La iglesia local también debe tener diáconos o siervos especiales que también hayan cumplido ciertos requisitos que denotan su confiabilidad para el servicio (Filipenses 1:1; I Timoteo 3:8-13). Ancianos, diáconos, evangelistas y miembros componen la iglesia local.

    Cada congregación es de naturaleza “autónoma.” Esto simplemente significa que cada iglesia local se gobierna a sí misma. No existe una jerarquía de organización característica del catolicismo y el denominacionalismo. Cada anciano debe “apacentad a la grey de Dios” a medida que “ejercen la supervisión” a sus respectivas congregaciones (I Pedro 5:1-4). Los miembros, a su vez, deben ser sumisos a este liderazgo y tenerlos “en mucha estima y amor por causa de su obra” (I Tesalonicenses 5:13; Hebreos 13:17). La iglesia local se compara con un cuerpo humano en el que todos sus miembros trabajan juntos y al unísono (I Corintios 12:12-31). El apóstol usa estas imágenes para ilustrar cómo todos los miembros de la congregación local deben trabajar juntos hacia la misma meta común sin “desavenencia” y que “todos se preocupen los unos por los otros” (I Corintios 12:25).

Flotadores o indecisos

         Una de las cosas más perjudiciales para el trabajo de una congregación local es una actitud entre algunos que simplemente no trabajarán junto con sus hermanos. A veces esto es ejemplificado por aquellos que no ponen su membresía bajo ningún liderazgo de ancianos. Por el contrario, se consideran “miembros en general.” A veces se les llama “flotadores” o “saltamontes.” Saltan de una congregación a otra, nunca adoran y permanecen en un lugar por mucho tiempo. No quieren ninguna responsabilidad y eligen no participar en el trabajo de ninguna congregación local. Realmente no se consideran visitantes, pero tampoco se consideran identificados con ninguna iglesia local.

            He observado que personas como estas nunca son realmente un activo para la iglesia local. Nunca se puede contar con ellos para ayudar a llevar la carga con respecto a cualquier trabajo de la congregación. Ni siquiera se puede contar con su asistencia todos los días del Señor. No están comprometidos con ninguna responsabilidad que se les pueda solicitar que hagan. No se consideran que están bajo ningún liderazgo y, por lo tanto, no le responden a nadie. Otra observación es que este tipo de hermanos a menudo son hipercríticos con los ancianos, los diáconos, los predicadores y el trabajo de la congregación local. Se ven como perturbados que nunca están satisfechos con lo que está haciendo la iglesia local, pero rara vez levantan un dedo para ayudar. Lo que estos “flotadores” necesitan darse cuenta es que el camino que están tomando no es el que el Señor diseñó para el hijo de Dios. En cambio, el Señor quiere que cada cristiano se identifique como miembro dinámico y activo en la iglesia local.

¿Qué puedo hacer?

       No todos los miembros de la iglesia tienen los talentos o habilidades para hacer exactamente lo mismo que todos los demás. Esto es bueno y es la forma en que Dios lo diseñó. “Más ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso” (I Corintios 12:18). Lo que uno debe hacer es evaluarse a sí mismo, sus intereses y habilidades. A partir de esto, determine cuál es el mejor valor para el trabajo local. Comience por determinar tener una actitud positiva. Desarrolle una reputación en la que otros lo vean como una persona confiable, seria y digna de confianza que esté sinceramente interesado en el bienestar espiritual de la iglesia local. Considérese como un miembro del organismo local bajo la supervisión de los ancianos que tienen un gran valor para la iglesia.

        Sea entusiasta―”En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (Romanos 12:11). No sea perezoso o de poco ánimo: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23). Intente y desarrolle una actitud de “apegarse a ello.” No comience algo y luego se rinda fácilmente. No siempre sea crítico o tenga una actitud negativa. Ofrezca una crítica constructiva cuando sea necesario. Ayude a ser una solución a cualquier problema que pueda existir. Cualquiera puede sentarse y criticar y no hacer nada para ayudar a resolver el problema. Sea un líder si es posible, pero si no puede ser líder, entonces sea el mejor seguidor que pueda. Con su ejemplo y disposición positiva, será un gran estímulo para los demás.

       Todo cristiano puede dejar una marca positiva en la iglesia local al ser un buen ejemplo (I Corintios 11:1). Comience por ser fiel en la asistencia, adoración, clase bíblica y estudio bíblico a mitad de semana. No se pierda estos servicios a menos que esté fuera de su control. No sea alguien que voluntariamente deje de reunirse por actividades mundanas o pereza (Hebreos 10:25). Su influencia se ve obstaculizada si no es fiel en asistir a las reuniones del evangelio, las Escuelas Bíblicas de vacaciones y otras veces en las que se reúne la iglesia. Asista a las reuniones de varones, reuniones de maestros y otras ocasiones en que los hermanos discutan de la obra. Solo entonces puede alentar y motivar a otros a adorar en cada oportunidad disponible. Solo entonces podrá alentar a los ancianos, diáconos, predicadores y otros miembros en todas las facetas del trabajo. Solo entonces podrá alentar a los miembros apóstatas a ser restaurados y reanudar la fidelidad.

       Sea irreprensible en su conducta y trato hacia los demás, “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32). Cultive verdaderamente un amor por sus hermanos: “amaos unos a otros entrañablemente” (I Pedro 1:22). La Biblia enseña que todo cristiano debe hacer el esfuerzo necesario “en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3). Sea pacificador. Esté genuinamente interesado en la unidad de la congregación local. Sea alguien que promueva la unidad y no la división. Intente llevarse bien con los demás, incluso en tiempos de desacuerdo: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Filipenses 2:2-3).

            Las cosas que uno puede hacer con y para la congregación local es interminable. Comience orando regularmente por la iglesia local, sus ancianos, predicadores, diáconos y miembros. Ore por el crecimiento espiritual y numérico. Visite a los enfermos, a los presos y los miembros rebeldes. Visite los hospitales y hogares de ancianos locales, tanto para miembros como para no miembros. Vea cómo están las viudas, los huérfanos y los indigentes para ver si tienen necesidades que pueda satisfacer (Santiago 1:27). Cualquier asunto benevolente que uno pueda hacer en el nombre de Cristo no pasará desapercibido en el juicio (Mateo 25:34-40). El servicio a los demás es una excelente manera de que “alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16; Efesios 2:10; Tito 2:14). El servicio a la humanidad es una de las formas en que el cristiano sirve a Dios. Jesús nos dejó un ejemplo de servicio, y ninguna tarea es de poca importancia, ni siquiera el lavar los pies de otro (Juan 13:15).

        ¿Su salud le permitirá cortar el pasto de otro? ¿Hay algo de limpieza alrededor de la casa o en el patio que pueda hacer? Una mujer puede ofrecer limpiar la casa de otra persona, planchar la ropa u hornear algunos pasteles. ¿Puede ayudar a limpiar el edificio de la iglesia, lavar cortinas o lavar ropa y toallas bautismales? ¿Para qué trabajos de mantenimiento está calificado? ¿Puedes limpiar un jardín de flores a otro? Incluso podría proporcionar transporte para la adoración, al estudio bíblico a mitad de semana, al supermercado o una cita con el médico. Las bandejas de comunión deben estar preparadas para la Cena del Señor, las comidas deben estar preparadas para los evangelistas visitantes, y siempre hay algo que proporcionar o hacer cuando llega una muerte o una tragedia. Use su imaginación para ver cuántas cosas diferentes se le ocurren para ayudar a los necesitados.

     ¿Hay algún trabajo de secretaria en el que pueda ayudar? ¿Puede enseñar o ayudar a un maestro? ¿Puede reemplazar al predicador o a un maestro bíblico cuando sea necesario? Los hombres deben prepararse para liderar en la adoración en lo que respecta a la oración, el canto, la Cena del Señor, la enseñanza y el dar. Días de trabajo son a menudo parte de las actividades congregacionales locales. En cualquier programa en el que pueda usted ser parte de la mano de obra necesaria de la iglesia local para que sea un éxito. Una de las cosas más desconcertantes que veo hoy en la iglesia son las personas jubiladas que también se han retirado del servicio del Señor. No permita que esto le suceda. Use el tiempo libre que tiene ahora y la longevidad de la vida para hacer cosas en nombre del Señor para las cuales nunca ha tenido el tiempo o la oportunidad.

Conclusión

       Solo recuerde que, si uno no está involucrado en el trabajo de la congregación local, probablemente no esté involucrado en el trabajo del Señor. No todos tendrán los mismos talentos e intereses para hacer lo que otros pueden hacer. Descubra lo que puede hacer y “simplemente hágalo” como dice el comercial de los tenis. La iglesia de nuestro Señor se representa como una “viña” y nosotros somos “compañeros de trabajo” de Dios (Mateo 20:1; I Corintios 3:9). Si los miembros de la congregación local no hacen la obra del Señor en sus respectivas comunidades, entonces simplemente no se hará. Dios siempre ha trabajado a través de instrumentos humanos para evangelizar, edificar y ser benevolente. “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (I Corintios 15:58).

Preguntas para mesa redonda

  1. ¿Qué cree que el hermano W. B. West quería decir por medio de la declaración que hizo?
  2. Explique la diferencia entre la iglesia universal y la iglesia local.
  3. Explique la forma en que Dios ha organizado la iglesia. Diga las funciones de los ancianos, diáconos y evangelistas.
  4. ¿De qué manera se compara la iglesia con el cuerpo humano? ¿Cuál es la lección principal que se puede aprender de esta imagen?
  5. Explicar en general qué es un “flotador” y qué hace y qué no hace.
  6. Mencione al menos cinco cosas que uno puede hacer en nombre de una viuda o viudo.
  7. Mencione al menos cinco cosas por las cuales uno puede orar por la congregación local.
  8. Mencione al menos cinco cosas que un hombre podría hacer en un rol de liderazgo dentro de la asamblea de adoración.
  9. Lea Mateo 25:31-46 y diga cómo nuestras buenas obras contribuirán a determinar nuestro destino eterno.
  10. ¿Nombre cinco cosas que a menudo les impiden a las personas hacer más por el Señor?

Stephen Wiggins

28ª Conferencias anuales “Hablando conforme a las palabras de Dios”

Eastside church of Christ

Muskogee, Ok.

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EVANGELISMO PERSONAL (II) – Su importancia

¿Qué tan importante es el evangelismo personal? Hasta que no veamos los resultados de esta actividad y nos impresionemos con ello, estaremos inactivos en este gran trabajo. Por lo tanto, necesitamos enfatizar el significado bíblico de esto. De esta manera, necesitamos hacer la pregunta: “¿señala la Biblia la importancia del evangelismo personal?” ¡La respuesta es “sí!” Veamos cómo podemos llegar a esta conclusión.

            1. Los hombres se pierden sin el evangelio, y los cristianos son los únicos que pueden llevar el evangelio al pecador, son los que unen a estos dos. (Romanos 3:23; 6:23; Efesios 3:8-9; II Timoteo 2:2). Antes de que el pecador pueda actuar para que sus pecados sean perdonados, debe llevársele a darse cuenta de que está en una condición perdida. Tal es la misión de nuestra enseñanza: ¡informar! Se debe hacer que el pecador se dé cuenta de que hay un plan por el cual puede ser salvo, si se quiere salvar (Hechos 4:12; I Pedro 1:2). Los apóstoles le dijeron de Jesús al mundo hostil: “Porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en que los hombres deban ser salvos.” Pedro, mientras se dirigía a los “elegidos,” señalaba los dos lados de la salvación, (1) lo Divino y (2) lo humano. Dios hizo el plan de acuerdo con su “presciencia,” el Espíritu Santo reveló el plan “a través de la santificación del Espíritu” y Cristo Jesús ejecutó el plan (vea “rociados con la sangre de Jesucristo…”). ¡Cada uno hizo su trabajo para que el hombre por “obediencia” pudiera ser salvado por el plan!

            El pecador debe ser llevado a la conclusión de que Dios y su pueblo lo aman y que están trabajando juntos para su salvación (I Corintios 3:5-9). Pablo había predicado el evangelio, Apolos había contribuido con el riego, pero Dios había dado el crecimiento. Todos los hijos de Dios tienen parte en esta gran cooperativa; El mensaje de Dios debe transmitirse de hombre a hombre para producir fe sobre la cual pueda actuar y ser perdonado por Dios. ¡Sin la agencia del hombre, los hombres no escucharán el evangelio y por lo tanto no podrán actuar y ser salvos!

            2. Dios ordena a sus hijos que trabajen hasta el fin para que los hombres puedan ser salvos (Mateo 5:13-16; Filipenses 2:14-16). No podemos agradarlo a Él si no actuamos como Él nos instruye en este asunto. Jesús dijo que hacer la “voluntad” del Padre era “comida” para Él. Anticipando los intentos de demorar esto, advierte contra el aplazar el trabajo diciendo que hay un tiempo antes de la “siega.” Los campos ya están “blancos para la siega.” Todo lo que nosotros, los que somos sus discípulos, debemos hacer es “levantar” nuestros “ojos.” Entonces necesitamos ver la gran necesidad y el potencial que es grande.

            Manifestamos una falta de comprensión o preocupación por los hombres si no buscamos con celo y entusiasmo informarles, convencerlos y motivarlos a obedecer el plan de Dios (Mateo 7:12). Si no tenemos celo y entusiasmo en captar la atención de los demás y dirigirlos hacia el plan de Dios, entonces debemos estar sin uno de los ingredientes esenciales de hacer a los demás lo que haríamos con nosotros, sabiendo lo que sabemos de la salvación, ¿Quisiera que otros le dijeran el plan del evangelio, si estuviéramos sin él? Por lo tanto, si somos salvos y no tenemos este impulso para avisar a otros, entonces algo está fuera de lugar, algo falta en este arreglo. No podemos estar satisfechos sin hacer un esfuerzo total para decirle a otros mientras tengamos tiempo, porque quizás no estemos mañana o quizás ellos también; La oportunidad se habrá ido para siempre.

            3. Cristo señaló la necesidad específica (Mateo 9:37-38; Lucas 10:2). La importancia de este gran trabajo debe comenzar a tener un impacto en nuestra conciencia al darnos cuenta de que, si no enseñamos a estas personas, ¡se perderán! Por lo tanto, si no tenemos éxito, estas personas se perderán por siempre, sin esperanza―simplemente porque se les debe presentar el evangelio y deben obedecerlo y aplicarlo en sus vidas o van a estar perdidos. ¿Creemos eso? ¿Comenzamos ahora a ver cuán importante es nuestra misión? ¿Vemos lo importante que es este aspecto de nuestro trabajo? Sin embargo, no pasemos por alto otro hecho: si no intentamos salvarlos, amados, ¡también nos perderemos! Vea Ezequiel 3:18; y Hechos 20:26-27 para ver si Pablo no está tomando como base de su argumento la declaración o el principio hecho por Ezequiel; luego ¡saque la inferencia correctamente!

            Además, si lo intentamos, tendremos éxito (Juan 15:2). No, no ganaremos todas las almas con las que tratemos, ¡pero ganaremos algunas! Además, salvaremos nuestra alma al intentarlo, mientras que la habríamos perdido al no intentarlo. Al decirles a los demás, creceremos en fortaleza espiritual (Hebreos 5:11-14). Por otro lado, si no ejercemos nuestras facultades, nuestros miembros, permaneceremos como bebés, sin habilidad en la palabra de justicia y en el tiempo moriremos espiritualmente.              

            La experiencia es esencial para el crecimiento tanto en el ámbito espiritual como en el físico; la experiencia es esencial para ser eficiente; La experiencia y la eficiencia son esenciales para los logros. Muchos no tienen la confianza porque han esperado tanto tiempo sin hacer un esfuerzo. Al tener miedo de cometer un error, cometen el error más grande de todos: ¡no intentarlo!

            4. El evangelismo personal puede llegar al corazón del problema como ningún otro método de enseñanza puede. En primer lugar, se puede contactar a una persona que nunca sería contactada por ninguno de los otros métodos de enseñanza. Cada miembro de la iglesia del Señor tiene algunos contactos que ningún otro miembro tiene. Cada miembro tiene alguna influencia particular con una persona o personas que ningún otro miembro tiene o puede tener. Muchas personas nunca han asistido a una asamblea de los santos y, sin embargo, conocen a un miembro de la iglesia que puede hablarles sobre la salvación de su alma. En segundo lugar, uno puede asistir a la asamblea y tener muchas preguntas y nunca recibir respuestas, a menos que se haga un esfuerzo personal. Pero con este método, uno puede enterarse de la pregunta, responderla y tal vez eliminar un obstáculo que dificultará a esta persona durante años y evitará que obedezca el Evangelio. En tercer lugar, uno puede hacer un llamamiento específico y personal para que esta persona aplique las Escrituras a su vida en ese momento. Muchos son algo tímidos y se detienen en la asamblea, mientras que en el estudio privado pueden ser persuadidos para obedecer el evangelio a esa hora, como lo hicieron en los tiempos bíblicos (Hechos 16:30-34). Sin embargo, creo una palabra de advertencia es correcta. ¡No presionemos! No convenza a una persona para que actúe en contra de su voluntad antes de que se convenza de los hechos. Siento que algunos han sido empujados al bautismo; realmente no se convierten ni tienen ningún valor para ellos mismos ni para otros.

            Sí, amados, el evangelismo personal es importante. No puede reemplazar la enseñanza de en la asamblea, en la clase bíblica en el lugar de reunión, la enseñanza hecha por hoja impresa, ni la enseñanza hecha por medio de la radio o la televisión, sino que tiene una necesidad y un lugar únicos en el plan del Señor. ¡Y a mi juicio, es la parte más descuidada del plan del Señor en la mayoría de las congregaciones del pueblo del Señor hoy! ¿Por qué? Tal vez porque los predicadores, los ancianos y otros de influencia en la congregación no están realmente convencidos de que personalmente podemos y debamos hacer evangelismo personal. Y si no lo hacemos, no vamos a conseguir que muchos otros lo hagan. Aunque hablamos de eso la mayor parte del tiempo, enseñamos un mensaje más poderoso―el más influyente de todos, ¡nuestras acciones! ¿Es el evangelismo personal importante en el trabajo que hizo por la causa del Señor la semana pasada? ¿Se evidencia por sus acciones?

William C. Sexton

Truth Magazine XIX: 32, pp. 504-505Junio 19, 1975.

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EVANGELISMO PERSONAL (I) – ¿Qué es?

Estoy convencido de que una de las mayores, si no la más grande, necesidad en la iglesia del Señor actualmente, es la restauración del sentido de urgencia para salvar a los perdidos que caracterizó a los primeros discípulos del Señor. Me parece que este sentido de urgencia falta en muchas de las congregaciones del pueblo del Señor en la actualidad.

      Las condiciones que imperan nos han hecho que creamos que nadie está interesado, o que el evangelio no es necesario o que es inadecuado para salvar. O, ¿es posible que hayamos empezado a dudar de que las personas realmente estén perdidas hasta que hayan sido confrontadas con el plan del evangelio?

    Nosotros, como discípulos del Señor, en forma personal, y nosotros, como congregaciones del pueblo del Señor, colectivamente, debemos tener en nuestras mentes y corazones la plena conciencia de que hombres y mujeres están perdidos sin el Evangelio y debemos demostrarlo con nuestras vidas y acciones ¡qué creemos que el evangelio puede salvar! Se proclama que es el “poder de Dios para la salvación” (Romanos 1:16). ¿Realmente lo creemos? ¿Somos conscientes de las instrucciones de “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura?” (Marcos 16:16) Si somos conscientes, ¿damos muestra de nuestra fe en el mandato? Si es así, entonces ¡Amén! Si no, ¿podré sorprenderlo y estimularlo para que despierte, se prepare, corra, e inquiete a los demás? Espero poder hacerlo; ¡Ese es mi objetivo!

    A medida que abordemos el tema, lo veremos desde cuatro puntos de vista: Identificación: qué es; Significación: cuán importante es; Manera: cómo se hace; y Motivación: fuerza de trabajo para y contra nosotros. Este artículo se ocupará de la identificación, solamente. En los siguientes artículos, trataremos los otros aspectos de este importante tema.

Personal

      En forma personal, responda en su propia mente qué es el “evangelismo personal.” Hasta que cada persona tenga en mente de lo que estamos hablando, seremos infructuosos. Vea, si quiere, estos pasajes de las Escrituras (Juan 1:35-51; 3:1-5; 4:6-25). ¿Qué vemos en estos pasajes? ¿No es un enfrentamiento y confrontación personal? ¿No es un encuentro personal de individuos con El Señor? ¿Entonces no son los individuos los que toman la iniciativa, a nivel personal, y contactan y confrontan a los hombres y mujeres que han hallado?

    Andrés, después de encontrar al Señor, “halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo)” (Juan 1:41). Además, “le trajo a Jesús.” Felipe, después de encontrar al Señor, “encuentra a Natanael y le dice: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret” (v. 45). Natanael, como la mayoría de las personas con las que nos encontraremos hoy, estaba algo preocupado y con prejuicios. Sin embargo, Felipe hizo lo que cualquiera de nosotros puede hacer, dijo: “Ven y ve” (Juan 1:46). Cuando Natanael vino e investigó adecuadamente, dijo: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel” (v. 49).

      Nicodemo, un hombre de recursos, vino a Jesús por la noche para hablar con Él y hacer que el Señor conversara con respecto a entrar en el reino del Señor (Juan 3:1-6). La mujer en el pozo (Juan 4:6-26; 4:39) tuvo un encuentro personal con el Señor, y aunque no era la persona con la más alta reputación, al estar convencida del estatus del Señor, fue a la ciudad e hizo venir a muchos a investigar más y “muchos…creyeron en él por la palabra de la mujer…” (v. 39). En resumen, ¿no fue porque estas personas habían escuchado un mensaje, lo creyeron y actuaron en consecuencia, luego comenzaron a contarle a sus conocidos, amigos, vecinos, familiares del mensaje y de Él?

Evangelismo

     ¿Qué significa la palabra “evangelismo”? Bueno, sabemos lo que es un evangelista, ¿no? Es una persona que predica las buenas nuevas. Obtiene este título descriptivo por lo que hace: predicar las “buenas nuevas,” el evangelio. Sin embargo, es posible que hayamos desarrollado la idea de que el “evangelismo” se limita a contar las buenas nuevas en una asamblea, en lo que se conoce como una “campaña evangelística.” Tal debe ser una forma de evangelismo, una forma de evangelizar, la difusión del mensaje del reino. Sin embargo, no es de eso de lo que hablamos cuando decimos “evangelismo personal.”

     Estamos hablando de la difusión de las “buenas nuevas” a nivel personal: por usted, un discípulo del Señor, un cristiano. Es el mismo mensaje que “debe” propagarse desde el púlpito, y con frecuencia lo es. Sin embargo, usted y yo podemos llegar a más personas a nivel individual (nuestros conocidos, amigos, vecinos, familiares) de lo que se puede llegar desde el púlpito; y podemos llegar a algunos que nunca pueden ser alcanzados por el púlpito, la radio, la televisión, la página impresa, etc. Sin embargo, no debemos trabajar en oposición con estos métodos de evangelización. Más bien, debemos trabajar en conjunto con ellos. Tenemos el mismo objetivo en mente: la salvación de las almas.

Deber y privilegio

   Las Escrituras que indican el deber y el privilegio de cada cristiano respecto a esta palabra evangelización son muchas. (Proverbios 11:3b; Daniel 12:3; Lucas 19:10; Mateo 28:19-20; Marcos 16:15-16; Santiago 5:19-20; I Pedro 3:15). Jesús señala la escasez de individuos que trabajarán en este campo (Mateo 9:37-38). Las condiciones a este respecto no han cambiado hoy; ¡Hay muchos que están trabajando en el campo equivocado y no lo saben! Están trabajando como si estuvieran trabajando con la autoridad y el permiso del Señor, cuando en realidad están presentando un mensaje del evangelio pervertido, uno que ha sido alterado, cambiado, diluido, hasta el punto de que ha perdido su poder salvador. Su valor de alimento espiritual ha sido eliminado y reemplazado por un sustituto que lo hará sentirse “lleno,” pero aun así morirá de hambre.

         Tenemos el gran privilegio de decir “ven” (Apocalipsis 22:17). Tenemos ejemplos de los primeros cristianos durante la persecución, iban por todas partes presentando las buenas nuevas, el mensaje de salvación (Hechos 8:34). Tenemos la gran obligación de estar “listos” para presentar las bases de nuestra esperanza a la persona que pida la “respuesta” (I Pedro 3:15). La “sangre” de los perdidos estará sobre nuestros hombros, si tenemos la oportunidad y no cumplimos con nuestra responsabilidad al decirle a los hombres de su condición perdida y del poder salvador del evangelio (Hechos 20:26-27; Ezequiel. 3:17-21).

Hechos desagradables

         Sin embargo, debemos distinguir el “evangelismo personal” de algunos actos desagradables que podrían estar mal etiquetados como tales. “Robar oveja” no es lo mismo. Esto se refiere a instar a los cristianos de una congregación a convertirse en miembros de la “nuestra.” No hay lugar para esta actividad en la iglesia del Señor. Sin embargo, no es lo mismo que sacar a una persona “de” una congregación que ha sido “escupida” de la “boca” del Señor (Apocalipsis 3:14-19). Una congregación que ha tenido al Señor y que le quitó su “candelabro” (Apocalipsis 2:5) también debe tener a sus miembros rescatados de la destrucción.

         Por lo tanto, de manera positiva, el evangelismo personal hace que una persona conozca la verdad, sea convencida por ella y se someta a ella (Juan 8:32; Santiago 1:18-23; Hebreos 11:6; Hechos 17:30-31; Romanos 10:9-10; Gálatas 3:26-27; I Pedro 1:22-23; Romanos 6:17-18).

          ¿Está interesado en el evangelismo personal? ¿Está preparándose para participar en esta actividad? ¿Está comprometido en este trabajo más importante? Si no está interesado en eso, no tiene una esperanza real, basada en las Escrituras, de llegar al cielo. Y si no está interesado en mejorar sus capacidades y habilidades a este respecto, no puede ser feliz en el servicio de Dios.

            Esperamos continuar nuestro estudio la próxima semana.

William C. Sexton

Truth Magazine XIX: 31, pp. 493-794 12 de Junio de 1975

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LA DEPRESIÓN ¿QUÉ ES Y CÓMO SUPERARLA?

Introducción

Los afanes de la vida, son básicamente preocupaciones. La ansiedad y el estrés que ya vimos es una preocupación excesiva por el futuro. Pero hay otra que se le conoce como el resfriado común de las enfermedades mentales, es muy dañina y tiende a inmovilizar a la persona que la padece. Se le conoce como depresión. También es un afán, una preocupación que se enfoca más en el pasado y presente. Casi todos hemos sufrido algún momento de depresión y la misma está en aumento en nuestra sociedad.

            En México, el año pasado, de acuerdo al Periódico Excelsior con información del INEGI, 34.5 millones de personas se sintieron deprimidas. 14.48 son hombres y 20.37 son mujeres. Las mujeres son las más sensibles casi el doble de mujeres sufre depresión respecto al hombre. Y es muy peligrosa. Muchos que de quienes la padecen intentan o terminan en suicidio.

            En EEUU 75,000 americanos se suicidan cada año. Muchos lo intentan pero no lo logran. Más de 4 millones de personas necesitan cada año atención médica especializada a causa de depresión severa. La depresión no respeta personas. El rico, el pobre, el educado, el inculto, el exitoso y el fracasado, todos sufren esta enfermedad. Y también el cristiano y el que no lo es.

Qué es la depresión

            Hay varios tipos de depresión. La palabra se ha “estirado” y tiene un uso muy amplio. Usamos la misma palabra para referirnos una decepción insignificante (no tienen mi sabor favorito de nieve) y también se usa para describir a alguien muy deprimido que contempla el suicidio.

            Hay dos tipos de depresión, la depresión “clínica” y la depresión “normal.” En la clínica hay alteraciones físicas en los neurotransmisores en el cerebro que afectan el comportamiento y regulan el estado de ánimo. La gente que sufre depresión tiene reducción de un neurotransmisor llamado serotonina. La depresión normal es provocada por el estilo de vida o eventos que han ocurrido en la vida de una persona. Es importante entender la distinción porque los síntomas son iguales. La depresión “clínica” se distingue de la “normal” al evaluar criterios de gravedad, duración y grado de deterioro de la personas y requiere de ayuda profesional y medicamentos. Este tipo de depresión es real, peligrosa, pero tratable. En esta hora obviamente no nos enfocaremos en ese tipo de depresión, aunque en seguida diremos como identificarla porque es importante familiarmente.  La depresión normal que es lo que vamos a considerar, puede ser provocada por agotamiento, pecado o tristeza, frustración, desánimo, etc. Para esto, al cristiano se le da un valioso conocimiento de las Escrituras.

En ocasiones, la depresión “normal” se convierte en depresión clínica. Los profesionales de la salud mental recomiendan que una persona busque ayuda profesional si la depresión se experimenta casi todos los días, la mayor parte del día, dura más de dos semanas y presenta al menos cuatro de los siguientes síntomas:

  • Pérdida o ausencia de placer. Las cosas que solían darle alegría ya no lo hacen. Esta es una de las principales señales de alerta cuando se trata de este trastorno del estado de ánimo.
  • Apatía. Existe una falta de emoción o sentimiento. No tiene ganas de nada.
  • Aburrimiento. Los sentidos están embotados.
  • Desesperación. La persona se desespera o piensa que no hay soluciones a sus problemas.
  • Fatiga. Exceso de cansancio.
  • Insomnio o hipersomnia. El insomnio tiene que ver con no poder dormir o despertarse por la noche y no poder volver a dormir. La hipersomnia es dormir demasiado.
  • Llorar.
  • Ganar peso. La persona podría comer excesivamente o más de lo usual, llevándola a ganar peso.
  • Pérdida de peso. La persona podría experimentar pérdida del apetito y no comer.
  • Pensamientos suicidas. La persona depresiva podría pensar que la muerte es la respuesta a sus problemas.
  • Baja autoestima. La autoestima y la imagen corporal se ven afectadas.
  • Aislamiento. La persona puede no querer estar cerca de amigos y seres queridos.
  • Irritabilidad. Sus experiencias pueden desencadenar ira o cambios de humor.

     Todos experimentamos algunos de estos síntomas alguna vez. Sin embargo, la clave para determinar si estos síntomas son signos de depresión es su duración. Si los síntomas persisten durante varias semanas, este es un claro signo de depresión. El médico de familia debe descartar cualquier enfermedad física antes de que la persona reciba tratamiento para la depresión.

Los profesionales de la salud mental dividen los trastornos depresivos en tres tipos principales:

  1. Depresión mayor: este diagnóstico se realiza si una persona tiene cinco o más de los síntomas enumerados anteriormente y hay deterioro en la capacidad de la persona para tener actividad física casi todos los días durante un período de dos semanas. Es el tipo más común de depresión.
  2. Distimia: este diagnóstico se realiza si el estado de ánimo deprimido de una persona dura al menos dos años e incluye al menos dos de los síntomas enumerados anteriormente. Es una forma más leve de depresión que no causa tanto deterioro en la actividad física como la depresión mayor. Puede convertirse en depresión mayor.
  3. Trastorno bipolar: este diagnóstico se realiza cuando los estados de ánimo de una persona cambian de actividad excesiva a una depresión severa. A veces se lo conoce como depresión maníaca.

Actualmente hay dos tipos principales de tratamiento para la depresión clínica: medicación y consejería.

En la medicación hay medicamentos antidepresivos que influyen en los químicos del cerebro llamados neurotransmisores, especialmente la noradrenalina y la serotonina. El desequilibrio en estos se cree es la causa más importante de la depresión.

Respecto al asesoramiento o consejería, el más usado es la terapia Cognitiva-Conductual. Esta terapia se basa en la premisa que en la forma en que uno piensa determina las emociones y estados de ánimo y que en función de estas emociones la persona se comporta de una manera en particular. En el caso de la depresión, los patrones de pensamiento negativo conducen a patrones emocionales negativos que a su vez conducen a comportamientos que afectan la capacidad de una persona para funcionar de manera efectiva. La terapia consiste en ayudar a la persona a desarrollar patrones de pensamiento positivos.

Esta terapia es digna de atención porque muchas premisas básicas se basan en principios bíblicos que enfatizan la importancia de nuestros patrones de pensamiento para ser el tipo de personas que deberíamos ser: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7).

Habiendo dicho lo anterior. Enfoquémonos en la depresión normal, aquella que es provocada por el agotamiento, el pecado o la tristeza, esa que la mayoría de la gente llama sentirse triste, deprimida o como dijo una dama “súper sensible.”

Personajes bíblicos que se sintieron en depresión

            La mayoría de la gente se ha llegado a sentir desanimada y frustrada. Algunos de los mejores personajes bíblicos fueron víctimas del desánimo, de desaliento.. Por ejemplo:

            Elías cayó en depresión (I Reyes 19:3-18; esp. v. 4). El cansancio físico, el tratar de guardar los mandamientos de Dios y la pérdida de la fe en los demás, contribuyó a su depresión. Elías era muy celoso por las cosas de Dios y muy dedicado al Señor. Sin embargo, después de una asombrosa victoria contra los falsos profetas de Baal (I Reyes 18), las cosas no le fueron como él había planeado (I Reyes 19:1-2) y debido a eso, él se desanimó. ¿A cuántos de nosotros nos ha sucedido lo mismo? A pesar de hacer todo bien, aun así, nos va mal.

            Un joven pudo haberse esforzado para obtener buenas calificaciones pero eso no se reflejó en su boleta; Quizás un amigo cercano le traicionó su confianza. Uno puede desanimarse o caer en depresión por esta causa. Hicieron bien pero las cosas no salieron con usted esperaba.

            David cayó en depresión (Salmo 42:5, 6, 11; 43:5). David quería adorar a Dios en Jerusalén (v. 2), pero no podía, se dice que este salmo fue escrito cuando Absalón se apoderó del trono de David y se refugió al este del Jordán y él huía. La escena podría ser la de una cierva bramando después de ser perseguida por sus cazadores. Algunos se burlaban de él “¿Dónde está tu Dios? (v. 3). Se acordaba como lo hacía y se entristecía. Él estaba abatido.

            Juan el bautista cayó en desánimo. (Mateo 11:2-6; Lucas 7:19-23). Juan el bautista había preparado el camino para Cristo; sin embargo, al verse encarcelado se desanimó y a pesar que él mismo ya había dicho que Cristo era el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29), se desanimó, lo llevó a dudar.

            De igual forma, ancianos, predicadores, maestros, padres; si, todos en un momento y otro se desalientan. La vida no se puede vivir exclusivamente en una pendiente. Tendrá sus valles y picos, sus bajadas y altibajos. El problema no es bajar sino no salir, entrar a un valle y no salir es caer en depresión. El sol tiene el encanto de que cada noche cae, pero en la mañana resurge.

Causas de la depresión

            Por las enfermedades. Nosotros por el simple hecho de ser cristianos no estamos exentos de sufrir enfermedades. Recordemos que aun grandes personajes de la Biblia también se enfermaron.

            Ejemplos: Apóstol Pablo (II Corintios 12:7-10), Epafrodito (Filipenses 2:25-30), Timoteo (I Timoteo 5:23), Trófimo (II Timoteo 4:20) y Job (Job 2:7).

            Cuando perdamos nuestra salud y nos desanimemos, por qué no proponernos a ser felices en vez de amargados (II Corintios 12:9), a ser pacientes y orar (II Corintios 12:8), a pedirle a otros que oren por nosotros (Santiago 5:14-16) y a esforzarnos por seguir haciendo la voluntad de Dios y darle gracias por todo, en vez de echarle la culpa a Dios y alejarnos de Él.

            Por la muerte de un ser querido. Debido a que la muerte es algo seguro (Hebreos 9:27), todos debemos experimentarla; ya sea, al morir nosotros o ver que un ser querido muere. La mujer Sunamita la experimentó (II Reyes 4:20), David la experimentó (II Samuel 12:18), María y Marta la experimentaron (Juan 11:14).

            Durante estos tiempos difíciles, debemos recordar que Dios es un Dios de consuelo (II Corintios 1:3-5; Sal. 147:3), y que Él nos va a consolar como una madre consuela a sus hijos (Isaías 66:13). El consuelo Dios nos lo da por medio de su palabra (I Tesalonicenses 4:18), por medio de su pueblo (Romanos 12:15), por medio de la oración (I Pedro. 5:7) y por medio de la esperanza de la resurrección (I Tesalonicenses 4:13-18).

En sus pérdidas, Dios se encargó de las necesidades de María y Marta (Juan 11:35), la viuda de Naín (Lucas 7:11-18) y los amigos de Dorcas (Hechos 9:36-43).

Por pérdidas materiales. Tenemos el caso de Job, que perdió 11, 500 cabezas de ganado, perdió a sus siete hijos y 3 hijas. Sin embargo, él dijo, “Desnudo salí del vientre de mi madre Y desnudo volveré allá. El SEÑOR dio y el SEÑOR quitó; Bendito sea el nombre del SEÑOR.”

Si en algún momento nos toca perder nuestras posesiones materiales, en vez de entrar en depresión, recordemos lo siguiente: Primeramente, nada de lo que nosotros tenemos era nuestro desde un principio (Hageo 2:8); en segundo lugar, cuando nos muramos no nos vamos a llevar nada (I Timoteo 6:7); y en tercer lugar, Dios siempre va a proveer para nuestras necesidades básicas (Mateo 6:33; Hebreos 13:5; Sal. 37:25).

Por la traición de un familiar o amigo. Uno de los amigos de Cristo (Judas) le dio la espalda (Salmo 41:9; Cf. Mateo 13:26) y Demas desamparó a Pablo (II Timoteo 4:10). Sin embargo, ni Cristo, ni Pablo se desanimaron.

Recordemos que en Cristo tenemos un amigo que es más unido que un hermano (Proverbios 18:24). También, recordemos los amigos que no nos han desamparado y agradezcámosle a Dios por ello.

Por fracasos. No importa si fracasamos en nuestras metas, si perdemos nuestros trabajos, etc.; recordemos que por algo suceden las cosas y que Dios tiene algo mejor preparado para nosotros (Hechos 16:7-40; Apocalipsis 3:8).

Hace algunos años, escuché la historia de un único sobreviviente de un naufragio que estaba varado en una isla deshabitada. Construyó una pequeña cabaña para almacenar lo poco que pudo rescatar del barco en llamas. Todos los días oró por el rescate y siguió buscando un barco, pero ninguno vino. Un día, cuando regresaba de buscar algo para comer, estaba horrorizado, cuando se acercó a su tosco campamento, vio cómo su pequeña cabaña y todas sus posesiones se convertían en humo.

Estoy seguro de que se puede imaginar fácilmente que pensó: “¿Por qué me ha pasado esto después de todo lo que he soportado? Lo peor ha sucedido.” Sin embargo, al día siguiente, un barco llegó a la isla en la que estaba abandonado y lo rescató de la isla. El capitán del barco le dijo: “Vimos tu señal de humo.” Fue entonces cuando el hombre se dio cuenta de que algo malo había resultado en algo bueno.

La cura para la depresión.

            Nadie tiene una fórmula mágica que se aplique e inmediatamente sacará a alguien de la depresión. Las siguientes han demostrado que han funcionado y ayudarán mucho a que alguien deje el estado de ánimo sombrío (recuerde que la depresión clínica necesita tratamiento médico).

            Levantémonos y hagamos algo por alguien más. Esto es lo que hizo Elías (I Reyes 19:4; 15-16). La razón por la cual muchos caen en depresión y se frustran es porque no están ocupados en algo. Dios sabía que Elías necesitaba un plan de acción. Él comisionó a Elías para coronar a un rey sobre Siria y otro rey sobre Israel. Luego, debía designar a Eliseo para que ocupara su lugar (I Reyes 19:15-16). Creo que todos necesitamos algo que hacer. Para algunos esto podría tomar la forma de ministerio o trabajo en la iglesia; para otros podría ser emprender algo con su la familia o en el trabajo. Dios le dio a este hombre destrozado un plan. Lo que Elías necesitaba era un trabajo significativo.

            Jesús hizo lo mismo con el Pedro quebrantado y humillado. En lugar de reprenderlo por sus errores, Jesús le encargó a Pedro que cuidara de sus semejantes: “Apacienta mis ovejas” (Juan 21:15-17). Para un Pedro destrozado, cuya agitación emocional fue en gran medida obra suya, pero cuyo remordimiento genuino se puede ver, Jesús le dio un trabajo significativo.      ¿Ha escuchado los diez pasos para salir de la depresión? Primer paso: haga algo bueno por alguien más. Paso dos: repítalo nueve veces.

            Si el único objetivo de es despertarse mañana y volver a sentirse miserable, no es de extrañar que la depresión no disminuya. Debe pensar en los demás. Las experiencias más gratificantes y satisfactorias en la vida vienen del servicio a las personas. Jesús dijo: “El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo” (Mateo 23:11) y “Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35). Muchas personas están insatisfechas porque sus vidas no parecen llevar a nada y no son útiles para otras personas. Dado que la depresión a menudo implica solo el pensar en uno mismo, el tener objetivos (especialmente los que involucran a otras personas) lo levantará.

            Lea la Biblia. La Palabra de Dios es una fuente de ánimo enorme para levantar el espíritu. “Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra” (Salmo 119:28). La Palabra de Dios fortalece nos fortalece. El 119:25 dice: “Abatida hasta el polvo está mi alma; vivifícame según tu palabra.” El 119:50 “Ella es mi consuelo en mi aflicción…” La Palabra de Dios nos anima en los días tristes. Nos regocijamos en su meditación (119:47).

            Confíe en Dios, conoce su necesidad. “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre” (Mateo 10:29). El versículo implica que Dios no solo nos conoce: También está con nosotros. Entiende nuestros sentimientos y dolores. ¡Dios me conoce! “Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo y todos mis caminos te son conocidos” (Salmo 139:1-3).

            Recordemos que somos de mucho valor para Dios. El Señor nos necesita (Marcos 11:3), para él valemos mucho (Mateo 10:31) y como miembros de un mismo cuerpo, todos somos importantes (I Corintios 12:13-27).

            Ore. La oración nos ayuda cuando estamos cargados. ¡Dios me ama y me cuida! “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo” (Salmo 55:22). “Claman los justos, y Jehová oye y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová” (Salmo 34:17-19). “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (I Pedro 5:7). (I Samuel 30:6; Filipenses 4:6-7; Salmo 42:5-8). El valor de los tiempos difíciles es que nos acercan a Dios. Él es todo lo que necesitamos. Si necesito más, Él no lo retendrá. Lo hará a su tiempo, a su forma; y si no me lo da es que debe tener una razón perfecta para no hacerlo. 

            Cambie sus pensamientos. Incluso los que abordan la depresión secularmente entienden esta verdad. Ya mencionábamos la terapia Cognitiva-conductual. La terapia cognitiva supone que los pensamientos negativos conducen a sentimientos y comportamientos deprimidos y que la forma de cambiarlos es cambiar los pensamientos. Romanos 12:1-2 enseña que la transformación sucede por la “renovación” de nuestra mente. Pablo proporciona una lista de cosas en que pensar: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:7-8), debido a que lo que mora en nosotros afectará nuestra actitud.

            Recuerde las promesas de Dios. Confíe en sus promesas para vencer la depresión, el desánimo y la frustración (II Pedro 3:9; Salmo 42:5; Isaías 26:3; 40:28-31). Dios tiene promesas para predicadores (Isaías 55:11), padres (Proverbios 22:6), maestros (I Corintios 15:58), ancianos (I Pedro 5:4) y los cargados (I Pedro 5:7; Ro. 8:28). Por lo tanto, no nos desanimemos. ¡Dios cumple sus promesas! “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (Hebreos 10:23).

            Recuerde que bajo las cargas que lo agobian hay bendiciones. En lugares donde hay inundaciones los desastres son grandes, pero después, el suelo se pone muy fértil y produce mucho fruto. Hoy podemos estar sufriendo, pero después de la tormenta viene la calma.

Usemos nuestras cargas y causas de desánimo como puentes hacia un futuro mejor Una hormiga que llevaba un pelo de escoba más grande que ella, usó ese mismo pelo como puente para cruzar un charco de agua que por sí sola no podía cruzar.

Quizás el ejemplo identificado con mayor frecuencia es Job. Job experimentó pérdidas múltiples en varios aspectos importantes de su vida (la muerte de sus hijos, la pérdida de su riqueza, la pérdida de la estima de quienes lo rodean). A pesar de su lucha por entender por qué sucedían estas cosas, su perseverancia lo llevó a concluir que, aunque no siempre había sido capaz de identificar la presencia de Dios, ¡Dios estaba allí y trabajando para bien en su vida! “He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; Y al occidente, y no lo percibiré; Si muestra su poder al norte, yo no lo veré; Al sur se esconderá, y no lo veré. Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro” (Job 23:8-10).

Pablo usó sus cargas para agarrar fuerzas y seguir adelante predicando la palabra (Filipenses 1:12; II Corintios 4:16-18). Cuando nosotros aprendamos esta lección, entonces vamos a lograr el éxito más pronto de lo que lo imaginábamos.

            Recuerde que los desánimos y frustraciones son temporales (Salmo 30:5; Romanos 8:18; Apocalipsis 2:10) y que Dios no va a permitir que sea tentado más allá de lo que pueda soportar (I Corintios 10:13).

            Persevere hasta el fin. (Mateo 24:13; Marcos 4:17; II Timoteo 4:5; Santiago 5:11; Hebreos 11:27; 12:1-4; I Corintios 13:7; Santiago 1:12; Apocalipsis 2:10).

            También para curar la depresión puede seguir el ejemplo de cómo David respondió a la depresión en el Salmo 143:

  1. Identificar la naturaleza y la causa del problema. (v.3).
  2. Reconocer que la depresión le quita la vida. (v.4).
  3. Recuerde los buenos tiempos. (v.5)
  4. Alabe al Señor en medio del problema. (v.6).
  5. Pida la ayuda de Dios. (v.7).
  6. Escuche al Señor (v.8).
  7. Pida para ser librado. (v.9).
  8. Busque la sabiduría, el conocimiento y el liderazgo de Dios (v. 10). Haga su voluntad.

Practicas diarias para levantar el ánimo:

Salga a que le dé la luz del sol.

Haga ejercicio

Tenga una mascota

Ore.

            Con frecuencia los valles son una de las escenas más bellas de la naturaleza. Nos dan calma, paz y deseamos visitarlos para escapar del ritmo agitado de la vida. Pero el valle de la depresión contrasta con esta imagen agradable. Es un valle lleno de soledad, dolor, desesperación, desesperanza y pérdida de interés en actividades que antes provocaban placer. Es un lugar en el que muchos están y buscan salir con desesperación.

            Espero que lo que platicamos nos ayude para ese objetivo. Qué tranquilidad tener la Biblia para guiarnos a través de las luchas de la vida, especialmente con la ansiedad y depresión. En momentos en que nuestras capacidades mentales pueden no ser capaces de formular el tipo de pensamientos necesarios para combatir la depresión, Dios ha hecho esto por nosotros y los comparte en su Palabra. Qué reconfortante es saber que Dios ha prometido que estará con nosotros a través del valle de la depresión y que nos sacará del él.

            Referencias

Lonnie Smith, Daily Struggles of Depression, 2005 31st Annual Lectureship East Tennessee School of Preaching and Missions. Life´s Daily Struggles

Lisa M. Beene, Out Of The Valley, 2003 67th Annual Bible Lectureships Freed-Hardeman University. When We Hurt, Tragedy and Triumph in Job.

Dowell Flatt, Fighting Depression, 2003 67th Annual Bible Lectureships Freed-Hardeman University. When We Hurt, Tragedy and Triumph in Job.

Stan Mitchell, Dealing with Depression, Spiritual Sword Quarterly, Vol. 47, No.3.  2016, Choked by the Cares of Life.

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EL COVID-19 Y EL CRISTIANO

El 2020 ha un año muy caótico para todo el mundo, quedará marcado como uno de los años más difíciles a nivel mundial junto con los años de las guerras mundiales pues ha alterado la vida de muchos de manera dramática debido a la pandemia del coronavirus. De hecho, también el COVID-19 ha afectado nuestras asambleas de una manera que no lo hicieron los periodos de conflicto global. En esta serie de artículos se vierte cómo han respondido las congregaciones de la iglesia del Señor a este embate del virus y a la necesidad de demostrar su fe a Dios así como amor a los vulnerables y obediencia a las autoridades. Un artículo aborda con información histórica, cómo respondieron nuestros hermanos en la pandemia de la influenza en 1918. Así como también la perspectiva de un hermano dedicado al sector salud y otro sobre la autonomía congregacional bajo esta pandemia. Estos artículos son extraídos de la revista Truth, con diferentes autores. Son 5 artículos.

CRISTIANO COMO PABLO

Una de las cosas que más sorprenden a las personas es cuando se les responde que somos simplemente CRISTIANOS. Hace días, me escribieron para preguntarme a qué denominación pertenecíamos. Las personas están acostumbradas a que en el “cristianismo” uno tiene que llevar “apellido,” es decir, se debe pertenecer a una de todas las ramas que lo conforman.

No obstante, cuando uno lee, las páginas del Nuevo Testamento, se sorprenderá que al inicio del cristianismo no existían ninguno de los grupos denominacionales que conocemos actualmente. La Biblia habla de solo cristianos.

En el siguiente sermón del hermano Robert Taylor, Jr. dice respecto a Pablo “Pablo instó a Agripa a ser cristiano (Hechos 26:28). Agripa declinó la aceptación del cristianismo, pero el percibió con claridad en el mensaje de Pablo que si obedecía, se haría un cristiano. Esto es el por qué de su declaración en Hechos 26:28. Pablo buscó persuadir a la gente a ser cristianos―no a ser fariseos, ni saduceos, ni esenios, ni católicos romanos, ni protestantes denominacionales o judaizantes. Él estaba interesado en “cristianizar” a su audiencia de Hechos 26―no “grecianizarlos” o “romanizarlos,” populares pero peligrosas religiones de esos días. Si Pablo viviera en la actualidad, aun persuadiría a las personas a ser solo cristianos―nada más―nada menos. ”

El hermano Robert Taylor, Jr. tiene razón. Aun en la actualidad, Pablo instaría a las personas a ser cristianos solamente. Descargue el sermón son 8 páginas tamaño carta.

PREDICANDO A CRISTO

Esta serie de nueve sermones de David Roper sobre predicar a Cristo es un ejemplar complementario a su serie Conociendo al Maestro y La vida de Cristo. Como todas las series del hermano Roper, son dignas de consideración. En la primera lección trata el respeto de Cristo por las Escrituras. También trata de una manera muy cautivadora el caso de Judas y el del ladrón en la cruz, al cual lo cubre en dos lecciones. Pero para mi, las lecciones preferidas son La escalera de Jacob y la serpiente en el desierto, cómo estas dos figuras del AT se hicieron realidad en Cristo y cómo aplican para nosotros actualmente. Les dejo en forma individual cada una de las lecciones y posteriormente un archivo para el ejemplar completo. Dios les bendiga en su predicación.

LECCIONES NOTABLES DE PERSONAJES DISCRETOS DE LA BIBLIA

Estamos familiarizados con Abraham, Moisés, David, Pedro y Jesús, con los principales personajes de la Biblia. Escuchamos sermones sobre ellos regularmente. Hemos escuchado sus historias algunos desde niños. Hemos memorizados las escrituras relativas a sus vidas y se pueden mencionar sus victorias, sus desafíos y excepto Jesús, sus fallas.

Este libro no es sobre los principales personajes, sino sobre los discretos, sobre los que se mencionan poco y por lo tanto la mayoría no están muy familiarizados pero que nos enseñan lecciones importantes.

Son 13 lecciones y he puesto 9 lecciones adicionales que no vienen en el libro original, que me parecen también no son de los personajes principales pero si tienen lecciones notables tales como Epafrodito, Onesíforo, Tíquico entre otros. Espero que les sean útiles.

GUÍA BÍBLICA PARA CADA UNA DE LAS ETAPAS DE LA VIDA

Cada etapa de la vida está llena de desafíos, después de todo, nunca hemos andado por ese camino antes. Desde que nacemos y hasta que morimos los retos están presentes durante toda nuestra vida. Estos desafíos podrían ser desde las muchas cosas que no se pueden hacer siendo niño, hasta la disminución de las capacidades físicas siendo ya viejo, si llegamos hasta esa edad, pero sin duda, los que ya hemos pasado por casi todas las etapas de la vida hubiésemos deseado saber lo que enfrentaríamos y sobre todo, qué es lo que Dios indica para enfrentar los retos que presenta cada etapa. Le invito a que descargue cada una de las lecciones del hermano Kyle Pope.

La cremación, ¿está bien o está mal a los ojos de Dios?

Cremación vs sepultura Por Brad Harrub

El sábado 16 de febrero de 2002, las autoridades arrestaron a Brent Marsh, de 28 años, propietario y operador del Crematorio Tri-State en Noble, Georgia, y lo acusaron de cinco cargos de “robo por engaño.” ¿Su crimen? Aceptó el pago por servicios de cremación que no realizó. Sin embargo, la magnitud de esta atrocidad se subestimó enormemente, a medida que más y más cuerpos continuaron apareciendo en la propiedad de 16 acres. Cuando los detalles de este descubrimiento de pesadilla comenzaron a desarrollarse, el forense del condado de Walker, Dewayne Wilson, describió la escena como “10 veces peor” que la “peor película de terror que jamás haya visto” (Pearson, 2002). A fines de julio, se habían descubierto más de 340 restos humanos en los terrenos del Crematorio Tri-State, con solo 167 identificados. En lo que muchos han llamado uno de los peores ejemplos de trato inhumano a los muertos, surge la pregunta: “¿Cuál es el trato adecuado para la disposición de los fallecidos?”

La historia registra que los pueblos antiguos practicaron varios métodos de eliminación de los muertos, incluidos el entierro, la momificación y la cremación. Los egipcios fueron maestros en el arte de la preservación y, a menudo, momificaban a sus muertos. De hecho, algunos de los edificios y estructuras más antiguos, en existencia―las pirámides egipcias―son cámaras funerarias para reyes momificados. Las catacumbas en Roma dan fe del hecho de que los primeros cristianos enterraban a sus muertos en la tierra o en tumbas de piedra. Las tumbas de los cristianos se llamaban coemeteria (cementerios), que significa literalmente “lugares para dormir.” Los hindúes, creyendo en la doctrina de la reencarnación, practicaban la cremación creyendo que el alma se liberaría rápidamente. Pero, ¿hay un procedimiento que sea más correcto que otros? ¿Pueden los cristianos ser cremados?

La siguiente información se presenta para que se comprenda mejor lo que la Biblia dice y no dice sobre la cremación. Este tema controvertido es uno que muchas personas se niegan a discutir, mientras que otros lo consideran un asunto estrictamente personal y privado. Como resultado, no muchas personas están dispuestas a dejar de lado los sentimientos y opiniones personales para ver lo que dice la Biblia sobre la cremación versus los entierros.

La palabra cremación proviene de las palabras latinas “cremo” y “cremare” que significan “quemar hasta las cenizas.” Hoy en día, la práctica es común en todo el mundo, ya que las personas suelen tener en cuenta los menores costos y beneficios ecológicos. El proceso de cremación generalmente involucra la aplicación de altas temperaturas, típicamente entre 760 y 1150 grados Centígrados, en un esfuerzo por incinerar el cuerpo rápidamente. Los fallecidos habitualmente se colocan en cajas de madera o ataúdes antes de ser puestos en el horno del Crematorio. Tanto el cuerpo como el recipiente se consumen casi por completo, dejando solo fragmentos de hueso y partículas que pesan de 1.5 a 3.5 kilos. Muchas personas recuerdan la familiar frase “Polvo eres y polvo serás”, y perciben que la cremación está cumpliendo en última instancia el destino predeterminado del hombre. Dios, al exponer su castigo a Adán, declaró: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3:19, énfasis añadido). Sin embargo, muchas personas se sorprenden al saber que los productos finales de la cremación no tienen la apariencia ni las propiedades químicas del polvo o las cenizas. De hecho, son simplemente fragmentos óseos, fragmentos que a menudo requieren un asistente para molerlos en forma granular. Además, la mayoría de las personas no son conscientes de que, si bien los asistentes intentan sacar todos los restos del difunto del crematorio, con frecuencia quedan pequeñas porciones y, posteriormente, se mezclan con el siguiente cuerpo que se incinera.

Según la mayoría de los estudiosos, la práctica de la cremación ha existido durante muchos siglos. Durante el Imperio Romano (27 a.C.-395 d.C.), la cremación se practicaba ampliamente, y los restos de las personas a menudo se almacenaban en urnas elaboradas. Sin embargo, en el año 400 d.C., como resultado de la “cristianización” del Imperio de Constantino, los entierros habían reemplazado casi por completo a la cremación, excepto en casos de guerra o plagas. La cremación moderna, tal como la conocemos hoy, comenzó hace poco más de un siglo. El profesor Brunetti de Italia fue el primero en perfeccionar su modelo de crematorio, y sus esfuerzos se exhibieron con orgullo en la Exposición de Viena de 1873. Según el profesor de la Universidad de Stanford, Timothy George, la primera cremación en América tuvo lugar en 1876 y es interesante notar que este servicio fúnebre estuvo acompañado de lecturas de las escrituras hindúes de Charles Darwin (2002).

La Biblia en ninguna parte condena explícitamente la cremación. Por lo tanto, uno no puede ser dogmático con respecto a lo que los cristianos tienen o no pueden hacer con respecto a qué hacer con los restos humanos.

De hecho, la inspirada Palabra de Dios registra entierros y cremaciones como prácticas reconocidas para su tratamiento.

Es cierto que, en el Antiguo Testamento, en algunos casos la cremación (es decir, la ausencia de un entierro terrenal) a menudo representaba un deshonor supremo, y comúnmente se la consideraba una maldición reservada para criminales, enemigos o ídolos. Podemos leer acerca de esta maldición cuando Dios la pronunció sobre el orgulloso y desobediente rey Joacim de Jerusalén. El profeta Jeremías declaró de él: “En sepultura de asno será enterrado, arrastrándole y echándole fuera de las puertas de Jerusalén” (22:19), indicando que no tendría entierro en lo absoluto. Esta descripción gráfica es exactamente lo que el historiador judío Josefo registró para nosotros cuando declaró que el rey de Babilonia echó el cuerpo de Joacim, y que estaba expuesto y sin enterrar justo más allá de las puertas de Jerusalén. Encontramos que otras personas que optaron por desobedecer a Dios también encontraron un destino espantoso, en lugar de un entierro apropiado: Jezabel (II Reyes 9:30-37), los descendientes de Acab (I Reyes 21:17-24); y Sísara y Jabín (Salmo 83:9-10). Dios incluso habló de que un nacimiento prematuro es mejor que un hombre que no tiene entierro (Eclesiastés 6:3). La Biblia está repleta de ejemplos de cremación en el Antiguo Testamento, como la muerte de Acán y sus hijos en Josué 7:25. En Amós 2:1, tenemos un registro del pecado de Moab: “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Moab y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque quemó los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos,” indicando que Dios no aprobó cómo se había quemado el cuerpo del Rey de Edom.

También es cierto que el fuego comúnmente se ve como un castigo cruel para los que han sido desobedientes. De hecho, se nos dice que un día el fuego disolverá los elementos cuando el Señor venga nuevamente (II Pedro 3:10). Génesis 38:24 nos informa que Judá inicialmente ordenó que su nuera embarazada fuera quemada hasta la muerte porque era culpable de prostitución. Levítico 20:14 registra que, si un hombre se casa con una mujer y luego se llega a la madre de ella, entonces los tres deben quemarse en el fuego. En el Nuevo Testamento, leemos donde los hechiceros que se convirtieron al cristianismo sacaron sus rollos para quemarlos (Hechos 19:19). Daniel incluso profetizó que Satanás sufriría un destino en llamas cuando declaró: “miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego” (7:11). Por lo tanto, vemos una variedad de percepciones negativas de ciertas referencias bíblicas para el fuego y la cremación. Una excepción ocurre en I Samuel 31. Recordemos cómo los hombres de Jabes de Galaad quemaron los cuerpos de Saúl y sus hijos, y luego enterraron los huesos (v. 12). Este ejemplo proporciona una buena indicación de que la cremación no es un problema que alterará el resultado de las almas en el Día del Juicio. [Puede ser que una explicación de que los cuerpos de Saúl y sus hijos fueran incinerados en lugar de enterrados se debió a la descomposición avanzada por haber sido colgados en muro por los filisteos].

La Biblia también proporciona numerosas descripciones de entierros. Como contraste, los entierros a menudo se asocian con los justos de Dios. Por ejemplo, Abraham (Génesis 25:8-10), Sara (Génesis 23:1-4), Raquel (Génesis 35:19-20), Isaac (Génesis 35:29), Jacob (Génesis 49:33, 50:1-13), José (incluso mencionando específicamente un ataúd en Génesis 50:26), Josué (Josué 24:29-30), Eleazar (Josué 24:33), Samuel (I Samuel 25:1), David (I Reyes 2:10), Juan el bautista (Mateo 14:10-12), Esteban (Hechos 8:2), y muchos otros todos fueron descritos como sepultados. Recuerde que Dios mismo enterró a Moisés en un valle moabita después de su muerte (Deuteronomio 34:5-6). De hecho, la Biblia dedica el capítulo completo de Génesis 23 únicamente a la conmovedora historia del entierro de la amada Sara de Abraham. Pero el mejor ejemplo para de entierro es el de nuestro Señor Jesucristo (Mateo 27:58-60). Los relatos del evangelio entran en gran detalle al describir la preparación y colocación del cuerpo de Jesús después de su crucifixión. Leemos que un hombre rico, José de Arimatea, solicitó el cuerpo de Jesús para que pudiera ser colocado en su propio sepulcro no utilizado (Mateo 27:57; cf. Marcos 15:43-46).

Pero si Cristo fue enterrado, ¿dónde deja eso a nuestros seres queridos que ya han sido cremados o quemados hasta la muerte en algún accidente cruel o inusual? ¿Cuál es el destino de todos los que fueron vaporizados instantáneamente en la tragedia del World Trade Center el 11 de septiembre del 2001? ¿Afectará esto cómo o dónde pasan la eternidad? No, no lo hará. El Nuevo Testamento no da regulaciones específicas para el trato de los muertos. Debemos diferenciar entre los mandamientos bíblicos y la cultura bíblica. La Ley Antigua dio instrucciones muy específicas sobre el manejo de los muertos (véase Números 6:6; 9:1-23; 19:11). Pero vivimos bajo el Nuevo Pacto, no bajo un mandamiento específico con respecto a las prácticas funerarias. Consideremos, por ejemplo, los innumerables marineros que han muerto en el mar. Sin embargo, la Biblia nos informa que “el mar entregó los muertos que estaban en él” (Apocalipsis 20:13). El resultado de esos marineros no es diferente de los que están enterrados o incinerados: tarde o temprano, los átomos se descompondrán y regresarán a la tierra. Sus cuerpos pueden ser devorados por peces o esparcidos sobre el mar, pero aún, así serán levantados cuando suene la trompeta final.

En el año 2000, se utilizaron casi mil quinientos crematorios para incinerar al 25.5% (595,617) de los estadounidenses que fallecieron ese año. A medida que los norteamericanos continúen adoptando formas más baratas de deshacerse de los muertos, se espera que este número aumente a más de 34% para el año 2010 (Geisler y Potter, 1998, p. 29). Si bien algunos pretenden una ventaja ecológica de la cremación, ahorrando así un valioso espacio terrestre, la verdad es que no hay ninguna garantía para sugerir que pronto nos quedaremos sin tierra adecuada para entierros (Geisler y Potter, págs. 31-35). Si bien las finanzas o las preferencias personales pueden desempeñar un papel en la toma de decisiones con respecto al fallecido, debemos recordar que la cremación no afecta el resultado de nuestra resurrección. En la segunda carta de Pablo a la iglesia en Corinto, resumió la controversia de esta manera: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” (5:1). La forma del trato después de su muerte no significa nada a la luz de si el individuo tomó o no la decisión de obedecer el evangelio antes de entrar en la eternidad.

Referencias

Geisler, Norman L. and Douglas E. Potter (1998), “From Ashes to Ashes: Is Burial the Only Christian Option?” Christian Research Journal, July-September.

George, Timothy (2002), “Cremation Confusion,” Christianity Today, May 21.

Pearson, Michael (2002), “Crematory Corpses Discarded Like Trash,” The Atlanta Journal-Constitution, February 17.

Por Brad Harrub, Firm Foundation Vol. 117, Nov. 2002, No.11

¿Es pecado que una persona sea incinerada? Por Bobby L. Graham

En varias ocasiones, extendiéndose a lo largo de muchos años, a este escritor se le ha hecho esta pregunta. Los lectores de Truth Magazine se han comunicado recientemente dos veces para su consideración en esta columna. Si bien uno no desea decir nada molesto a los lectores, debe permanecer fiel a lo que dice la Biblia, la cual no dice nada al respecto. Las preferencias personales, los apegos sentimentales y los prejuicios filosóficos en relación con este asunto permanecen firmes y fuertes en la mente de las personas, pero la realidad es que no hay un mandamiento ignorado, tampoco se pasa por alto algún ejemplo bíblico vinculante, ni tampoco alguna inferencia necesaria, y no hay principio bíblico derivado de los primeros tres medios para establecer la autoridad bíblica que viole en este asunto. Es importante entender este tema desde el punto de vista que se acaba de exponer: el de la enseñanza / autoridad bíblica, porque nuestros interrogadores preguntaron sobre el pecado involucrado en el asunto. Si bien este escritor tiene una preferencia personal en contra de la práctica, no se de algún pecado cometido en la práctica habitual de la cremación.

Es oportuno y prudente considerar las objeciones habituales planteadas contra la práctica de la cremación. Algunos han sostenido que la Biblia se opone a ella, usando mal pasajes como Amós 2:1 y 6:10. El profeta describió por primera vez la profanación vengativa del cuerpo del rey de Edom por los moabitas, y luego habló de las terribles condiciones existentes durante el asedio de Samaria. Debido a un entorno tan malo, existiría una objeción al uso del nombre de Jehová por parte de personas en la casa donde un pariente vino a reclamar el cuerpo de un pariente fallecido. En ninguna de las citas de Amós aparece nada parecido a la cremación. Otros se han opuesto a la práctica sobre la base del respeto por el cuerpo de una persona muerta, pero la cremación moderna de ninguna manera viola este respeto. Algunos se han opuesto debido a la necesidad de resucitar el cuerpo, pero la misma objeción podría plantearse contra la práctica del entierro en el mar. El Creador no tendrá dificultad en recolectar de la tierra, el mar o las plantas a las que finalmente han pasado las partículas, elementos que una vez compusieron el cuerpo.

En realidad, podría haber un relato de cremación en la Biblia, donde los habitantes de Jabes de Galaad quemaron los cuerpos de Saúl y sus hijos, todos los cuales habían muerto en la batalla con los filisteos, aparentemente para evitar su abuso a manos de los enemigos. (I Samuel 31:12-13). En una o dos instancias, la quema parece haber sido un método de castigo (Génesis 38:24; Levítico 20:14), pero los elementos necesarios están ausentes para que estas instancias califiquen a la par de la cremación.

La Biblia nos enseña que, cuando uno muere, el espíritu regresa a Dios que lo dio y el polvo a la tierra de donde vino (Eclesiastés 12:7). La desintegración del cuerpo en sus partículas de polvo no se ve obstaculizada por la cremación. Lo que se ha sembrado un cuerpo natural será resucitado en la resurrección un cuerpo espiritual (I Corintios 15:42-44). El retorno al cuerpo del espíritu, que permanece en el Hades, se logrará, de modo que lo que se levanta es un cuerpo espiritual. Los humanos nunca pueden dañar el alma, incluso cuando matan el cuerpo, porque no tienen poder sobre el alma (Mateo 10:28; Lucas 12:4). Al morir, el espíritu (alma) abandona el cuerpo en una separación llamada muerte. El entierro, ya sea en la tierra, en un sepulcro como el de Jesús, en el mar o en un enorme banco de nieve, o la cremación tiende a acomodar el propósito divino.

Referencias

Geisler, Norman L. and Douglas E. Potter (1998), “From Ashes to Ashes: Is Burial the Only Christian Option?” Christian Research Journal, July-September.

George, Timothy (2002), “Cremation Confusion,” Christianity Today, May 21. Pearson, Michael (2002), “Crematory Corpses Discarded Like Trash,” The Atlanta Journal-Constitution, February 17.

Por Bobby L. Graham Truth Magazine Vol. 54, Abril 2010 No.4

Cremación, ¿está bien o mal? Por E. Claude Gardner

La cremación no es una opción para este escritor. Fue repulsivo ver los hornos crematorios en el campo de concentración de Dachau en Alemania, donde las masas fueron quemadas. Concedido que la cremación voluntaria es una cuestión de preferencia personal. No está ni bien ni mal. La Biblia es silenciosa y, por lo tanto, la posición correcta es el silencio.

Por qué algunos defienden la cremación

            Parece ser menos costosa la cremación que la forma tradicional. El funeral promedio, el lote y la lápida, puede costar alrededor de $9,000 dls. Ser incinerado es generalmente menos costoso.

            La persona con conciencia ambiental cree que la cremación es mejor para el medio ambiente. Es un “medio más ecológico.”

            Otros piensan que proporciona más flexibilidad que un funeral regular. El tiempo para un memorial puede ser más flexible.

            Se argumenta que la cremación se está convirtiendo en una forma más aceptable de deshacerse de un cuerpo en nuestra cultura. Existe la Cremation Society of North America que mantiene estadísticas. En un año en la década anterior, alrededor del 20 por ciento en los EE. UU. Fueron incinerados, pero en el Sur fue menos del 4 por ciento. En los estados del oeste, la cifra era más del 35 por ciento.

¿Quién crema?

            Es la práctica estándar para los hindúes y el 90 por ciento de los japoneses. Los católicos han tardado en permitir la práctica, pero los protestantes no tienen una política estándar. Los judíos prefieren la sepultura, como un judío explicó: “El cuerpo es un templo. Dios hizo el templo, y no depende de nosotros destruirlo.” La generación más joven de estadounidenses está comenzando a ser más receptiva.

La cremación descrita

            Un escritor, Clark Parsons, da una descripción paso a paso de una cremación. Esto puede ser demasiado horrible para que algunos lo lean. Él afirma:

Debido a que algunas religiones requieren que los miembros de la familia ayuden a colocar el cuerpo dentro de la unidad crematoria o comenzar el proceso, a menudo hay un interruptor eléctrico junto a la ventana que un miembro de la familia puede activar para comenzar la incineración. Es el equivalente en la cremación al ver la familia que el ataúd se baja a la tierra.

El procedimiento en sí es básico. Por razones de salud pública y operacionales, el cuerpo se coloca en una plataforma de cartón y se desliza en el crematorio, que a menudo se asemeja a un gran horno industrial. En un meticuloso rastro de identificación, se coloca una etiqueta de identificación a prueba de fuego dentro del horno junto al cuerpo.

La temperatura bajo las llamas directas en el interior promedia 1000-1100 grados en la mayoría de las unidades. Si el cuerpo ha sido embalsamado de antemano, la temperatura puede subir más.

Debido a que la mayoría de las cremaciones comienzan con las unidades “frías,” se tarda aproximadamente del 2 a 2 ½ horas en completar la cremación.

Lo único que queda después del proceso, además de cualquier fragmento de recuerdo, son pequeños fragmentos óseos. Los trabajadores reúnen y barren todas las cenizas y las colocan en un procesador. En 30 segundos, los fragmentos se pulverizan en cenizas y polvo.

Las cenizas, que pesan 1-1.5 kilos, se colocan en una urna sellada y se entregan a la familia. Muchos colocan las cenizas en un jardín conmemorativo o un entorno similar, pero algunos eligen seguir los deseos del difunto y esparcir las cenizas en un lugar favorito al aire libre.

La resurrección corporal            

Ya sea incinerado, enterrado en el mar o en el océano, quemado en el incendio de una casa, en un automóvil que arde o en la parcela familiar, debe ser recordado que, por el poder de Cristo, todos serán resucitados con un cuerpo espiritual glorioso, inmortal para enfrentar el juicio. Esto está más allá de la comprensión humana, pero sin embargo es cierto que el Señor, dijo: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.” (I Juan 5:28-29).

6 “cositas” que destruyen la confianza en el matrimonio

La confianza es la base del matrimonio. Un matrimonio próspero es aquel que se basa en el compromiso divino. Si bien cada esposo y cada esposa cometen errores, cuando esos errores generan desconfianza, el matrimonio se va erosionando lentamente.

Lamentablemente, hay algunos que piensan que pueden evitar hacer las “grandes” cosas que podrían romper la confianza marital (tener una aventura, por ejemplo), pero no ven las “cositas” que están minando lentamente la confianza en su matrimonio.  Muchos incluso hacen algunas de estas cosas intencionalmente, solo para tener su “propia vida” al margen. (Lo que, por cierto, va en contra del tejido mismo del matrimonio).

 ¿Cuáles son algunas de estas cosas? Aquí hay 6 cosas que algunos pueden pensar que son cosas pequeñas, pero que pueden estar erosionando la verdadera raíz de su confianza matrimonial.

1. Ocultar información. Quería empezar con esto porque puede ser el más común y el más difícil de romper. Cada persona en una relación tendrá acceso a información que podría (literalmente) ser difícil para el cónyuge. A menudo, retenemos esa información, pero dejamos que la tentación crezca. Se vuelve más y más fácil retener lo que creemos que son detalles menores. Sin embargo, todo el tiempo estamos dañando la comunicación abierta y completa, que un matrimonio simplemente debe tener para prosperar.

2. Pornografía. Una aventura rompe la confianza, pero la pornografía la erosiona. Pero también cuando se descubre que tiene dificultades con la pornografía, la capacidad de confianza de un cónyuge se verá frustrada. Y no serán solo dificultades en el dormitorio. La vida oculta y las pistas cubiertas serán suficientes para demostrar que la comunicación se ha roto a un nivel profundo en el matrimonio.

3. Finanzas separadas. Si bien creo que cada cónyuge debería tener algo de dinero que pueda gastar y disfrutar, no hay forma de que un matrimonio sea saludable si él tiene “sus cuentas y cosas por pagar” y ella también. Como suele decir Dave Ramsey: “Cuando te casas, cambias los pronombres.” Ahora es nuestro dinero y nuestras facturas. Si bien ambos pueden ser honestos, tener cuentas separadas deja la puerta abierta a la desconfianza y la falta de comunicación sobre los valores y objetivos compartidos.

4. Ojos coquetos, pizpiretos. Puede pensar, “Espere un minuto. ¿No habló ya de pornografía?” Lo hice, pero ¿qué pasa cuando anda por el centro comercial o por el centro de la ciudad y sus ojos perciben la figura de cada miembro del sexo opuesto que pasa? Demasiados (y, seamos honestos, generalmente somos los hombres) piensan que no hay nada de malo con solo mirar, pero un cónyuge se verá perjudicado al preguntarse si estás haciendo algo más que echar una mirada “inofensiva.” Y, por cierto, no se sorprenda cuando sus ojos se desvíen hacia revistas, pantallas de computadora y tal vez más allá.

5. Presencia on line privada. ¿Conoce su cónyuge su contraseña de Facebook? ¿Y qué con su cuenta de Twitter (todas las cuentas de Twitter)? ¿Tiene él o ella acceso abierto a las personas con las que ha estado charlando? ¿Si no, porque no? Podemos quedar tan atrapados en nuestro mundo cibernético que dejamos fuera a nuestro cónyuge. Incluso si no estamos haciendo nada dañino, existe una falta de confianza que no solo se percibe. Es real.

6. Mentiras “blancas.” Esto es el más obvio, pero aún hay que decirlo. A menudo, para “cuidar” a nuestro cónyuge, inventamos una pequeña mentira, un encubrimiento, un pequeño embuste. Cuando la verdad sale a la luz, lo hacemos divertido y sacamos la excusa de que solo estábamos tratando de protegerlos. En cambio, los dañamos, porque comienzan a preguntarse qué verdades “más importantes” hemos ocultado o simplemente cambiado.

Honesto, confiable, abierto. Esas palabras deben describir todos los aspectos de la vida de un esposo y una esposa. Puede obligarnos a ser poco vulnerables ante un prójimo, pero él o ella es la persona a la que usted tomó la decisión de ser vulnerable antes y en quien confiar toda su vida.

No erosione eso … ni siquiera en pequeña medida. En cambio, edifíquela y fortalézcala todos los días

Por Adam Faughn

Condiciones que lo hacen un buen predicador

Si observa las listas de “se solicita predicadores,” encontrará diferentes criterios que las congregaciones consideran necesarios para que un predicador sea un “buen candidato” para trabajar con ellos. Encontrará de todo, desde edad, salario, educación, tamaño de la familia, ubicación actual y otros factores que la gente usa para determinar quién es adecuado para predicar la Palabra de Dios ante ellos. Dicho esto, permítanme hacer una pregunta: ¿qué se considera hace a una persona buen predicador y qué atributos debemos buscar en él?

Comencemos por mostrar lo que no es necesario para ser un buen predicador:

Un buen predicador no se hace por su educación formal. Algunos argumentan que alguien no puede ser un predicador competente sin una escuela de predicación o una educación universitaria cristiana. Sin embargo, al examinar el Nuevo Testamento, Pablo era un erudito judío muy educado y fariseo, Pedro era un pescador con poca educación formal. Obviamente, no fue la educación formal lo que marcó la diferencia.

Un buen predicador no se hace por su edad. Algunos solo considerarán a los predicadores en ciertos grupos de edad, considerando que los más jóvenes son demasiado problemáticos y los más grandes son demasiado flojos. Sin embargo, Pablo tenía aproximadamente 40 años cuando se convirtió y predicó hasta su muerte unos 25 años después; por otro lado, los apóstoles tenían entre 20 y 30 años cuando empezó la iglesia, y los ejemplos de Timoteo y otros como él muestran el beneficio de los predicadores jóvenes en el primer siglo. Por tanto, la edad no es la clave.

Un buen predicador no se hace por su experiencia. Un examen de las Escrituras muestra a varios hombres, desde Demas hasta Bernabé, que con la edad y aún con experiencia cometieron errores en lo que ellos deberían haber sabido mejor. Sin embargo, hay quienes creen que la experiencia es la clave para que un predicador no cometa errores y sea confiable.

Un buen predicador no se hace por sus antecedentes familiares. En ocasiones se espera que uno sea un buen predicador debido a la familia en la que se creció; o, si no es de un hogar cristiano, su historia familiar se considera una desventaja. Sin embargo, Pablo y Bernabé son el epítome de los que fueron criados con el reconocimiento y el servicio de Dios. De la misma manera, tenemos a Timoteo, que era mitad judío, mitad gentil, y Tito, que era completamente gentil. Obviamente, la historia familiar no fue el factor determinante de un buen predicador en la época del primer siglo.

Un buen predicador no se determina por las habilidades de oratoria. Jesús podía mantener a la audiencia hipnotizada con sus historias y comunicación, pero Pablo fue uno que se describió a sí mismo como “tosco en la palabra” (II Corintios 11: 6), el término “tosco” proviene de la palabra griega “idiotes” de la que obtenemos la palabra española “idiota,” que significa “ignorante,” “inexperto” y “no adiestrado.”  Por lo tanto, las habilidades de oratoria no determinan si es un buen predicador o no.

Entonces ¿Qué es lo que hace a una persona buen predicador?

Un buen predicador ama a Dios por encima de todo. Jesús declaró que el mandamiento más grande era amar a Dios con todo el corazón, alma, mente y fuerzas. Es imposible que uno sea un buen predicador del Evangelio si no ama a Dios más que a nada ni a nadie en este mundo; y, debido a ese amor, debe estar dispuesto a hacer cualquier ajuste necesario en su vida para servir a Dios completamente.

Un buen predicador maneja la Palabra de Dios correctamente. Hay muchas deficiencias físicas e históricas que un buen predicador puede superar con una sólida comprensión y uso de la Palabra de Dios. Pablo dijo que tales acciones evitan que uno se avergüence y hacen que el predicador sea aprobado ante Dios (II Timoteo 2:15). El buen predicador hace todo lo posible para dejar de lado la necedad de los hombres y poner la Palabra de Dios como la verdad.

Un buen predicador es consistente con su proclamación de la Palabra. Los predicadores se meten en problemas cuando intentan decirle una cosa a un grupo y luego hacen excepciones o exenciones que Dios no ha autorizado a otro grupo. Pablo le dijo a Timoteo que fuera consistente “a tiempo y fuera de tiempo” (II Timoteo 4:2), cuando la Palabra de Dios es popular y cuando no lo es. Un buen predicador no tratará de eludir la Palabra de Dios, ni se disculpará por las enseñanzas de la verdad; pero proclamará constantemente y sin reservas los mandamientos de Dios en su plenitud.

Un buen predicador ama las almas de todos los hombres. Pablo estaba dispuesto a adaptar su enfoque a hombres de diversos orígenes para poder llevarlos a Cristo (I Corintios 10:32-33). Para algunos predicadores, existe la tentación de tener el enfoque de “aquí las cosas se hacen a mi modo o no se hacen” o “a mi manera o te largas” para predicar el Evangelio, y cualquier cosa que no encaje en su marco de cómo se debe presentar el Evangelio es incorrecto e inútil. Sin embargo, el buen predicador reconoce la necesidad de flexibilidad al presentar el Evangelio a personas de diversos orígenes e ideologías con el deseo de llevarlos a la verdad. Él también es uno que no guarda rencor contra aquellos que lo han herido con el tiempo, sino que desea más que cualquier otra cosa que esas almas estén bien con Dios. Si llega el arrepentimiento, el buen predicador es el primero en dar la bienvenida a un hermano y nunca se pondrá en el lugar de Dios cuando se trata de juzgar los corazones de los hombres. 

Por favor, comprenda que las cosas mencionadas en la primera sección son valiosas y pueden ser muy importantes para ayudar a los hombres a hacer bien el trabajo de evangelista: pero no son absolutamente necesarias, ni son los aspectos más importantes de un predicador eficaz. La Biblia muestra con absoluta claridad que el predicador que es considerado por Dios como un “buen predicador” es aquel que lo pone en primer lugar, ama su Palabra y ama las almas de los hombres. Si esa es la opinión de Dios, ¿qué derecho tenemos a pasar lo límites?

Por Adam Cozort

LO QUE PABLO VIO CUANDO ESTUVO CIEGO

Sermón de 5 puntos del hermano David Roper:

a) Él vio que Jesús era el hijo de Dios.

b) Él vio que era un pecador desesperado en necesidad de salvación.

c) Él vio que no se puede separar a Cristo y a su iglesia.

d) Él vio que tenía que hacer un cambio religioso.

e) Él vio que necesitaba hacer algo a fin de ser salvo.

Descargar sermón en texto completo en pdf, 8 páginas tamaño carta:

ADORACIÓN EN CUARENTENA

zoomDurante las últimas semanas, la congregación donde predico ha estado haciendo algo muy inusual … no nos hemos reunido en el edificio de la iglesia para adorar. Debido al Covid-19, hemos estado adorando en nuestros hogares y viendo una transmisión de video. Y voy a ser honesto y decirte que no me gusta. Me gusta reunirme en un grupo grande, interactuar con todos y estrechar las manos. NO reunirme es algo que rara vez he experimentado. En 1989―el huracán Hugo provocó una gran destrucción en la ciudad de Charleston y por un período de tiempo no pudimos reunirnos. Cuando estaba en el ejército. El año pasado tuve un accidente en una motocicleta de 4 ruedas que me llevó al hospital durante 3 meses, y no pude adorar con todos juntos. A veces tenía que sintonizar completamente solo en la habitación del hospital, con enfermeras interrumpiendo. Realmente lo detestaba. Pero desde que salí, no me he perdido un solo servicio, aunque a veces he tenido mucho dolor. Tengo muchas ganas de estar allí.

Pero esta situación actual (con este virus) ha generado muchas preguntas. Estamos experimentando cosas que nunca hemos experimentado. Le pregunté a un miembro de nuestra congregación que tiene 92 años si alguna vez había visto algo así. Él dijo “nunca.” Los ancianos están evaluando cosas que no han tenido que evaluar antes. Preguntas que nunca han considerado. He tenido predicadores y amigos llamándome y preguntándome: “¿Qué piensas de esta situación?” Entonces, ¿Qué debemos hacer? Los ancianos donde predico han considerado esta situación con mucho cuidado y decidimos que, con todos los factores considerados, reunirse en nuestros hogares con una transmisión online es la mejor situación “por ahora.”

No obstante, si ve en Internet, algunas personas plantean objeciones y dicen que esta decisión que nosotros (y muchos otros) estamos tomando es incorrecta. Entonces, creo que debemos considerarlo, porque no queremos hacer nada mal. Su servidor pensó: “Si al estudiar esto, determino que está mal, entonces tendré que volver con los otros ancianos e intentar persuadirlos.” Realmente quiero estar en lo correcto – HACER lo correcto. Entonces, lo que me gustaría hacer durante los próximos minutos es hablar sobre esta decisión que muchas congregaciones están tomando de “cancelar la reunión pública a cambio de la adoración en nuestros hogares.”

En primer lugar, es importante que se nos recuerde que la Biblia nos ordena que “nos reunamos.” Muchas veces he predicado sobre el pecado de dejar de reunirse. De hecho, trato de predicar sobre ello, al menos una vez al año. Hechos 20:7 dice que los discípulos se reunieron para partir el pan. I Corintios 11:17 – “congregáis.” I Corintios 11:18 – “reunís.” I Corintios 11:20 – “reunís.” Y podría continuar … Creemos que los cristianos deberían reunirse el primer día de la semana. Y cuando termine esta situación actual, sería incorrecto que una persona dijera: “Bueno, me gustó quedarme en casa. Creo que simplemente lo haré por Internet.” Eso sería incorrecto. Ahora, para el resto de la lección, quiero sugerirles 5 principios bíblicos que creo que enseñan que lo que estamos haciendo (nuestro arreglo de adoración actual) es justo a la vista de Dios.

Amor y preocupación por los demás

            Una de las acusaciones que se están haciendo hacia aquellos que están reorganizando su adoración, como nosotros, es que tienen miedo y que el miedo es un pecado. Pero como ve, no hemos tomado esta decisión por miedo. Hemos tomado esta decisión por amor y preocupación por nuestros miembros y la comunidad en general. Creemos que esto es practicar la Regla de Oro (Mateo 7:12). Actualmente, el gobierno nos dice que reunirse en grupos de más de 10 personas incrementa grandemente el riesgo (incluso hasta el punto de morir). Seguramente, reubicar temporalmente nuestras asambleas, es mantener los principios cristianos.

En Mateo 12, hay una situación muy interesante. Los discípulos de Jesús habían arrancado un poco de grano para comer en sábado. Versículo 2: “Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo.” No les parecía lícito y estaban quejándose al respecto. Jesús dijo: “¿O no habéis leído en la ley [eso es lo que tenemos que hacer, leer en la ley] cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa?” Puede parecer que los sacerdotes estaban violando el sábado, pero no lo estaban. A los fariseos les parecía que los discípulos de Jesús estaban violando el sábado, pero no estaban. No obstante, Jesús dijo en el versículo 7: “Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes.”

¿Qué significa lo anterior? Aquí está el punto, El servicio externo a Dios no le agrada, si se hace a expensas de la misericordia (en este caso, estos discípulos hambrientos). Si hoy un hombre observara las formalidades externas de la ley de Dios mientras ignora el amor y la misericordia (que Dios también requiere), los actos externos no le hacen ningún bien. Lucas 14: “Aconteció un día de reposo, que habiendo entrado (Jesús) para comer en casa de un gobernante, que era fariseo, éstos le acechaban. 2Y he aquí estaba delante de él un hombre hidrópico [una enfermedad producida por acumulación de agua]. 3Entonces Jesús habló a los intérpretes de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? 4Mas ellos callaron. Y él, tomándole, le sanó, y le despidió. 5Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo? [¿Su punto? Ustedes ni siquiera van a dejar que un animal sufra en el día de reposo. Ayudarlo no era una violación del sábado. ¡Incluso ellos entendían y practicaban eso! ¿Cuánto más la salud o la vida de una persona?] 6Y no le podían replicar a estas cosas.”

  Lucas 13:11 – Jesús enseña en la sinagoga y había una mujer encorvada. El texto dice, “y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.” Jesús la sana, versículo 14, “Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo.” Versículo 15, “Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?” No dejaban que sus animales se quedaran sin agua en el día de reposo … no deberían haberlo hecho. Pero esto era un ser humano que había estado sufriendo durante DIECIOCHO AÑOS. Aprendamos lo que esto significa, “Misericordia quiero, y no sacrificio.” No significa que no obedezcamos a Dios. Significa que servir a Dios en forma legalista mientras se ignora el principio de la misericordia hacia su prójimo, ¡fracasa!

Hermanos, ¿hay un principio aquí para nosotros? Sin duda lo hay. Al ver alrededor―las autoridades médicas, funcionarios del gobierno nos dicen que “Al reunirnos se arriesga a propagar este virus … que puede incluso matar.” Leí un artículo en el Christian Post la semana pasada donde 43 miembros se enfermaron … Diez de ellos dieron positivo por Covid-19 después de que tuvieron un avivamiento en contra la advertencia del gobierno. Dijeron que no querían cancelarlo porque tenían un orador invitado foráneo. El Charlotte Observer tiene un artículo de una iglesia en KY que celebró servicios contra la advertencia del gobernador y un visitante contrajo el coronavirus. Aparentemente, hizo que la iglesia se viera muy mal ante la comunidad. Un artículo dice que la iglesia ahora ha borrado su página de Facebook. El otro día vi una propaganda respecto a cuánto se reduce la propagación de este virus estando en cuarentena. Fue increíble. Amigos, podemos insistir, “¡No, de todos modos, nos vamos a reunir en el edificio!” pero estaríamos cayendo en la misma trampa que los fariseos.

El principio de la cuarentena

            Levítico 13 – Si un hombre tenía una llaga en el cuerpo, iba y se la mostraba al sacerdote. El sacerdote le examinaría ciertas características. Si el cabello en la llaga se había vuelto blanco. Si la llaga era más profunda que la piel que la rodea. Dependiendo de lo que determinara, el versículo 4 dice: “entonces el sacerdote encerrará al llagado por siete días.” En el séptimo día, lo revisaba nuevamente. Si la llaga no ha cambiado, debía poner en cuarentena otros 7 días (14 días). Dependiendo del resultado, lo pronunciará limpio o inmundo. Ahora, no voy a entrar en todos los detalles de la lepra, pero seguramente hay algunas cosas que podemos aprender aquí. Hermanos, lo que estamos haciendo es practicar un método de contención de enfermedades probado bíblicamente.

Principio de consistencia

            Hebreos 10:25 dice que NO debemos de dejar de congregarnos. Uno “deja de congregarse” cuando “decide” no asistir … no cuando se le impide asistir. Hemos entendido que quien está enfermo no se está dejando de reunir. Alguien que cuida a un enfermo no se está dejando de reunir. Además, entendemos que alguien que es contagioso y se queda en casa no se está dejando de reunir. Siempre hemos dicho que alguien que tiene una enfermedad altamente contagiosa debe quedarse en casa. No lo traiga al resto de nosotros. No consideramos eso como “dejando de congregarse.” Ninguno de estos está optando o decidiendo no reunirse.

Ahora considere este pasaje – Hechos 8:1, “En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria…” Entendemos que estos cristianos no estaban dejando de reunirse. Hay momentos en que los cristianos simplemente no pueden reunirse. Entonces, ¿qué hicieron los primeros cristianos en Hechos 8? No lo sabemos Probablemente hicieron lo que estamos haciendo … probablemente se reunieron en grupos pequeños o en hogares individuales. Era común en el primer siglo reunirse en los hogares de las personas. Romanos 16:5 – Aquila y Priscila tenían una iglesia que se reunía en su casa. Colosenses 4:15 – Ninfas tenía la iglesia que se reunía en su casa. ¿Cuantos eran? No lo sé, pero no podrían haber sido demasiados. Luego, los hermanos en Jerusalén se habían estado reuniendo en una gran iglesia, en la iglesia de Cristo de Jerusalén, pero cuando se dispersaron, ya no pudieron hacerlo. Ahora aquí está la pregunta: “¿Pecaron cuando se dispersaron?” ¿Podrían haber dicho, “NO! ¡Tenemos que reunirnos! ¿Lucharemos contra la persecución y nos veremos de todos modos?” No hicieron eso, y no hay indicios de que se equivocaron al dispersarse.

Es interesante que en Apocalipsis 1, encontremos al apóstol Juan, en el exilio en la isla de Patmos, no obstante, él está solo adorando a Dios en el día del Señor. Ciertamente no fue su decisión, pero adoraba a Dios solo. A veces la gente usa Mateo 18:19, “donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” y sugieren que al menos dos son necesarios para la adoración. Eso es un mal uso total de ese pasaje. Pero mi punto es: puede haber circunstancias que lo mantengan alejado de la reunión grupal … Tal vez se disperse en la persecución. Quizás esté en el exilio. En Hechos 28:30, Pablo estuvo bajo arresto domiciliario durante dos años y se perdió la adoración. Estaba en una casa alquilada, pero aparentemente por orden del gobierno romano, no se le permitía salir y cumplir y se perdió la asamblea pública durante 2 años. ¿Él adoraba? Oh, estoy seguro de que lo hacía. No obstante, la circunstancia que NOS impide asistir a una asamblea grupal es la misericordia … tratando de NO propagar una enfermedad. Sin embargo, no estamos abandonando la asamblea.

Autonomía

            Considere esto. La policía bloqueó el área de la ciudad que incluye el edificio de nuestra iglesia y dijo: “¿No pueden entrar, tenemos un convicto fugado en esta área?” ¿Qué haría? ¿Qué pasa si se descubrió Antrax en el edificio de su iglesia? ¿Qué haría? ¿Qué pasaría si los musulmanes plantaran bombas en las iglesias de toda la ciudad y la policía solicitara que no se reunieran hasta que pudieran limpiar el edificio? ¿Nos abriríamos paso y nos arriesgaríamos? ¿Diríamos: “El miedo no nos detendrá!” Crecí en Charleston, SC y prediqué allí durante 8 años. Al estar en la costa, los huracanes eran algo frecuente. Y son muy impredecibles. Y así, se tenía que tomar una decisión. ¿Viene hacia nosotros o no? ¿Qué tan grande es el riesgo? ¿Es esta una tormenta seria, o no? ¿Estamos bien por unos días más o va a volver hacia nosotros? Y, ¿cancelamos nuestra asamblea congregacional o no? Eso era difícil. No quiere precipitarse, pero sin duda no quiere meter la pata con la llegada de un huracán.

            Hermanos ¿Quién toma esas decisiones? esto se reduce a asuntos de juicio. Ahora, ¿quién tiene autoridad en asuntos de juicio? La respuesta es los ancianos. Ahora quiero enfatizar que los Ancianos NO PUEDEN cambiar los mandamientos de Dios. No nos equivoquemos al respecto. Pero cuando el juicio entra en juego, Dios ha puesto los asuntos de juicio en manos de los ancianos. Entonces, ¿qué pasa si le digo a un anciano: “No creo que el huracán se hubiera acercado. ¡No deberían haber cancelado!” O “los vientos no fueron lo suficientemente fuertes.” Hermanos, ¿qué tan cerca o qué tan fuerte debe estar el huracán? ¿Tiene que estar a 80 kilómetros de distancia? ¿15 kilómetros de distancia? ¿100 metros de distancia? ¿Qué tan cerca debe estar antes de que se cancelen los servicios? ¡Hermanos, esto se reduce a una cuestión de juicio!

            Ahora algunos dirán: “¡Pero los ancianos no tienen derecho a cancelar los servicios!” En primer lugar, no creemos eso. Nunca lo hemos creído. Si la situación es lo suficientemente grave, todos entendemos que los servicios pueden cancelarse. Pienso en la congregación en Texas recientemente donde el tirador pudo entrar y matar a varios miembros de la iglesia. Los servicios fueron terminados y cancelados por el resto del día. ¿Alguien los culpó? ¡Por supuesto no! – ¿Y si el huracán estuviera a 100 metros de distancia? ¿Podríamos cancelar? ¡Todos saben que podemos! Pero aquí está el punto número 2: En este momento, ¡no hemos cancelado la adoración! Simplemente nos hemos mudado. Nuestros ancianos están pidiendo a las personas que adoren en sus hogares por esta “necesidad que apremia” por el bien de la salud y la vida de nuestros miembros y la comunidad. Pero aquí está mi punto: cuando los ancianos se ven obligados a hacer este llamado de juicio muy difícil … viene con la autoridad de Dios detrás de ella (Hebreos 13:17) (Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos).

Y cada congregación es autónoma. Es incorrecto que una congregación ataque a otra en asuntos de juicio. La Congregación A no puede decirle a la Congregación B: Bueno, se equivocó al cancelar los servicios cuando el huracán estaba a 80 kilómetros de distancia, creemos que debería haber esperado hasta que estuviese a 15 kilómetros de distancia.

Obediencia civil

            Estamos en una situación en la que el gobierno ha pedido a las iglesias que dejen de reunirse en un esfuerzo por reducir la propagación del virus. Sin embargo, algunos argumentan que “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29). Pero sugeriría que están aplicando mal este pasaje. Si el gobierno nos prohibiera adorar a Dios, eso sería un asunto diferente. Pero eso no es lo que está sucediendo. Están diciendo que por el bien de nuestra salud/vida y la de nuestro prójimo, queremos que dejen de reunirse temporalmente en público. Romanos 13:1-2 dice: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.” Dios dio las autoridades de gobierno para la protección de sus ciudadanos. Estas leyes y prohibiciones que se instituyen debido al coronavirus están destinadas a proteger vidas. Esto es completamente consistente con la voluntad de Dios.

            Hermanos, hemos estudiado esto y hemos concluido que estamos haciendo lo correcto a la vista de Dios. No estamos cancelando la adoración. Nos trasladaremos temporalmente a nuestras casas hasta que esto termine. Lo hacemos por amor a nuestro prójimo y en obediencia constante a la ley de Dios.

Al español[1]

Jaime Hernández

Querétaro, Mex. Abril de 2020

[1]Traducción del telepromter script de la versión en video.

Descargar en pdf: Adoración en cuarentena

EL USO ADECUADO DE LOS LIBROS DE SERMONES

libroSe han dicho cosas duras sobre los predicadores que usan libros de bosquejos o libros de sermones completos. A estos libros, se les ha llamado “atajos para buenos sermones” o el “camino de rosas para el poder del púlpito.”

Sin embargo, el hecho es que los predicadores han comprado, compran y continuarán comprando esta clase de libros. De hecho, algunas librerías religiosas los tienen como sus “Best Sellers.” Esto no debe de sorprender. El mecánico automotriz compra libros sobre ese tema. Los que sermonean les gustan los libros sobre sermones. Eso parece razonable y natural.

Pero ¿Cómo debería de usarse un libro de esta naturaleza? ¿Qué peligros hay en su uso? Descargar el documento, 5 páginas en pdf, dele click al enlace de abajo:

El uso adecuado de los libros de sermones

ORANDO COMO LOS SALMISTAS

orando

Los Salmos han ocupado un lugar especial en el corazón de los cristianos desde el comienzo del Nuevo Pacto. El libro de los Salmos es el libro más citado del Nuevo Testamento. Según un recuento, se cita 79 veces y se alude 333 veces. Eso significa que alrededor del 5% del Nuevo Testamento está vinculado directamente a los Salmos.

El versículo del Antiguo Testamento más citado en el Nuevo Testamento es el Salmo 110:1, citado 18 veces. Los cristianos y las personas religiosas de todo tiempo han recurrido a los Salmos en tiempos de problemas y alegría. Nuestros himnos espirituales frecuentemente son de los Salmos, los citan o los aluden. Los cristianos, cuando se les pide su pasaje bíblico favorito, a menudo recurren a un salmo. Los predicadores y los pastores que aconsejan y consuelan a los que están en duelo encuentran fácilmente un salmo apropiado. Nuestros hermanos que desean proclamar su alegría por alguna victoria pueden expresar su acción de gracias y alabanza en el lenguaje de un salmo.

Desear tener una relación más profunda con Dios, consideramos los Salmos como la piedra angular y la guía para acercarnos a Él. Sin embargo, a menudo tenemos una relación de amor/odio con los Salmos. Por toda la gloria y maravilla que sabemos que está presente, batallamos cuando llegamos allí. El idioma es diferente, a veces aterrador. Las imágenes son distintas. El significado es a veces, quizás muchas veces, difícil. Y hay algunos de nosotros que dicen: “Es poesía. ¿Qué puedo sacar de la poesía?”

Este estudio está diseñado para ayudarnos a estudiar los Salmos con el objetivo de enfocarnos en nuestra devoción y comunicación con Dios. ¿Cómo podemos usar los Salmos como guía para nuestra propia relación espiritual? Intentaremos avanzar con confianza más allá de la relación amor/odio hacia una relación amor/amor.

Si bien hay varios aspectos de la devoción a Dios que podemos estudiar en los Salmos, esta clase se centrará en la oración. ¿Cómo oraban los salmistas? ¿Cuáles eran sus actitudes? ¿Cómo se prepararon? ¿Qué compromisos hicieron? Esta clase no es fácil, y no solo roza la superficie. Lucharemos con problemas difíciles como estar enojado con Dios y ver a Dios como la fuente de todas las cosas. Habrá discusiones que traigan diferentes perspectivas. En lugar de empantanarnos en los diferentes matices de perspectiva, nuestro objetivo es centrarnos en los salmos y obligar a una conversación que nos desafíe a profundizar en nuestras oraciones y a orar más como los salmistas.

Emociónese. Nada nos relaciona con Dios como la oración. Nadie se relacionó con Dios en oración como los salmistas. Qué gran oportunidad tenemos ante nosotros.

Qué Dios nos ayude,

Edwin Crozier

01 Creyendo en el Dios de los salmistas

02 Creyendo en el Dios de los salmistas 2

03 Viéndonos a nosotros mismos como los salmistas lo hacían

04 Viendo la oración como los salmistas

05 Preparándose para orar como los salmistas lo hacían

06 Teniendo el mismo objetivo que los salmistas tenían

07 Siendo rigurosamente abierto, honesto y sincero como los salmistas

08 Siendo creativos como los salmistas

09 Hacer los mismos compromisos que los salmistas hacían

10 Orando cuando los salmistas oraban

11 Escuchando la respuesta de Dios como los salmistas lo hacían

12 Esperando en el Señor como los salmistas lo hacían

13 Orando los salmos

Libro completo, 51 pags. pdf: Orando como los salmistas

ARTÍCULOS SOBRE EL CORONAVIRUS Y LA ASISTENCIA A LA IGLESIA

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LA ASISTENCIA A LA IGLESIA, EL CORONAVIRUS Y LA CULPA

Este fin de semana, varias iglesias en todo el país han modificado o incluso cancelado los servicios religiosos debido a la amenaza (real o exagerada) que el coronavirus representa para nuestra nación. Algunas congregaciones han cancelado sus clases bíblicas los domingos por la mañana y los miércoles por la noche mientras mantienen los servicios de adoración del domingo por la mañana y por la noche. Otros han cancelado todas las asambleas hasta nuevo aviso.

Debido a estos cambios, he sido testigo de lo que creo que son algunas acusaciones bastante “imprecisas” hechas de ser infieles al Señor y de falta de fe en Dios contra hermanos e iglesias enteras, debido a sus decisiones de modificar sus reuniones semanales.

Lo más probable es que estemos familiarizados con el pasaje que nos exhorta a “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre…” (Hebreos 10:25). Sin embargo, creo que es un grave error intentar aplicar esta exhortación a los hermanos que buscan la salud de los cristianos vulnerables entre ellos. Hay una gran diferencia entre el “dejar de congregarnos” con los santos, que este pasaje prohíbe, y “ausentarse” de la reunión de los santos, que es lo que está ocurriendo actualmente debido al virus. La palabra traducida, “dejar de congregarnos” significa “abandonar, dejar o desertar.”

Por ejemplo, ¿acusaríamos a los enfermos y confinados con que están pecando, porque se están ausentando de las asambleas de adoración? Por supuesto no. La razón es porque el mandamiento está discutiendo el “desertar,” no “ausentarse” de la reunión. Los enfermos no han “abandonado, dejado o desertado” la reunión de los santos, sin embargo, ellos extrañan la reunión de los santos. ¿Qué pasaría si usted se subiera a su automóvil para ir al servicio de adoración cuando ve a su vecino, que también va a la iglesia, tambaleándose, agarrándose el pecho y se cae en su entrada? ¿Lo dejaría allí para poder ir a la iglesia porque, después de todo, existe la orden de no dejar de reunirse, o llamaría al 9-1-1 y se quedarías con él hasta que llegara la ayuda? Seguramente, haría lo posterior, que sería lo correcto. ¿Haría esto que se perdiera la reunión de los santos? Sí, lo más que probable, pero al ausentarse, no habría abandonado, dejado o desertado la práctica de reunirse.

En los dos casos anteriores, un cristiano se perdió la reunión de adoración, pero no pecó en absoluto al “dejar de congregarse” con los santos. Hermanos, las acciones que algunas congregaciones están tomando para proteger a sus miembros más vulnerables, no demuestran una falta de fe en Dios, sino un profundo amor y deferencia hacia sus hermanos y hermanas más vulnerables en Cristo. Además, muchos cristianos trabajan durante toda la semana en poblaciones muy vulnerables y en riesgo. Tomar precauciones temporales que puedan salvarles la vida puede requerir que algunos “dejen” nuestras prácticas habituales, pero eso no significa que hayan “dejado de congregarse” y al Señor. Piénselo un poco.

Steve Higginbotham

MÁS SOBRE EL CORONAVIRUS Y LA ASISTENCIA A LA IGLESIA

            Este artículo es un seguimiento de algunos de los pensamientos expresados en el primer artículo. La razón por la que escribí el primer artículo es que había leído comentarios de cristianos en todo el país que condenaban a personas e iglesias que decidieron alterar su rutina normal debido al virus. Muchos declararon explícitamente que no asistir a los servicios de adoración durante esta crisis de salud era un pecado y una falta de fe en Dios. Creo que tales acusaciones son exageradas y no necesariamente reflejan la verdad. Si bien puede ser cierto que algunos podrían usar esta crisis como una “excusa” para salir de sus obligaciones y responsabilidades con el Señor, ese ciertamente no es el caso para la mayoría de los seguidores de Jesús.

            Permítame compartir algunas ideas adicionales sobre qué acciones podrían ser apropiadas en las circunstancias actuales.

  1. Las Escrituras dan prioridad para “cerrar las puertas” temporalmente debido a una crisis física. En Hechos 8:1-4, la iglesia en Jerusalén estaba creciendo y funcionando bien. Luego surgió una “gran persecución” (Hechos 8:1) contra la iglesia. Saulo fue parte de instigar esa persecución, al entrar en cada casa y arrastrar a hombres y mujeres, y llevarlos a prisión (Hechos 8:4). Si bien la iglesia primitiva no tenía edificios en este momento, sí tenían lugares donde se reunían para adorar, principalmente hogares de individuos. Pero tenga en cuenta lo que hizo la iglesia cuando ocurrió esta amenaza a su seguridad física: se “dispersaron” (Hechos 8:1). Los lugares de reunión donde una vez se reunieron para adorar ahora estaban vacíos de adoradores. Estos adoradores tampoco se mudaron un par de cuadras a la casa de otro miembro. El texto dice que se dispersaron por todas las regiones de Judea y Samaria (Hechos 8:1). En otras palabras, estos cristianos que se reunían fielmente entre sí para adorar, por un tiempo, abandonaron sus lugares de reunión y se dispersaron por la región por su propia seguridad. No estaría entre los que cuestionarían la fe de estos primeros hermanos y hermanas en Cristo. Su decisión de “cerrar las puertas” (donde sea que haya sido) y dispersarse por un período de tiempo por su seguridad física, y probablemente tener que adorar en unidades familiares, no fue una demostración de su falta de fe o su desobediencia a Dios. Si así fuera, Lucas seguramente perdió la oportunidad de exponer y condenar su error.
  2. La acusación de que estamos dando un “mal ejemplo” si optamos por cerrar temporalmente nuestras puertas no es un argumento válido. Algunos han planteado la pregunta: “¿Qué pensarán nuestros conocidos inconversos?” “Si cerramos nuestras puertas, ¿pensarán que estamos más preocupados por nuestra seguridad física y mandatos gubernamentales que en obedecer a Dios?” Pero la otra cara de esa moneda es algo así: “¿Qué pensarán nuestros conocidos inconversos si mantenemos nuestras puertas abiertas?” “¿Pensarán que no nos importa el peligro en el que potencialmente los estamos colocando a ellos y a sus familias?” “¿Pensarán que no respetamos a nuestras autoridades civiles?” Usted ve, la pregunta de “¿Qué pensará nuestro prójimo?” no se puede utilizar como una determinación de lo que debemos hacer, ya que no se puede llegar a un consenso. Como con la mayoría de las decisiones que tomamos, la preocupación por lo que otros piensan siempre debe ser un factor, pero el factor decisivo debe ser lo que es correcto y lo más conveniente. Considere cómo este “mal ejemplo” nos haría tener que repensar a nuestros primeros hermanos bajo la persecución romana, quienes cerraron sus lugares de culto y adoraron en secreto en las catacumbas. ¿Deberíamos cuestionar su fe y condenar su acción debido a lo que sus prójimos deben haber pensado sobre su fe?
  3. Las excepciones arbitrarias caen en el ámbito del juicio. Por ejemplo, he escuchado a algunos decir: “No tengo ningún problema con las personas que están enfermas o que pueden estar en alto riesgo con que se queden en casa, pero si eres una persona sana, sería un pecado estar ausente en esta ocasión.” El problema con tal razonamiento es que es arbitrario. Una persona sana de sesenta años es saludable y tiene un mayor riesgo con este virus. Entonces, ¿pueden ausentarse de la asamblea pecando o no? Ambos son saludables y tienen un mayor riesgo. ¿O qué pasa con el cristiano que cuida a otros que están en alto riesgo? ¿Pueden ausentarse sin pecar, no por su propia seguridad, sino por la seguridad de los demás? ¿Y si una persona tiene cincuenta y nueve años y once meses? ¿Puede esa persona ausentarse de la asamblea sin pecar? Y ahora apenas comenzamos a negociar sobre asuntos de juicio. Y eso es lo que son: cuestiones de juicio. Sé que nos gustan las reglas sin excepciones. Pero este es un caso que requiere discernimiento, discriminación e involucra el corazón y la actitud.

Los problemas que enfrentamos en este momento son difíciles para todos, especialmente para nuestros ancianos. Hay innumerables decisiones que pueden tomar que caen dentro del ámbito del juicio. Si la decisión que toman en estos asuntos de juicio no es la misma que la suya, no necesitan un trasfondo de descontento y dudas para enfrentar en tiempos tan difíciles. Lo que puede hacer para ayudarlos a ellos y a la iglesia durante este momento difícil es vivir su fe a través de su sumisión a los líderes designados por Dios, su compromiso con la unidad y el amor por todos los hombres.

Steve Higginbotham

MALENTENDIENDO “NO DEJANDO DE CONGREGARNOS”

            Dice el dicho: Tiempos desesperados requieren medidas desesperadas.

            Si bien hay muchas opiniones diferentes sobre cuán desesperados son estos tiempos, no se puede negar que la propagación del coronavirus debe tomarse en serio. Por esta razón, las iglesias de todo el mundo tienen que considerar cómo cumplir con las leyes (para congregaciones grandes en algunas áreas) o recomendaciones (para grupos de casi cualquier tamaño, en cualquier lugar). Tal consideración ha llevado a muchas congregaciones a cerrar sus puertas por el momento.

            En respuesta a esto, algunos han afirmado que las iglesias que cancelan están violando el mandato de la Biblia en Hebreos 10:25 de no dejar de reunirse. En mi experiencia, los que creen eso son superados en gran medida por los que no lo creen. Puede ser que este sea uno de esos casos en los que la reacción violenta a la reacción supere a la reacción real en sí misma 99 a 1. (¿Recuerda el caso de las tazas de Starbucks que no decían “Navidad?”)

            No obstante, aún quería escribir para abordar el problema porque, con coronavirus o no, creo que el versículo es uno que ha sido mal entendido y aplicado durante mucho tiempo.

En primer lugar, veamos específicamente las cancelaciones provocadas por el coronavirus.

            Ni bíblica ni lógicamente se sostiene que tales congregaciones violen Hebreos 10:25. Bíblicamente, la palabra “dejando” tiene un significado similar a la idea de deserción, alguien que abandona a su familia de la iglesia. El libro de Hebreos retoma la idea de apartarse varias veces, y en esta sección específica el escritor enfatiza fuertemente la necesidad de mantenerse firme en respuesta a todo lo que Jesús ha hecho por nosotros. Nos da una lista de cosas que podemos hacer para mantenernos fuertes. Es por eso que este versículo no se aplica a nuestra situación actual. No estamos hablando de personas que se están alejando del Señor. Estamos hablando de personas que lo único que aman es estar juntos adorándole a Él. Hebreos 10:25 no fue escrito con tales personas en mente.

            Lógicamente, solo piense en la frecuencia con la que usamos esta misma línea de razonamiento. ¿Dejamos de reunirnos debido a nuestro estado de salud y no vamos por algunas semanas? ¿Las personas que tienen un sistema inmunológico diezmado debido al tratamiento contra el cáncer dejan de reunirse al quedarse en casa? ¿Un padre sano que se queda en casa con su hijo enfermo deja de reunirse? Por supuesto no. No puedo imaginar que alguien diga que ellos lo hagan. Por lo tanto, podemos entender que nadie deja de reunirse cuando las necesidades médicas insisten en nuestra ausencia. ¿Por qué, entonces, no tenemos la misma comprensión en nuestra situación actual?

En segundo lugar, vemos el malentendido más profundo de Hebreos 10:25

            Debido a que muchos tenemos una visión simple y juiciosa de la iglesia que ven la asistencia “cada vez que se abren las puertas” como un signo de fidelidad. La iglesia es el lugar y/o el evento que ocurre el domingo, por lo que su participación en la “iglesia” se centra en la asistencia. En el Nuevo Testamento, la señal de un cristiano fiel es el fruto que lleva. Obviamente, un cristiano con frutos va a querer adorar a Dios, reunirse con la familia de su iglesia y participar de la cena del Señor cada domingo a menos que circunstancias extremas lo impidan. Pero esa asistencia fiel es un subproducto natural de un corazón verdaderamente convertido. No es el fin en sí mismo.

Por otro lado, hay quienes están allí “cada vez que se abren las puertas” que no dan fruto alguno. Si logramos que una persona asista regularmente solo por hacerlo sentir culpable y por amenazas del infierno, pero no aman al Señor y no dan frutos, no hemos logrado nada. Esta fue la razón por la cual Jesús enfatizó tanto la proposición anti-farisaica de que deberíamos servir a Dios de adentro hacia afuera en lugar de simplemente realizar actos externos con un corazón frío (ver Mateo 23).

            La otra faceta de esta conversación es el contexto inmediato de Hebreos 10:25. Debido a que tendemos a citar libro-capítulo-versículo para probar puntos, es muy fácil separar un versículo de su contexto. Sin embargo, si se da cuenta, este versículo ni siquiera es una oración completa, exigiéndonos que leamos al menos el resto de la oración para el contexto.

            En el versículo 24, debemos “considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.” En otras palabras, debemos pensar en la familia de nuestra iglesia y buscar formas de impulsarnos mutuamente hacia una mayor cercanía y participación. La frase “no dejando de congregarnos” se contrasta con un llamado a “exhortarnos unos a otros.” Esta es la misma terminología utilizada en Hebreos 3:13, donde el escritor llamó a su audiencia a “exhortaos los unos a los otros cada día” para que nadie se endureciera por el engaño del pecado. En otras palabras, lo opuesto a “dejar de congregarnos” no es “estar allí todos los domingos,” sino considerar a la familia de su iglesia, animarse y alentarse mutuamente.

            Esto no quiere decir que la asistencia (en circunstancias normales) no sea importante. Todo lo contrario. Estos versículos ponen el listón mucho más alto a que solo “necesita estar allí el domingo.” Hebreos 10:25 no es solo un llamado para que la gente deje de faltar la iglesia. De hecho, la asistencia del domingo por la mañana realmente ni siquiera alcanza el mínimo. ¿Es posible que haya personas con un historial de asistencia perfecto que no hayan hecho más para alentar a los hermanos que un “¿Cómo estás?” de pasada en el pasillo? ¿Es posible que haya quienes tengan asistencia perfecta pero nunca vean o hablen con su familia cristiana fuera del edificio? Si es así, ¿habrán comprendido realmente esas personas Hebreos 10:24-25?

            Sí, estar allí cuando la iglesia se reúne es importante. No, los líderes de la iglesia no están siendo infieles si eligen limitar o cancelar las reuniones dominicales por un tiempo. Ore por ellos, confíe en su juicio y respete su liderazgo. Y si está en ese campo de críticos, eso también significa respetar a los líderes de Dios en otras congregaciones. Deje de ver por encima de la cerca para juzgar lo que otros cristianos están haciendo y enfóquese en servir a los suyos.

            Pero ya sea que las puertas de su iglesia estén o no abiertas este domingo, le animo a que reflexione sobre el verdadero significado de Hebreos 10:24-25. Dios quiere que construyamos relaciones unos con otros para que podamos evitar irnos a la deriva y podamos ayudarnos a crecer en las buenas obras que ha planeado para nosotros. Si tenemos que hacer eso sin las reuniones del domingo por la mañana por un tiempo, entonces hagámoslo. Pero lleve esos hábitos con usted. Una vez que volvamos a la normalidad, asegurémonos de no caer en el error de pensar que “dejamos de reunirnos” es simplemente por nuestra asistencia.

Jack Wilkie

ENCONTRANDO TIEMPO PARA ESTUDIAR LA BÍBLIA

Biblia

Existe una necesidad imperiosa por conocer la voluntad de Dios, su verdad (Juan 8:32), pero muchos somos negligentes en el estudio de la Biblia, tenemos un mandamiento para presentarnos a Dios aprobados (II Tim. 2:15), para estudiarla, tenemos la responsabilidad de crecer en el conocimiento de Señor (II Pedro 3:18), no obstante, las ocupaciones, los afanes de este mundo, nos impiden crecer. 

“¡Dios dio la Biblia  para  ser usada como pan diariamente, no sólo como pastel para ocasiones especiales!” Lo esencial de esta declaración se encuentra en las palabras de nuestro bendito Señor cuando dijo, “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). El hombre no vivirá mucho tiempo sin la alimentación física, ¿Cuánto tiempo cree usted que puede durar sin la alimentación de leche y el alimento sólido que Dios provee para el hombre interior (II Corintios 4:16; I Pedro 2:1-3; Hebreos 5:13-14)? Usted y yo sabemos que no es suficiente simplemente conocer la Biblia; queremos conocerla de modo que continuamente la vivamos y así agradar al Señor (Mateo 7:21-27). Que la Biblia siempre sea su tesoro y su guía.

Descargar la lección en pdf, 7 páginas, tamaño carta: Encontrando tiempo para el estudio diligente de la Biblia

LOS REYES DE JUDÁ

Reyes

Hermanos y amigos, les comparto 9 lecciones sobre reyes de Judá. Las vidas de estos reyes nos dejan lecciones valiosas para todos nosotros, como dice Romanos 15:4 “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron.” Si aprendemos de la vida de estos reyes sin duda aprenderemos algunas de las siguientes lecciones:

  1. La victoria siempre la da el Señor. Los que olvidaron esta lección creyendo que podrían tener éxito sin la ayuda de Dios, finalmente se dieron cuenta que no era posible.
  2.  Ninguno de los reyes fue sin pecado. Hubo grandes reyes, pero todos tenían defectos. Incluso, los que iniciaron siendo buenos, se hacían impíos.
  3. Cuando un rey pecaba, el pueblo sufría. Por lo tanto, existe una gran responsabilidad para los líderes de vivir una vida piadosa y dar un ejemplo que valga la penar seguir.
  4. No importa cuán impío fuera un rey, cuando había arrepentimiento verdadero, había abundante misericordia.
  5. En ocasiones es necesario purgar la tierra del pecado acumulado. Se tenía que purgar el pecado para disfrutar de las bendiciones de Dios nuevamente.

Le invitamos a que descargue esta serie de lecciones, sobre Roboam, Abías, Asa, Josafat, Joram, Atalía, Joás, Amasías y Uzías. Son 36 páginas tamaño carta en archivo pdf, de click en el siguiente enlace: Los Reyes de Judá 

O puede descargar en forma individual cada lección:

01Roboam

02Abías

03Asa

04Josafat

05Joram

06Atalía

07Joás

08Amasías

09Uzías

EL MANDAMIENTO OLVIDADO

Por Ed Smithson

kicking-members-out

              La falta de disciplina es responsable del caos en el cual el mundo se encuentra. La desobediencia a la autoridad es evidente por doquier. La disciplina se ha desvanecido a casi oscuridad total en las naciones, estados, comunidades y ha desaparecido de la iglesia de Dios. Ningún hogar puede ser fuerte sin disciplina. Ni la iglesia puede funcionar adecuadamente sin ella. Ninguna nación puede permanecer si su pueblo con descaro desprecia la disciplina.

           La iglesia primitiva creyó y practicó la disciplina. Siempre disciplinó con el objetivo correcto en la mente. La iglesia en el primer siglo creció y prosperó debido a que trabajó constantemente para mantener su pureza. La disciplina se utilizó una y otra vez para lograr esto.

             Actualmente, casi todo pecado que se encuentra en el mundo también puede encontrarse en la iglesia. Hay una tendencia a cerrar los ojos al pecado entre los hijos de Dios y excusarlo por medio de decir que el tratar de corregirlo es entrometerse en la vida privada de las personas. Esto no es cierto. Es deber de la iglesia redargüir, reprender, exhortar – e inclusive cortar, eliminar, retirar la comunión de todos los que andan en una manera rebelde y que no se arrepienten.

            La disciplina ha sido manejada en forma descuidada en muchos casos. Se ha usado como medio para vengarse de alguien – como un garrote con el cual se destruye. Esto no es la disciplina del Nuevo Testamento y los que hacen eso necesitan ser disciplinados.

            Cuando un árbol se poda para que esté en buen estado es para que dé más fruto. Cuando la manzana podrida se saca del cesto es para salvar a la demás. Cuando una miembro infectado del cuerpo físico es o bien restaurado o quitado, el cuerpo entero funciona con mayor perfección. Cuando la iglesia se mantiene pura por medio de la poda, eliminación o incluso quitando la comunión en casos extremos, la iglesia crecerá como nunca la hemos visto crecer antes.

            En este estudio el hermano Ed Smithson trata acerca de todas las fases de la disciplina. Hay poco material impreso sobre este tema tan delicado e importante. El hermano Smithson ha usado muchas horas en la preparación de estas lecciones, la enseñanza de ellas y en prepararlas para su publicación. El buen maestro será capaz de tomar estas lecciones, desarrollarlas, agregar un poco de su propio material aquí y allá, y darle al reino de Dios un servicio especial mediante la enseñanza de ellas.

            El hermano Smithson es digno de elogio por su enfoque franco del estudio de la disciplina. Mis oraciones serán que este libro sea usado ampliamente, ya que ayudará a llenar un vacío evidente en nuestra literatura actual y programa de enseñanza.

Foy L. Smith

Agradecemos al hermano Rolando Rovira la traducción de este importante libro

Descargar libro: El Mandamiento Olvidado

EL PROBLEMA DE LA REGLA 90/10

fiacaDesde el inicio del cristianismo el pueblo del Señor ha tenido que enfrentar problemas. Nuestro Señor tuvo problemas durante sus tres años de ministerio (Mateo 22), los apóstoles enfrentaron problemas durante su vida (Gálatas 2:11-13) y las congregaciones de la iglesia del Señor han tenido problemas desde el primer siglo (I Corintios 1:10-12) hasta las congregaciones en nuestra época. Actualmente hay un problema dentro de las congregaciones de la iglesia del Señor que se le conoce como el problema de la regla 90/10.

¿Cuál es el problema de la regla del 90/10? Se dice que es el lamentable hecho de que el 10% de la congregación hace el 90% del trabajo de la congregación. Al pensar en ello, creo que no deberíamos llamarla la regla del 90/10 sino más bien ¡la regla del 99/1! Lograr que los cristianos pongan sus creencias en acciones ha sido siempre un problema dentro de la iglesia.

¿Qué síntomas dentro del cuerpo del Señor está provocando esto? ¿Cuáles son las enfermedades que padecen muchos cristianos y qué provoca este problema? ¿Cuál es la receta para curar esta enfermedad?

Descargue la lección, son 6 hojas tamaño carta en pdf dando click en el siguiente enlace: El problema de la regla 90,10

 

PREPARÁNDONOS PARA ENSEÑAR A NUESTROS AMIGOS EN LAS DENOMINACIONES

Amigos religiososLos objetivos de esta serie de lecciones van mucho más allá de simplemente satisfacer la curiosidad respecto a las creencias de nuestros amigos. Cada cristiano tiene la obligación de enseñar a otros (Mateo 28:19, 20, 25:14-30, Hechos 8:4). Su capacidad para hacerlo se ve reforzada mediante una comprensión anticipada de las ideas y argumentos con los que probablemente se encontrará al llevar a cabo esta misión. Aunque algunos pueden sentir que un estudio directo del texto de la Biblia es todo lo que uno necesita para refutar el error, el hecho es que el conocimiento adicional que se ofrece en este material puede aumentar enormemente la capacidad de contender por la fe. Independientemente de cuántos años haya pasado estudiando la Biblia, puede tener problemas para pensar lo suficientemente rápido durante una discusión como para dar una respuesta adecuada. Puede tener dificultad para ver los errores en los argumentos inteligentemente inventados o no poder recordar los mejores pasajes para contrarrestar esas ideas.

Este estudio puede ayudar a resolver este problema enseñando a los estudiantes exactamente qué pasajes, argumentos y respuestas contrarias a sus explicaciones es probable que se usen durante la discusión de varios temas religiosos. Por decirlo de otra manera, explica exactamente lo que el otro hombre seguramente dirá. Obviamente, esto le da al estudiante una ventaja especial en cualquier discusión sobre esos temas. Además, el estudiante que complete este curso puede descubrir que ha aprendido más sobre muchos versículos de la Biblia que nunca antes. La razón de esto es que cuando se cuestiona la interpretación de un texto, se siente obligado a estudiarlo con mucho más cuidado. Empieza a ver una gama más amplia de posibles explicaciones. Dado que las lecciones que siguen implican el análisis de una multitud de textos, uno debería emerger como un mejor estudiante de la Biblia.

El hermano Max Tice ha hecho una gran aportación a la hermandad con esta serie de lecciones, informativas e instructivas para contrarrestar el error.

Descargue en forma individual las lecciones o el libro completo con portada e indice.

01 Preparándonos para enseñar a nuestros amigos

02 Falacias lógicas en el estudio y discusión

03 Análisis del denominacionalismo

04 Nuestros amigos Católicos 1

05 Nuestros amigos Católicos 2

06 Respondiendo argumentos sobre el bautismo

07 Respondiendo a diversos argumentos denominacionales 1

08 Respondiendo a diversos argumentos denominacionales 2

09 La verdad sobre el hablar en lenguas

10 El asunto de los dones milagrosos actualmente

11 La doctrina de la unicidad en la divinidad y el bautismo en el nombre de Jesús

12 Una mirada al mormonismo 1

13 Una mirada al mormonismo 2

Descargar libro completo con portada e índice, 89 páginas tamaño carta, de click en el siguiente link:

Preparándonos para enseñar a nuestros amigos en las denominaciones.

 

SERIE DE LECCIONES SOBRE LA VIDA DE SAÚL

“EL REY QUE VIVIÓ UNA VIDA ATRIBULADA”

SaulDe acuerdo a Romanos 15:4, “las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron” y lo que dice la Escritura sobre la vida de Saúl no es la excepción.

Esta serie de lecciones tiene el objetivo de ver los errores que cometió Saúl para que no los cometamos nosotros. Los errores que él cometió provocaron finalmente que Dios lo desechara y es lo mismo que puede suceder a nosotros si decidimos ignorar la voluntad de Dios.

El hermano David Roper, autor de esta serie de lecciones, las escribe como complemento de los ejemplares sobre la vida David que han circulado mucho entre la hermandad. Así que si usted ha leído esos estudios sobre David, sabe de las buenas reflexiones que el hermano Roper hace. De la vida de Saúl se pueden extraer muchas lecciones y sin duda si es usted maestro o predicador encontrará mucho material para enseñar en su congregación, no obstante si no lo es, de la misma manera será una lectura edificante.

Dele click a los enlaces de abajo para descargar las lecciones en forma individual o todas las lecciones en un solo archivo. Listo para imprimir. Son 70 páginas tamaño carta en archivo pdf.

01 Tenga cuidado con lo que desea

02 El amanecer de un nuevo día

03 Como mantener una corona

04 El hombre que pudo ser rey

05 Nunca le de la espalda a Dios

06 Cuando los celos se apoderan de uno

07 Haciéndose tonto uno mismo

08 El trágico fin de una vida atribulada

Todas las lecciones, con portada e índice: Saúl, el rey que vivió una vida atribulada

 

EL ESPÍRITU SANTO

Capítulo 32 del libro Pilotando el estrecho

LenguasEn las últimas décadas, doctrinas del movimiento carismático se han estado infiltrando en la iglesia del Señor. Ciertos hermanos, atraídos por la espectacularidad de sus servicios religiosos y su rápido crecimiento en números han estado adoptando ciertas creencias pentecostales que antes condenaban.

Hasta hace poco, esencialmente dos puntos de vista del Espíritu Santo habían prevalecido y coexistido dentro de las iglesias de Cristo. Un punto de vista ha sido que el Espíritu Santo mora personalmente en el cuerpo del cristiano. El otro punto de vista ha sido que el Espíritu Santo mora en el cristiano solo a través de la Palabra. Si bien se ha generado una considerable discusión entre los hermanos sobre estos dos puntos de vista, ambos lados han aceptado virtualmente de manera universal que el Espíritu Santo no hace milagros ni hace nada que el cristiano pueda sentir. Sin embargo, la generación más joven, dirigida por los que promueven el cambio, se le ha forjado una visión diferente de la obra del Espíritu Santo. Algunos dicen que el Espíritu se mueve dentro de ellos, que les habla y que los llevó a cierta convicción o simplemente que les ha tocado su corazón de una manera sobrenatural.

Esta es es solo una muestra de la influencia del movimiento carismático dentro de la iglesia. ¿Qué dice la Biblia respecto a los milagros, al hablar en lenguas, y al bautismo del Espíritu Santo? ¿Es posible que esto que sucedió en el primer siglo suceda actualmente? El hermano Dave Miller expone en este capítulo la enseñanza bíblica sobre estos temas e informa de la situación actual de estas influencias.

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32 El Espíritu Santo

 

¿CÓMO DISFRUTAR EL CIELO?

cielo

Por David Roper

Alguien dijo: “El cielo es un lugar preparado para gente preparada? Hay varios factores que indican si usted disfrutará o no el habitar en el cielo. ¿Qué tan preparado está para disfrutarlo?

Si hemos de disfrutar el cielo:

DEBEMOS APRENDER A DISFRUTAR EL OBEDECER A DIOS

DEBEMOS APRENDER A DISFRUTAR EL ADORAR A DIOS

DEBEMOS APRENDER A DISFRUTAR VESTIR ROPAS DE JUSTICIA

DEBEMOS APRENDER A DISFRUTAR TRABAJAR PARA EL SEÑOR

DEBEMOS APRENDER A DISFRUTAR DEL COMPAÑERISMO DE LOS SANTOS

Se puede decir que si usted no aprende a disfrutar lo anterior, el cielo no es lo suyo.

Descargue el sermón a texto completo son 5 páginas tamaño carta, dele click al enlace de abajo:

Como disfrutar el cielo

TEMAS MORALES

CAPÍTULO 31 DEL LIBRO PILOTANDO EL ESTRECHO

Moral

El cristiano está enfrentando un ataque masivo sobre su sensibilidad moral. La iglesia esta siendo inundada por la mundanalidad y el materialismo. Estas fuerzas han erosionado gravemente los valores morales y han degradado la vida y el comportamiento humano. El divorcio y las segundas nupcias están fuera de control. El uso del alcohol es frecuente y generalizado. Los juegos de azar, sea en los casinos o por medio de la lotería, se están extendiéndose rápidamente por toda la sociedad. El vestido indecente, inmodesto se ve en todo lugar—desde la televisión y el cine, hasta en las calles. La homosexualidad está a punto de lograr la legalidad social y política, y la mayoría, al menos, aprueban el aborto bajo algunas circunstancias. El tejido mismo de la sociedad se está desmoronando y su corazón y el alma está contaminada.

Sin embargo, Dios no ha cambiado su postura sobre estos temas. La Biblia aun condena el divorcio y las segundas nupcias―excepto por fornicación (Mateo 19:9). El enfoque cristiano hacia el alcohol es la abstinencia (Proverbios 20:1). Los juegos de azar violan una serie de principios bíblicos, incluyendo la regla de oro (Mateo 7:12), la ética del trabajo (Efesios 4:28; Génesis 3:17-19), y la necesidad de abstenerse de la avaricia y la codicia (I Timoteo 6:8-11). Los cristianos deben vestir de tal manera que se promueva la pureza sexual, así como también un sentido de decencia, discreción y moderación (I Timoteo 2:9-10; I Pedro 3:3-5).

El cristiano será amable, pero firme y no dará concesiones, al oponerse a la homosexualidad, reconociendo que Dios condena tal comportamiento como pervertido y no natural (Romanos 1:24-28; I Corintios 6:9; I Timoteo 1:10). El cristiano no cederá a la enorme presión ejercida por una cultura en declive. También se opondrá al aborto por ser un asesinato premeditado de un niño inocente (Éxodo 21:22-25; Salmo 139:13-16; Isaías 19:1, 5).

Descargue este capítulo en donde el hermano Dave Miller exponen más argumentos en contra del deterioro moral de nuestra sociedad y que lamentablemente se ha ido infiltrando a la iglesia. De click al enlace de abajo, son 21 hojas tamaño carta en archivo pdf.

31Temas morales

LA AUTORIDAD DE LOS ANCIANOS

CAPÍTULO 30 DEL LIBRO PILOTEANDO EL ESTRECHO

ancianosDentro de la agenda de los que promueven el cambio dentro de la iglesia, están los que socavan la autoridad de los ancianos. Algunos han tomado la posición de que los ancianos no ejercen más poder en la iglesia local que el poder de su ejemplo. Es decir, los ancianos no tienen permiso bíblico para tomar decisiones que sean obligatorias para los miembros de la iglesia.

¿Qué es lo que dice la Biblia respecto a eso? ¿El gobierno dentro de la iglesia debe ser una democracia donde todos los miembros deben decidir qué hacer respecto a los asuntos de conveniencia? El hermano Dave Miller explica el error de este tipo de pensamiento.

Descargue el archivo, son 4 páginas tamaño carta en pdf: 30 La autoridad de los ancianos

ACEPTANDO AL DENOMINACIONALISMO

CAPÍTULO 29 DEL LIBRO PILOTEANDO EL ESTRECHO

En este capítulo el hermano Dave Miller, nos informa de cómo una corriente dentro de la iglesia está dando cabida al compañerismo con las denominaciones.

Expone de manera clara qué es una denominación, en qué condición están delante de Dios aquellos que son miembros de las denominaciones, analiza y refuta los principales argumentos dados por hermanos a favor del compañerismo con los grupos denominacionales.

Además de exponer a los principales promotores dentro de la iglesia para tener reuniones interdenominacionales, uno de ellos, conocido ampliamente en el mundo latino por sus éxitos en librerías, Max Lucado.

Descargue este capítulo, son 31 páginas tamaño carta en archivo pdf: 29Aceptando el denominacionalismo

SERMONES SOBRE SALMOS SELECTOS

Esta es una colección de sermones sobre algunos de los salmos más conocidos. Aparecieron en forma separada en The Preacher´s Periodical y en la revista “Truth For Today” editadas por el hermano Eddie Cloer entre los años 1984 hasta 1988. Aquí se han condensado en un solo volumen.

¿Quién no está familiarizado con el Salmo 22? Aquel que dice “¿Por qué me has desamparado?” ¿O quién no conoce el Salmo 23, “El Señor es mi Pastor, nada me faltará.”?

El hermano Roper trata cada Salmo de forma temática, no obstante analiza el texto adaptándolo a las situaciones personales por las que pasaba David. El salmo 51 es una muestra de ello dándole el titulo de “El llanto de un hombre destrozado.”

El salmo 119, siendo el capítulo más largo de la Biblia (176 versículos) es uno de los más intimidantes para predicar. No obstante, el autor lo hace sencillo desde el mismo título “Una respuesta corta a una pregunta difícil.”

Descargue las 12 lecciones, son 80 páginas el libro completo. o bien puede descargar las lecciones en forma individual.

01Salmo 18 Canto de victoria

02Salmo 22 Por que me has desamparado

03Salmo 23 El Señor es mi pastor

04Salmo 26 Como hacer el bien

05Salmo 30 Cantad alabanza al Señor

06Salmo 42 y 43 Por que esta abatido

07Salmo 46 Cuando nuestro mundo se derrumba

08Salmo 51 El llanto de hombre destrozado

09Salmo 73 Cuando cosas buenas le suceden a gente mala

10Salmo 119 Una respuesta corta a una pregunta difícil

11Salmo 139 Mi Dios y yo

12Salmo 145 Una lección de alabanza

Libro completo:  SpSermones sobre Salmos

¿SON BÍBLICAS LAS JUNTAS DE VARONES?

junta de varones¿Cómo se deberían atender los asuntos en una congregación donde no hay ancianos? ¿Es el papel del predicador hacer las funciones de los ancianos? ¿O solo tiene una función instructiva o de enseñanza? Proverbios 11:14 dice: “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo.” Tiene que haber una dirección, una guía porque de otra manera nada se hará.  ¿Quién debería de hacerlo ante la ausencia de ancianos? ¿Habrá principios bíblicos para que los varones de una congregación lo hagan?

De acuerdo al hermano Wayne Jackson ante la ausencia de ancianos hay principios que indican que los varones sean los que lleven los asuntos de la iglesia. Después de presentar el orden natural del hombre como cabeza, y de examinar las prohibiciones apostólicas para que la mujer ejerza el liderazgo sobre el hombre dice sobre cómo llevar a cabo la obra de la iglesia local:

  1. Todos los asuntos relacionados a ley están determinados por las Escrituras; ningún ser humano tiene algo que agregar o quitar, ni la capacidad de tomar decisiones en esta área.
  2. Temas de conveniencia, es decir, métodos opcionales para la implementación de la voluntad divina, deben ser decididas por alguien―si la congregación no tiene ancianos.
  3. No por una persona (por ejemplo, Diótrefes―III Juan o por el sistema del pastor moderno), o unos casi ancianos (por ejemplo, un “consejo de administración,” o un comité de “finanzas”).
  4. Los asuntos de la iglesia deben conducirse en una forma decente y ordenada (compárese I Corintios 14:40).

Entonces, la conclusión más razonable que resulta de estos varios componentes, es la siguiente: los asuntos de la iglesia, en materia de juicio humano y en ausencia de ancianos calificados, debe ser administrado por los hombres de la iglesia. Los hombres maduros deben guiar con cuidado considerando el procedimiento. Por ejemplo, los jóvenes y los recién convertidos no deberían ejercer el mismo grado de influencia que los hermanos más experimentados en la fe (I Timoteo 5:1-2; Gálatas 6:1).

En seguida les dejo varios artículos que hablan de la función del predicador y de cómo deben atenderse los asuntos de la iglesia, entre ellos el del hermano Wayne Jackson ante la ausencia de ancianos.

De click en cada uno de los siguientes enlaces, son archivos en pdf.

¿Cómo deberían atenderse los asuntos de la iglesia sin ancianos? por Wayne Jackson.

La función de un predicador por Armando Ramírez

¿Son bíblicas las juntas de varones? por Randy Blackaby

¿Debe el predicador hacer el trabajo de los ancianos?  por Douglas Hoff

Trabajando sin ancianos por David Padfield

 

 

 

UNA LECCIÓN DE ANATOMÍA (I Corintios 12:14‐26)

Por David Roper

cuerpo-humano

           El cuerpo humano es una maravilla con sus 222 huesos, 639 músculos y 250 millones de diminutas células en cada gota de sangre. Nosotros, como David, podemos decir, “Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien” (Salmos 139:14, LBLA).

            Estamos interesados en tres aspectos de anatomía: (1) Cada parte del cuerpo tiene una tarea especial. (2) A pesar que el cuerpo tiene muchas partes, éste es uno. (3) Hay una relación cercana entre todas las partes. Esto lo enfatiza Pablo en I Corintios 12, usando la analogía del cuerpo humano para darnos “una lección de anatomía.”

 I.- UNA LECCIÓN DE RESPONSABILIDAD (12:14-19)

A. La iglesia es el cuerpo de Cristo Jesús (Efesios 1:22, 23). Si hemos sido bautizados de acuerdo a la Biblia, entonces somos parte de ese cuerpo (12:13); somos miembros del cuerpo (Romanos 12:4, 5ss). Entonces, siendo “un miembro” de la iglesia significa que somos una parte activa del cuerpo, como las manos, los pies, etc., somos partes importantes del cuerpo humano.

B. Pablo señala que el cuerpo está hecho de varias partes y que cada parte tiene un tarea importante que hacer (12:14-19). Vea como dirige Pablo las partes del cuerpo humano:

  1. “Señor Pie, no se enoje porque no está el señor Mano. Señor Oído no crea que no tiene nada que hacer porque no está el señor Ojo. Si todos hicieran lo mismo, muchos trabajos no podrían hacerse. ¡Manténgase ocupado y haga lo que pueda!”
  2. “Dios lo hizo tal cual es; ¡use las habilidades que Dios le dio!”

C. Nosotros, como miembros del cuerpo espiritual de Cristo, necesitamos esta lección de responsabilidad.

  1. Como miembros del cuerpo, debemos aceptar nuestras responsabilidades.
  2. No todos tenemos las mismas habilidades, sin embargo nuestros talentos necesitamos desarrollarlos y usarlos en el servicio del Señor.
  3. Recordemos lo que Dios hizo por nosotros, quienes somos, con cualquier don que tengamos. ¡Encontremos nuestro lugar en el cuerpo y desempeñémoslo bien!

 II.- UNA LECCIÓN DE COOPERACIÓN (12:20-25).

A. Después de dar la lección de funcionamiento. Pablo da una lección de cooperación (12:20-25). Una vez más lo escuchamos hablando del cuerpo:

  1. “Señor Ojo, no le puede decir al señor Mano, “No te necesito.” ¿Quién le sacará la paja? El señor Cabeza, no puede decirle al señor Pie no lo necesito. ¿Quién lo llevará a donde necesite ir? Todos son importantes.”
  2. “Dios puso el cuerpo unido. ¡Aprendan a llevarse bien unos con otros!”

B. Los miembros del cuerpo físico no necesitan esta lección, sin embargo los del cuerpo espiritual sí.

  1. Aunque no podamos imaginar que una de nuestras manos sujete la de otro, ayudándola a alcanzar algo, si necesitamos hacerlo en el cuerpo de Jesús.
  2. Si cada uno de nosotros hacemos lo que podemos en el servicio a Cristo―y lo hacemos en amor, trabajando y cooperando con los demás miembros de la iglesia―¡que maravillosas cosas podríamos conseguir por la causa de Cristo!

III.- UNA LECCIÓN DE SIMPATÍA (12:25, 26).

A. Los Corintos no se llevaban por su falta de amor (12:25, 26). Imagine a Pablo dirigiendo los miembros del cuerpo físico:

  1. “Cuando el señor Dedo del pie se pegó, el señor Espalda se inclina. El señor Ojo, mira el daño. El señor brazo extiende al señor mano. El señor Mano, atiende al señor dedo. ¡Todos deberían estar preocupados!”
  2. “Si al señor Cabeza se le premia con una corona, ¡todos deberían de estar felices! ¡Todos somos parte unos de los otros!”

B. El cuerpo de Jesús necesita compartir la simpatía natural que los miembros de un cuerpo físico sienten los unos por los otros.

  1. Si alguno sufre, deberíamos sufrir con él física o espiritualmente (I Juan 3:17,18; Gálatas 6:1) Si uno se regocija, deberíamos regocijarnos (Romanos 12:15).
  2. El amor debe fluir de un miembro a otro (Juan 13:34, 35; Hebreos 13:1; I Pedro 1:22).

 CONCLUSIÓN

Pablo dijo en 12:27, “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.” ¡Esas lecciones son para nosotros!

Descargar en pdf: Una lección de anatomía

PARAOS, MIRAD Y PREGUNTAD POR LAS SENDAS ANTIGUAS – JEREMÍAS 6:16-17

Por Curtis Cates y Jorge Figueroa

Jeremías 6:16-17 dice: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma.

¿Qué significa que nos detengamos, miremos y preguntemos por las sendas antiguas? La respuesta es importante porque si escogemos el buen camino nuestra alma hallará descanso.

El Señor a menudo usaba ilustraciones o analogías para enseñar su voluntad. Cristo habló muchas cosas en parábolas, en las que se iba de lo conocido (algo con lo que sus oyentes estaban muy familiarizados) a lo desconocido (alguna lección que deseaba enseñar). Luego pasaría de lo concreto (algo percibido por los cinco sentidos) a lo abstracto (alguna lección espiritual). Aquí en Jeremías, Dios usó la ilustración de los viajeros que van hacia un destino en particular. A medida que avanzan, llegarían a un lugar donde el camino se dividiría en dos o en más posibles.

Es muy importante detenerse, examinar y contemplar los caminos alternativos, ya que la decisión y el camino tomado podrían muy bien hacer que pierdan su destino. ¡Qué útil—a veces absolutamente necesario—tener ciertas señales y/o a alguien familiarizado con los caminos para poner al viajero en el camino correcto hacia el destino buscado! Con tristeza, en ocasiones es el caso que el viajero opta por rechazar el consejo de importancia crítica, alguien simplemente demasiado obstinado, terco y/o prejuicioso para aceptar el consejo correcto, a menudo con resultados costosos y drásticos.

¿Qué significa que nos detengamos, miremos y preguntemos por las sendas antiguas? La respuesta es importante porque si escogemos el buen camino nuestra alma hallará descanso.

Descargue esta lección son 10 hojas tamaño carta en pdf, además viene acompañado con un himno inédito para descargar en mp3.

La lección es del hermano Curtis Cates y el himno es composición del hermano Jorge Figueroa, miembro de la congregación donde me reúno.

Lección:  2007_06Sendas Antiguas

Himno: https://www.4shared.com/mp3/CCLbJYB5ee/Las_Sendas_Antiguas.html

Foto tomada de EBS Profesional en shutterstock

 

LA HIPOCRESÍA

hipocritasEl hermano Chuck Webster analiza la hipocresía desde el punto de vista de Jesucristo, trata ocho ocasiones en donde expuso la hipocresía de los líderes religiosos de su época y por supuesto las aplica a las hipocresía que abunda actualmente en el cuerpo de Cristo.

En Lucas 12:1 Jesús dice: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Webster cita a Barnes:

La hipocresía es como levadura, porque: 1. Puede existir sin ser detectada de inmediato. La levadura mezclada en harina no se conoce hasta que produce sus efectos. 2. La levadura impregnará pronto toda la masa. Así la hipocresía, si no se detecta y no se elimina, pronto impregnará todas nuestras acciones y sentimientos. 3. Se hincha. Nos hincha y nos llena de orgullo y vanidad. Ningún hombre es más orgulloso que el hipócrita y ninguno es más odioso para Dios. Cuando Jesús les advierte que tengan cuidado con “la levadura de los fariseos”, Él quiere decir que deben ser cautelosos de absorber su espíritu y llegar a ser como ellos.

Descargar toda la lección son 10 hojas tamaño carta en pdf. 2011_11La hipocresia

SERMONES SOBRE EL CRECIMIENTO DE LA IGLESIA

Crecimiento

La iglesia debe crecer si quiere complacer a Dios. No obstante, el crecimiento no siempre puede medirse por números. De hecho, si los números son nuestro único objetivo, el crecimiento no será agradable a Dios. Esto, por supuesto, no debe llevarse al otro extremo. Pensar que el Señor solo desea el crecimiento espiritual también está mal. En forma ideal, el Señor quiere que su iglesia crezca de ambas maneras.

Dios quiere que la iglesia crezca espiritualmente. Pedro exhortó a los fieles a “creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (II Pedro 3:18). Pero también desea que crezca numéricamente. La Gran Comisión implica el deseo de Dios por el crecimiento numérico (Mateo 28:19-20). El hacer discípulos en “todas las naciones” al “bautizarlos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo” y “que guarden todas las cosas que os he mandado” no se puede hacer sin agregar números ¡a la Iglesia!

En esta serie de sermones, el hermano David Roper aborda temas que estimulan el crecimiento bíblico de la iglesia. Establece los principios del crecimiento que Dios desea y también desafía a cada cristiano a cumplir con las responsabilidades para que la iglesia crezca espiritual y numéricamente.

Son 10 sermones en archivo pdf, 59 páginas tamaño carta, puede descargar un sermón en forma individual o el archivo completo con los 10 sermones con portada e índice.

01Plan para el crecimiento1

02Plan para el crecimiento2

03Sorprendido por un arbusto

04El complejo de langostas

05Lo que David necesito cuando arruinó su vida

06Dios esta interesado en números porque cada número es un alma

07El poder de traer

08Abrir los ojos

09Blancos para la siega

10El dia que el tesorero conocio al Señor

Libro completo, SpSermones sobre el crecimiento de la iglesia

LA ADMINISTRACIÓN EXITOSA DEL DINERO PARA CRISTIANOS

La mayoría de las personas no desean o no esperan ser ricos, no obstante, si les gustaría tener lo suficiente para vivir cómodamente y pagar sus cuentas. Sin embargo, muchos tienen cada vez más problemas para alcanzar este deseo. ¿Por qué? En muchos casos es una mala administración de su dinero. Lamentablemente, lo mismo se puede decir de muchos cristianos. Esto es especialmente cierto entre la generación más joven en la iglesia. De un estudio bíblico, así como de un estudio práctico, hay seis áreas que deben tratarse debidamente si queremos ser buenos administradores de lo que Dios ha confiado en nuestras manos. Estas áreas son las siguientes: Una perspectiva espiritual correcta, un análisis de lo que poseemos, una planificación sabia para establecer objetivos, autocontrol de gastos, controlar las deudas correctamente y aprender a ofrendar.

El hermano Paul E. Cantrell quien fue predicador de la iglesia por casi 60 años principalmente en el área de New Jersey and Pennsylvania y se especializó en el tema de las finanzas personales dando entrenamiento financiero y talleres en campamentos bíblicos escribió este libro de 69 páginas para ayuda a la hermandad a la administración exitosa de su dinero. El hermano trata temas desde como salir de las deudas que consumen a muchos, incluyendo matrimonios, hasta como invertir para el retiro. Hace 8 años, un año antes de morir el hermano nos otorgó permiso para pasar todos sus libros al español y hacerlos disponibles para la hermandad de habla hispana. Aquí les dejo los archivos en pdf de “La administración exitosa del dinero para cristianos.”

01Dinero, posesiones

02La forma de obtener dinero

03Los peligros del dinero

04Gastar sabiamente vs las deudas

05Esclavitud vs libertad

06La gracia de dar

07Vision, metas y planeacion

08La sabiduria de presupuestar

09Días dificiles

10Por que deberia invertir

11El cristiano y el retiro

12Seguridad real y contentamiento

Libro completo, 69 páginas tamaño carta: SPLa administración exitosa del dinero

LOS “YO SOY” DE JESÚS

El tema de este libro es sobre el empleo de Jesús de poderosas y vívidas declaraciones conocidas como los “YO SOY”. Juan registró estas declaraciones del Señor en las que transmitió no solo Su Deidad, sino también Su suficiencia para suplir las necesidades más extremas de la humanidad. En cada uno de estas, declaró: “Yo soy el…” y luego nombró a una entidad para transmitir alguna faceta de su naturaleza, función o capacidad (el pan de vida, el buen pastor, la luz del mundo, etc.). Estas declaraciones proporcionan información rica y valiosa sobre la naturaleza del Cristo pre-existente y el propósito de su asumir un cuerpo carnal. Si bien estas declaraciones de “Yo soy…” no constituyen señales milagrosas, complementan los milagros de Jesús que Juan registra. De este modo, ayudan el propósito claramente declarado de Juan al escribir su libro: “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” Estudiemos brevemente las afirmaciones de Jesús “Yo soy…”

Descargar las lecciones en forma individual o en libro completo, son 59 páginas tamaño carta. Cada lección trae preguntas de evaluación al final de la misma.

01Yo soy la puerta

02Yo soy el pan de vida

03Yo soy la luz del mundo

04Yo soy el buen Pastor

05Yo soy la resurreccion

06Yo soy el camino, la verdad y la vida

07Yo soy la vid verdadera

08Yo soy el Hijo de Dios

09Yo soy el Rey de los judíos

10Yo soy el Alfa y la Omega

11Yo soy el que escudriña la mente y el corazón

12Yo soy la raíz y el linaje de David

13El Yo soy

Descargar libro completo: SpLos Yo Soy de Jesus