UN DÍA PARA RECORDAR

Un día para recordar

(Hechos 2)

Por  Earl I. West

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.” (Hechos 2:1).

ManosINTRODUCCIÓN

En casi toda nación el recordar un día en particular es muy importante para la gente. Por ejemplo, en Estados Unidos recordamos el 4 de Julio de 1776, como el día en que se emitió nuestra declaración de independencia. De esta manera el 4 de Julio se ha convertido en un día especial para cada americano. En Francia, el 14 de Julio es el Día de la Bastilla. El Día de la Bastilla se compara con nuestro 4 de Julio. En este día en 1784, durante la Revolución Francesa, el pueblo francés obtuvo su libertad de los tiranos que los gobernaban.

            Para los primeros cristianos y los que actualmente están tratando de regresar al cristianismo del Nuevo Testamento, el día de Pentecostés es un día inolvidable. En el día de Pentecostés, Dios empezó una nueva administración completamente.

            Todo en el pasado había apuntado hacia el día de Pentecostés. Los profetas habían dicho de un tiempo por venir cuando el Espíritu Santo se derramaría sobre los apóstoles. La vida de Jesucristo señalaba a través de su propia vida, muerte, sepultura y resurrección como etapas preparatorias para lo que sucedería en el día de Pentecostés. Desde este día en adelante, la religión se convirtió en algo totalmente diferente del judaísmo del Antiguo Testamento. En Pentecostés, Dios instituyó  un  nuevo tipo de administración para gobernar sobre su pueblo.

            El día de Pentecostés era considerado por los judíos como muy significativo. En el Antiguo Testamento, el día llamado la Fiesta de las Semanas iniciaba al final de su Fiesta de la Cosechas. En el sábado siguiente de la Pascua, los sacerdotes ofrecían dos panes a Dios. Estos panes se hacían del primer trigo que se juntaba durante el tiempo de la cosecha. Los dos panes empezaban un gran periodo de fiesta. Los judíos debían contar siete semanas a partir de ese sábado. El día después de la séptima semana, el cincuentavo día, los judíos lo llaman la Fiesta de las Semanas. Era el clímax de un período largo de acción de gracias a Dios de fiesta y cosecha. En este día todos los judíos varones debían venir al templo en la ciudad de Jerusalén de todas partes de Palestina con el objetivo de adorar a Dios.

            Alrededor del 700 a.C., los judíos empezaron a dispersarse por todas partes del mundo mediterráneo. En los tiempos del Nuevo Testamento, los judíos venían de muchas naciones de alrededor del Mediterráneo a Jerusalén para recordar el día de Pentecostés.

            La literatura rabínica dice que el día de Pentecostés era un día muy especial para el judío. Algunos de los rabinos contaron los días uno por uno desde que la primera Pascua se observó en Egipto hasta que los hijos de Israel cruzaron el desierto, pasaron el Mar Rojo y vinieron al Monte Sinaí para recibir la ley. En el conteo meticuloso de todos esos días, los antiguos rabinos habían llegado a la conclusión que Dios les dio la ley en el Monte Sinaí en el día de Pentecostés. Decían “Cincuenta días después de la primera Pascua la ley fue dada en el Monte Sinaí.” La Biblia no dice nada de esa idea. Pero, según lo que sabemos de los pensamientos y hábitos judíos, cuando ellos se reunían a observar la Fiesta de las Semanas en el día de Pentecostés, pensaban no solo en el punto culminante de un largo periodo de gracias por la cosecha; sino también pensaban en la ley de Moisés.

            En este día en Hechos 2 Dios empezó su nueva administración. En este día Dios mostró su misericordia; tres mil personas fueron salvadas en lugar de ser condenadas por el Todopoderoso.

            Nunca podríamos entender el verdadero significado e importancia del día de Pentecostés si no recordamos el segundo capítulo de Hechos. Este capítulo de Hechos resalta tres fenómenos especiales que ocurrieron durante el día de Pentecostés.

I. EN PENTECOSTÉS VINO EL ESPÍRITU (2:1-4)

            Primero que todo, el Espíritu Santo fue derramado sobre los apóstoles en este día. Hechos 2:1-4 dice,

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

            Este acontecimiento insólito debe señalarse como significativo; ocurrió como resultado de una promesa que había sido hecha a los apóstoles.

            En Hechos 1:4, 5 nuestro Señor se había reunido con los doce apóstoles justo antes de su ascensión. Les mandó “que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.” En otras palabras, les dijo a los apóstoles, “Quiero que permanezcan en Jerusalén; no se retiren de ella. En el momento oportuno, vendrá sobre ustedes el derramamiento del Espíritu Santo.”

            Algunos tienen la idea que los 120 discípulos recibieron el bautismo del Espíritu Santo. Esto no es verdad en lo absoluto. El último versículo del capítulo 1 dice, “Y les echaron suertes y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles” (Hechos 1:26; itálicas mías). El siguiente versículo dice, “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos” (Hechos 2:1; itálicas mías). La declaración “estaban todos unánimes juntos”  se refiere a los doce apóstoles. En el contexto del capítulo, este hecho se confirma. En el versículo 7, Lucas escribió, “Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan?” (Hechos 1:7). En otras palabras, los únicos que hablaron por el Espíritu Santo eran galileos, pero los 120 no eran todos galileos. Lucas también añadió, “Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz” (Hechos 2:14). Había solo doce de ellos que levantaron sus voces en lenguas en esa ocasión en particular.

            Hechos 2:37 dice, “Al oír esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿Qué haremos?” Claramente, por todo el capítulo, los apóstoles son los únicos que recibieron el Espíritu Santo. Fueron los únicos que hablaron en nuevos idiomas. Fueron los únicos que informaron a la gente lo que debían hacer para ser salvo. Por lo tanto, la promesa de Juan que había sido hecha, fue una promesa que se refería a los apóstoles de Cristo.

            Además, el Señor les había dicho a sus discípulos que no se fueran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Espíritu Santo. A estos apóstoles nos solo se les había prometido el Espíritu Santo por Juan el bautista, sino también por Jesucristo mismo.

            Mas tarde, cuando Pedro se refirió a esta promesa en Hechos 2, dijo, “Mas esto es lo dicho por el profeta Joel” (Hechos 2:16). Se refería a Joel 2:28. Joel vivió en una época cuando los pecados de Israel eran particularmente graves. Joel le señaló al pueblo de Israel que la ira de Dios caería sobre ellos a causa de su maldad. Predijo que Dios iba a inundar la tierra entera con langostas. Estas langostas serían horribles; serían la venganza divina sobre el pueblo a causa de su pecado. En su profecía, también veía un día más feliz. Joel predijo que ese día llegaría cuando Dios sería un Dios de misericordia. Mostraría su gracia dando al pueblo inmensurables bendiciones. Entre sus bendiciones sería un derramamiento del Espíritu Santo. Por este medio y a través de los apóstoles, el pueblo sería guiado a toda la verdad. Con el Espíritu Santo, estos apóstoles estarían capacitados para ir al mundo entero con el mensaje de Jesucristo.

            Usted y yo podríamos preguntar, ¿Cuál fue el propósito de las lenguas?” La respuesta es muy clara. Pablo explica el propósito parcialmente en I Corintios 14:22. Dijo, “Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos.” El hablar en lenguas fue obviamente un milagro. En el Nuevo Testamento un milagro es una señal. En Juan 20:30, 31, Juan dijo,

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

            Una señal era una indicación de la presencia de Dios. Con el Espíritu Santo Pedro predicó que Jesucristo era el Hijo de Dios―¡crucificado, sepultado y resucitado!

            ¿Cómo sabía el pueblo que Pedro estaba hablando la verdad? Ya que las señales eran milagros obvios, sirvieron de propósito de corroborar el mensaje que Pedro pronunció. En Hechos 2 Pedro dijo,

Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su  descendencia, en  cuanto  a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. (vv. 29-31).

            Pedro continuó diciendo que todos ellos eran testigos de la resurrección. Luego añadió, “Así que, exaltado por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís” (Hechos 2:33). En otras palabras, Pedro dijo, “Nosotros los apóstoles somos capaces de hablarles en lenguas hoy y se preguntarán ¿Por qué? Porque al que crucificaron ha ido a la derecha del Padre. Y ahí ha recibido poder para enviar sobre nosotros el Espíritu Santo. El derramamiento del Espíritu Santo es una indicación que la vida, obra, muerte y resurrección de Cristo son hechos cumplidos y que Dios se agradó con todo lo que su Hijo llevó a cabo.”

            El Espíritu Santo fue dado como un tipo de aprobación divina sobre los apóstoles. En el primer capítulo de Hechos, el Señor les prometió a los apóstoles que les enviaría el Espíritu Santo a Jerusalén. La venida del Espíritu Santo sería una prueba inequívoca de que Jesús se había ido al cielo como lo prometió y se había sentado a la derecha de Dios.

            Por todo el Nuevo Testamento, la aparición del Espíritu Santo indica la aprobación de Dios. Note el argumento de Pablo en Gálatas 3. Pablo se había ido a Galacia a predicar el Evangelio. Se había marchado y a su paso otros habían venido predicando. Ellos probablemente decían, “Pablo realmente no está predicando el Evangelio; Pablo realmente es un falso maestro.” Estaban denunciando lo que Pablo había hecho en Galacia. Pablo escribió la carta a los gálatas para defender su ministerio. Declaró que el mensaje que había predicado había sido recibido del Espíritu Santo. La presencia del Espíritu Santo era el sello divino de aprobación sobre la predicación del Evangelio.

            Usted lo consideraría muy extraño si un hombre me dice algo, y yo digo, “Sí,” y otro hombre hace una declaración contradictoria, pero yo digo todavía que, “Sí.” Si digo, “Estoy de acuerdo con ambos,” usted pensaría que he perdido mis sentidos. ¿Cómo podría alguien estar de acuerdo con dos personas con creencias opuestas? Creemos que Dios puede. La venida del Espíritu Santo en los tiempos Bíblicos fue el sello de aprobación de Dios sobre lo que los apóstoles estaban enseñando.

  1. EN PENTECOSTÉS LA IGLESIA INICIÓ (2:22-36)

            En el día de Pentecostés, la iglesia empezó. El Espíritu Santo estuvo implicado activamente en todos los eventos de Jesús. El Espíritu Santo participó en el arribo de Jesús al mundo. Dios colocó su aprobación divina en su nacimiento. Cuando la iglesia del Señor Jesucristo nació en el mundo, nació en medio de la actividad del Espíritu Santo. Por la presencia del Espíritu Santo en este gran evento, Dios estaba diciendo que Él aprobaba la iglesia.

            Era la obligación de Pedro en su sermón aclarar cualquier malentendido. Se pensaba que Pedro y los apóstoles estaban ebrios. Pedro dijo que era solo la hora tercera de la mañana y que no podrían estar tomados. Entonces, Pedro empezó a predicar. El corazón de su mensaje fue que Jesucristo era el Hijo de Dios y que había sido crucificado por la multitud. Él dijo, “No pusieron atención a la ley de Dios. Por la rebelión de sus corazones clavaron al mismo Hijo de Dios en la cruz.” Además dijo que fue clavado en la cruz, que fue sepultado y levantado de su tumba y está ahora a la derecha de Dios. Él es nuestro supremo Señor. Ésta es ahora su administración. A través de la vida y de las enseñanzas de Jesucristo, todos los hombres deberían ser traídos al entendimiento de la voluntad de Dios. Tal como Pedro hizo eco más tarde, no hay otro nombre debajo del cielo dado a los hombres para poder ser salvos (Hechos 4:11, 12).

III. EN PENTECOSTÉS UNA MULTITUD OBEDECIÓ (2:37-47)

            Después que Pedro predicó ese gran sermón, un tercer evento ocurrió convirtiendo ese día en un día extraordinario. Este tercer evento fue la respuesta fenomenal de la gente al mensaje de Pedro. Había una oleada de emoción. En primer lugar, las palabras de Pedro destrozaron sus corazones. La Biblia dice, “Se compungieron de corazón” (Hechos 2:37). Pedro confrontó a esta gente con sus propios pecados. Vieron por primera vez lo que realmente eran. Cuando reconocieron que lo dicho por Pedro era verdad, dijeron, “Varones hermanos, ¿Qué haremos?” (Hechos 2:37). Esa era una pregunta lógica.

            Le preguntaron, “¿Qué haremos? Hemos hecho lo malo. Estamos condenados delante  de  Dios   por   lo  que  hemos  hecho. ¿Podemos hacer algo al respecto?” La respuesta de Pedro fue: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). Se nos dice en el siguiente versículo que los que recibieron sus palabras fueron bautizados y el Señor añadía a la iglesia a los que habían de ser salvos. Note como Pedro vinculó el arrepentimiento y el bautismo. El bautismo y el arrepentimiento son necesarios para la remisión de los pecados. Nuestra respuesta al arrepentimiento y al bautismo es la prueba real de si o no nos estamos sometiendo a la voluntad de Dios. Nos enfrentamos cara a cara con dos alternativas de vida: podemos obedecer a Cristo y recibir su promesa de perdón o podemos desobedecerle y permanecer condenados con la culpa. Todos tenemos que tomar esta decisión tarde o temprano. En el día de Pentecostés, hubo tres mil personas que escucharon a Pedro y decidieron obedecer. Sus almas fueron importantes para ellos.

CONCLUSIÓN

            ¿Cuánto vale su alma para usted? ¿Esta dispuesto a responder a lo que Pedro dijo hace mucho tiempo? Si está dispuesto a arrepentirse y ser bautizado, sus pecados serán perdonados. Este no es mi mensaje; es el mensaje de la Escritura. Fue lo que Jesús mando a Pedro que predicara (Lucas 24:46-48). ¿Qué hará usted?

Versión al Español

Jaime Hernández Castillo

Querétaro, Mex. Enero del 2010

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EL PREDICADOR Y LA PEREZA

Con SteveEl predicador y la pereza es el capítulo 10 del libro “Apto para el púlpito,” un libro que trata sobre el predicador y sus desafíos.

El hermano Steve Higginbotham nos habla de las razones para evitar la pereza, cuáles son sus manifestaciones y cómo vencerla.

Descargar archivo en pdf, 7 hojas tamaño carta: 10El predicador y la pereza

*En la foto el hermano Steve, mi hija Alicia y su servidor, en una visita que les hicimos a él y a su esposa Kim en su oficina en la iglesia de Cristo Karns en Knoxville, TN.

Entregando a mi hijo al Diablo

Mesa KimSe dice que en el matrimonio, el dolor y el estrés por un divorcio son más grandes que incluso el dolor de la muerte de un cónyuge. Creo que lo mismo se puede decir de romper los lazos con su hijo. A menos que alguien haya experimentado este tipo de pérdida y dolor, no podrá comprender plenamente el profundo dolor experimentado por un padre.

Alguien podría preguntar, ¿por qué romper relaciones con su hijo? La respuesta es, “por lealtad a Jesús.” Ser discípulo de Jesús exige que nuestra relación con Él sea más grande que nuestra relación con nuestra propia familia, incluso con nuestros hijos (Mateo 10:37).

            Oro para que nunca tenga que hacer tal sacrificio, pero también oro para que ame al Señor lo suficiente como para optar por Él antes que su hijo en un momento dado. En esta situación es donde nosotros nos encontramos. Esta es nuestra vida. Nuestro hijo mayor le ha dado la espalda al Señor y a pesar de todos nuestros intentos, se niega a arrepentirse. En consecuencia, nuestra relación ha cambiado. No podemos seguir así y pensar que somos leales a Jesús (II Tesalonicenses 3:6, 14-15; I Corintios 5:1-13). Nuestro contacto con nuestro hijo es ahora limitado solo a intentos por restaurarlo. No tenemos compañerismo. Solíamos compartir vacaciones, llamarnos por teléfono regularmente e intercambiar mensajes de texto, eventos familiares, etc., pero ahora, todo eso se ha acabado. Nuestro hijo le ha dado la espalda completamente a todo lo que creía. No tiene respeto por el Señor ni pos Su iglesia. Ha preferido una vida de pecado más que por la esperanza de la salvación. Y debido a su rebelión contra Dios, nosotros como padres debemos tomar una decisión. ¿O pasamos por alto su práctica del pecado y seguimos con nuestra relación o nos alejamos de él como el Señor lo instruye?

            Creo que la sangre de Cristo es más importante que la carne y la sangre física que comparto con mi hijo. Lamentablemente, mi esposo y yo sabemos el dolor de “entregar a nuestro hijo al Satanás.” Esas palabras son mordaces, impactantes, estremecedoras y lúgubres, tal como Pablo pretendía que fueran cuando las escribió (I Corintios 5:5). Quizás estoy escribiendo esto para mí más que para los que las leen. No he visto a mi hijo en casi dos años y medio y hay días en que el dolor es como al principio. Hasta ahora, he guardado este dolor dentro de mí y lo he compartido solo con un par de mis amigas más cercanas. No estoy segura, pero creo que no ha habido un día en que no haya derramado lágrimas. A veces es solo una lágrima y otros días son gritos desgarradores de desesperación. Me he tenido que detener al ir manejando debido a que lágrimas me ciegan mis ojos, solo para literalmente gritar y llorar de dolor. Estoy devastada por nuestra pérdida; su pérdida.

            Siento desesperación y desesperanza. Estoy asustada. Lo que probablemente comenzó como un coqueteo inofensivo con el pecado se ha convertido en unas arenas movedizas que jalan a mi hijo cada vez más hacia el infierno. A veces siento envidia de otros padres que tiene relaciones cercanas y amorosas con todos sus hijos adultos. Me siento avergonzada por lo que mi hijo ha hecho.

            El hecho es que no conozco a esa persona que una vez pensé que conocía muy bien. ¿No vi cosas que debí haber visto? Creí que nuestra relación era muy cercana. Adoraba a ese niño. ¿Fue mentira el amor que nuestro hijo nos expresaba? ¿Cómo se convirtió un niño respetuoso y obediente en uno que desprecia flagrantemente todo lo que le enseñamos y todo lo que representamos?

            Una completa noche de sueño…¿qué es eso? Si bien soy capaz de conciliar el sueño con facilidad, no hay una noche que pase que no me duerma hasta la mañana. Me levanto a media noche y el primer pensamiento en mi mente es que solo tuve un terrible sueño, pero pronto me doy cuenta que no era un sueño, es la realidad; mi realidad.

            Trato de imaginar dónde está mi hijo ahora y qué podría estar haciendo y me duele. El pecado es horrible. Es asqueroso. Pervierte. Si bien no quiero saber, me atraen sus redes sociales. Quiero apartar la vista, pero no puedo,  me preocupo mucho.

            Algunas veces lo más difícil son los recuerdos. Recordar la alegría que sentía con aquel bebé regordete que me miraba con tanta adoración. Recuerdo cuando se sentaba en el mostrador de la cocina ayudando a pelar papas o a mezclar los ingredientes en la masa. Recuerdo nuestros días de la escuela en la casa en la mesa de la cocina y leyendo juntos en el sofá. Recuerdo cuando cantábamos juntos en la cocina. Recuerdo el orgullo que sentí cuando dirigía el canto o daba un devocional a los jóvenes en la iglesia. Esos recuerdos son todo lo que me queda ahora. No hay más que hacer.

            De vez en cuando, puedo ver a un joven que se parece a mi hijo. O puedo estar limpiando el armario y veo una fotografía. O alguien me pregunta con buenas intenciones dónde está mi hijo ahora. Todo esto me hace llorar. Él era un muchacho guapo, excelente estudiante, talentoso músico, muy amable y considerado con los demás. Nunca nos dio problemas mientras estuvo en casa. Amaba a sus hermanos. Recuerdo su “risa contagiosa.”

            El día de las madres y el del padre son muy difíciles. Mientras que usualmente recibíamos las más preciosas tarjetas y notas de amor y aprecio, ahora cualquier correspondencia de él está llena de ira, culpa y rencor. Aun peor son las palabras sarcásticas y blasfemas que usa para con su Padre celestial.

            Auto análisis, culpa, desesperación, miedo…he experimentado todas estas emociones. ¿Quién es un padre perfecto? Cualquiera daría lo que fuera para poder volver el tiempo. Pero sé que éramos buenos padres. Amamos a nuestro hijo, pasamos tiempo con él, lo alentamos y le enseñamos la Palabra de Dios.

            No sé lo que el futuro le depara a nuestro hijo o a nuestra familia. Lo que sí se es que Dios es fiel (II Tesalonicenses 3:3). Él hará lo que es correcto (Génesis 18:25). Recompensará a los que diligentemente lo buscan (Hebreos 11:6). Ahora comprendo mejor que antes, anhelo las promesas del cielo, es decir, que Dios enjugará toda lágrima…no habrá más muerte, llanto, clamor o dolor (Apocalipsis 21:4).

El cielo será un lugar de gran reunión con los que ya se han ido. Hay un antiguo himno que invita a todos a “venir a la fiesta.” Solo deseo que no tengamos una silla vacía en nuestra mesa.

Apéndice: Después de haber leído varias respuestas a mi artículo. Vi varios conceptos erróneos que se vertieron. Por lo tanto, pensé que podría clarificar algunos de estos para algunos lectores.

  1. El amor incondicional no es lo mismo que la aceptación. Casi todos los que me han escrito me han “regañado” por no amar a mi hijo “incondicionalmente.” Su acusación es falsa. Amo a mi hijo incondicionalmente. No hay nada que mi hijo pueda hacer para provocar que lo deje de amar. Creo que eso es lo que es el amor incondicional y eso es lo que practico. No obstante, muchos están aparentemente confundidos al no ser capaces de distinguir entre el amor incondicional y la aceptación. Si bien nunca dejaré de amar a mi hijo, me niego a aceptar el pecado del cual mi hijo permanece sin arrepentirse. Dios ciertamente es un Dios de amor, pero ¿acaso muchos han olvidado que este “Dios de amor” disciplina a sus hijos, incluso los “deja” (Romanos 1:24, 26, 28) y un día se separará eternamente de ellos? Dios no deja de amar a sus hijos, pero su amor no le impide separarse de ellos (Isaías 29:1-2). Creo que si la gente leyera a los profetas, se sorprenderían al ver cómo su visión miope del amor es anulada por la genuina respuesta del amor de Dios. Además, harían bien en recordar que un hombre, un hombre bueno, vino a Jesús y le preguntó qué tenía que hacer para ser salvo. Jesús le dijo qué hacer y el hombre no estuvo dispuesto a hacerlo. Sin embargo, fíjese bien en lo siguiente. El texto dice que Jesús, mirándolo, lo amó. Pero lo dejó marcharse. No lo llamó para que regresara. No cambió sus términos. Él lo amó, pero dejó que se alejara (Marcos 10:21-22). El hecho de que nuestro hijo se haya alejado de nosotros no significa que lo hemos dejado de amar.
  2. Jesús amaba a los pecadores, incluso socializando con ellos. Por supuesto que sí. Y lo mismo hago yo. Pero lo que muchos no entienden es que hay dos tipos de pecadores. Pecadores que están fuera del cuerpo de Cristo (aun en el mundo) y pecadores que son parte del cuerpo de Cristo (hermanos). El apóstol Pablo, bajo inspiración dijo que éstos últimos deben tratarse de diferente manera (I Corintios 5:9-11). Los corintios tenían una pregunta en relación al tener compañerismo con pecadores y Pablo les dijo que habían mal entendido sus instrucciones. Les dijo que no prohibía que los Cristianos tuvieran relaciones con los pecadores, por el contrario, no podríamos vivir en el mundo. En su lugar, les dijo que no tuvieran compañerismo e incluso ni comer con un pecador que fuera HERMANO en Cristo. No me sorprende que muchos no vean esta diferencia porque no se predica con frecuencia y es incluso más raro ponerlo en práctica. Pero está en la Biblia…léalo usted mismo.
  3. ¿Cuál pecado es tan terrible como para “dejar” a su hijo? En primer lugar, no hemos “dejado” a nuestro hijo. Él nos abandonó a nosotros. Nosotros estamos justo donde siempre hemos estado. Incluso el profeta Amós dijo que dos no pueden andar juntos a menos que estén de acuerdo (Amós 3:3). Él optó por andar por el sendero del pecado. Un sendero en el cual no andaremos con él, ni lo apoyaremos mientras lo anda. En primer lugar, mi lealtad es a Dios, no a mi familia (Mateo 10:34-37). En segundo lugar, el pecado específico es irrelevante. Mi respuesta sería la misma si no se arrepintiera de cualquier pecado. Por supuesto, no estoy hablando de pecados momentáneos de la debilidad humana, pecados cometidos en el momento o pecados que intentamos quitar. Estoy hablando de pecados a los que nos hemos entregado. Pecados en los que ya no luchamos, sino a los que nos hemos rendido. Una vez más, la doctrina de la disciplina la ignoran muchos Cristianos hoy y por lo tanto, junto con el mundo, se sorprenden al enterarse de ella. Pero si cree que la Biblia es la Palabra de Dios, entonces usted tendrá la decisión de obedecerla o desobedecerla (I Corintios 5:1-13; II Tesalonicenses 3:6, 14-15).

Y un pensamiento final. A los que, a través de su “fingida” indignación justa, pidieron mi muerte; Oraron para que me pudriera en el infierno; que sugirieron que me hicieran actos sexuales; que me maldijeron con las más viles profanidades; y que han blasfemado al Dios que sirvo…permítanme asegurarles una cosa…sus palabras de odio solo le han dado solidez a mi postura. Su discurso de odio, envuelto en una preocupación fingida y el amor de Dios y mi hijo, han servido para recordarme que vivo en un mundo perdido. Sus palabras me han dado valor y no me han amilanado. Sus palabras han profundizado mis raíces. No me moverán. De hecho, sus palabras me han dado razón para regocijarme en que me han concedido el privilegio, por pequeño que sea, de compartir el sufrimiento de Jesús. “Gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo…” (I Pedro 4:13).

Tomado con permiso de TeachingHelp.org

http://www.teachinghelp.org/giving-your-child-to-the-devil/#more-2617

6/Mayo/2017

Al español

Jaime Hernández

Querétaro, Mex. Agosto de 2017

Versión en pdf: Entregar tu hijo al Diablo

NUNCA ME CASARÍA CON UN PREDICADOR

Steve and KimCuando conocí a mi esposo hace 33 años, él estaba estudiando el último año de la licenciatura de Biblia en la Universidad Freed-Hardeman. Estuvimos saliendo todo ese año y nos casamos en el verano siguiente. Se sorprendería saber que no lo escuché predicar o enseñar en una clase hasta casi dos meses después de nuestra boda. Con un promedio de 3 lecciones por semana más todos los compromisos adicionales que tiene ¡ahora lo he escuchado hablar públicamente más de 5000 veces! ¡Uf! ¡Soy bendecida de haberme conseguido uno bueno!

Además de no oírlo predicar, no tenía idea de lo implicaba ser “esposa de predicador”. Crecí en un hogar Cristiano, sin embargo nunca escuché a mis padres hablar de las esposas de predicadores con algunas expectativas. Nunca salí con otro muchacho que planeara predicar. Así que cuando nos comprometimos, empezaron a surgir algunos comentarios tales como “Oh no, nunca me casaría con un predicador,” “Vivirás en una casa de cristal,” “Todos esperarán que seas perfecta.” Un par de meses después de haberme comprometido, pospuse la boda porque tuve medio por no saber en qué me estaba metiendo y no sabía si iba a dar la talla.

Gracias a Dios, mi amor por el hombre se sobrepuso a mis temores. Si estuviera en la misma situación, ¡lo haría todo nuevamente! ¡He sido bendecida sin medida en este viaje! Con mucha frecuencia, escucho hablar a otras esposas de predicadores que parece que no hacen más que quejarse y amargarse. ¿Hay dificultades? ¡Por supuesto! ¡Así es la vida! Sin embargo, a través de la vida con un esposo que ama al Señor lo suficiente para dedicar su vida al servicio de Él, le proporcionará bendiciones y oportunidades que superarán con creces ¡cualquier dificultad!

En seguida, algunas cosas que he aprendido a través de los años del matrimonio y del estar casada con un predicador:

  • Las únicas expectativas que importan son las de Dios y las de su esposo. Dios espera que usted viva y madure como mujer Cristiana y sea la mejor esposa que pueda ser (Santiago 4:7).
  • Encuentre el lugar donde quiera servir y dedicarse al Señor. Nadie puede hacer todo, pero todos necesitamos estar ocupados en la obra del Señor (Efesios 2:10).
  • Cuando se enfrente a la crítica de los demás, evalúe si hay algo bueno en ella. Si no lo tiene, no se ocupe de ella. Recuerde que nuestro servicio es para el Señor (Efesios 6:7; Colosenses 3:23-24).
  • No critique a su esposo delante de los demás. Esto incluye a la familia, amigos o miembros de la iglesia. Siempre hable con respeto de su esposo (Efesio 5:33, I Pedro 4:8).
  • No espere ni sienta la necesidad de ser mimada y consentida constantemente. Más bien, consiéntalo a él. Sé cómo suena, pero es cierto. Será verdaderamente bendecida a cambio (Hechos 20:35, Filipenses 2:3-4).
  • Haga del trabajo de la casa su tarea principal. No es muy fácil aplicarse mucho en un trabajo secular y hacer la obra de la iglesia. No obstante, Dios le dio la responsabilidad de ser ama de casa a la esposa. Haga del hogar el lugar más confortable para que él siempre tenga prisa por regresar a casa por la noche (Tito 2:5).
  • Aprenda a controlar su lengua. Al estar casada con un predicador, escuchará cosas de su marido y de otros que son confindeciales. Nunca sea alguien en la que no se pueda confiar (Proverbios 31:11).
  • No ponga énfasis en las cosas materiales. El querer siempre más es una trampa que la hará endeudarse llevando estrés sobre su marido y el matrimonio. Sea agradecida con lo que el marido le provea. Solo se evidencia ingratitud al no estar contenta con lo que ya tenemos (I Timoteo 6:6-11, Filipenses 2:14).
  • Esté disponible con su tiempo y atención. Está casada con un hombre que es una figura pública en una posición respetada. Vístase bien y muestre bondad y compasión hacia los demás. Hay mujeres dentro y fuera de la congregación que les encantaría tener a su esposo como si fuera suyo. Si usted no está disponible para él con su tiempo y atención, habrá alguien más que estará feliz de dárselo. No de lugar a la tentación (I Corintios 7:3-5).
  • Sea una mujer discreta. Aprenda cuándo hablar y cuándo guardar silencio (Santiago 1:19; Proverbios 17:27-28).
  • Sea sumisa. Sé que este término no es muy popular, pero es bíblico. La sumisión no significa que va a hacer lo que quiera de todos modos. La prueba verdadera es cuando él le pide algo que usted no está dispuesta a hacer. Cuanto más se someta, más la amará y la respetará. Cuanto más él la ame y respete, es más fácil someterse (I Pedro 3:1-6).
  • No descuide su vida espiritual. Lamentablemente, no recibirá un boleto gratis al cielo porque su marido sea un hombre piadoso. Aunque me he beneficiado enormemente y he aprendido mucho de mi marido, estoy obligada a estudiar por mí misma (II Timoteo 2:15). Le responderé a Dios por lo que hice y no hice (II Corintios 5:10).
  • Sea la mayor animadora de su marido. No sé de ningún trabajo en el mundo más importante que el de su marido. Puede trabajar largas horas con el salario mínimo. Puede ser llamado a horas de la madrugada para tratar con situaciones difíciles. Puede enfrentar críticas injustas de otros. Puede distraerse y sabe que el domingo viene y hay que preparar tres lecciones y cumplir con otras responsabilidades. Se sentirá exhausto mental y físicamente. Necesita que usted le aprecie su trabajo y sus esfuerzos. En lugar de quejarse de su ausencia, use el tiempo para ponerse al día en su casa o trabajar en sus propios proyectos (I Tesalonicenses 5:11; Eclesiastés 4:9-12; Proverbios 12:25).
  • Diviértase. Escucho a mucha gente hablar del “trabajo” que exige el matrimonio. Es cierto que esforzarse en ser más abnegada y sacrificarse por su esposo. Sin embargo, el “trabajo” ¡tiene su diversión! No sobrecarguen su agenda que sacrifiquen tiempo entre ustedes. Planifiquen citas sorpresas en días especiales, ¡haga cosas que inesperadas y disfrútense! (Proverbios 15:13; 17:22).

Si bien, hay algunas que “nunca se casarían con un predicador,” conozco muchas Cristianas que darían cualquier cosa por tener un esposo Cristiano fiel que pase su vida sirviendo a Dios. Si está casada con un predicador, ¡agradézcale a Dios por él cada día!

Tomado con permiso de TeachingHelp.org

http://www.teachinghelp.org/id-never-marry-a-preacher/#more-2431

25/Agosto/2017

Al español

Jaime Hernández

Querétaro, Mex. Agosto de 2017

Versión en pdf:  Nunca me casaria con un predicador

CONOZCA LA IGLESIA DE CRISTO

Por alrededor de 1997, en mis primeras incursiones a la WEB para encontrar la Verdad, encontré la siguiente serie de estudios en la página de Mount Vernon Church of Christ llamada “What Do the Scripture Say?” que administraba el hermano Mike Scott ya finado. En su sección de español, tuvo durante algún tiempo el libro “Conozca a la iglesia de Cristo.”  Tuve las lecciones en formato html en un diskette y las imprimí. Con el tiempo han andado circulando en la red en archivos pdf, pero sin formato. Desconozco quién haya hecho la traducción de este libro para darle su crédito, pero hizo un buen trabajo.

En los archivos que ahora presento, he puesto las notas al pie de página que no traía la versión original y que aparecen en el libro impreso, también he puesto cursivas donde los autores las pusieron, he corregido faltas de ortografía (que aun por supuesto quedan algunas, siempre es necesario alguien que se dedique exclusivo a eso) y por supuesto le he dado formato justificado y a doble columna. También, he puesto los textos en versión RV1960 y algunas veces en LBLA, ya que el traductor, incluso pasó al español los textos. No obstante, algunas veces el autor del capítulo hacía referencia a la KJV y en otras a la NASB y la traducción no correspondía. Así que homologué todos los textos a la RV1960 y solo cuando era necesario, coloqué LBLA.

Es un libro excelente para que las personas conozcan de la iglesia, exponiendo sus creencias básicas. Fue publicado primeramente en 1981, por Star Bible Publications, que en aquel entonces la manejaba el hermano Alvin Jennings. Son 52 lecciones, que se acomodan perfectamente para cubrir todas las lecciones en un año. Dependiendo la profundidad con que se traten.  Cada lección fue escrita por un evangelista diferente, pero podemos encontrar a Wendell Winkler, Hugh Fulford, Rex Turner, Dub McClish, Roy Lanier, Jr, George DeHoff, Robert Taylor, Jr., Hugo MCcord, Basil Overton, Reuel Lemmons entre otros. Les dejo las lecciones en forma individual y posteriormente al final en un archivo todas las lecciones con portada e índice para impresión.

01Predecida por los profetas

02Fundada por Jesús y sobre Él

03Hay solo una iglesa

04No es una denominación

05Jesucristo como su única cabeza

06Descrita por figuras

07NT nuestra regla de autoridad

08AT para su conocimiento

09Adora con himnos

10Pone aparte algo

11Participa de la Cena

12Ora de acuerdo al patrón bíblico

13La predicación es bíblica

14Cada iglesia es autónoma

15Supervisada por ancianos

16Diaconos que sirven

17Papel de los predicadores

18Usa solo nombres bíblicos

19Evangeliza al mundo

20Es la mano benevolente

21Enseña el plan de salvacion del NT

22Sigue el patrón del bautismo

23Los adultos sujetos al bautismo

24El papel de la mujeren la iglesia

25Los estandares de Dios para la vida santa

26Sostiene la enseñanza sobre el MDS

27Las Escrituras son la disciplina

28Adora en el día del Señor

29Restaura la iglesia original

30Exhorta a la unidad

31Llama a la comunion con Cristo

32Se puede perder la salvación

33La verdad acerca del ES

34Milagros no disponibles

35La salvación para todos

36Enseña la naturaleza del hombre

37Enseña la doctrina de la divinidad

38Enseña del castigo a los malvados

39Practica el sacerdocio de los creyentes

40Rechaza el ritualismo vano

41Lo que es de Dios a Dios

42Salvador nacido de una virgen

43Predica la Deidad

44La Biblia es inspirada

45Salva por la sangre de Cristo

46Reino establecido en el 33

47Salvación por fe, pero no por fe sola

48Esencial para la salvacion

49No acepta ninguna tradicion

50Aguarda el regreso de Jesus

51Enseña la resurreccion corporal

52Cielo para los justos e infierno para los impios

Libro completo, 147 páginas tamaño carta. SpConozca a la iglesia de Cristo

 

CRISTIANISMO PRÁCTICO – ESTUDIOS SOBRE EL LIBRO DE SANTIAGO

Una vez más, David Roper escribe una excelente obra, adecuada para una serie de estudios bíblicos a abarcarse en un trimestre o para una serie de sermones sobre el libro de Santiago. En sí, este libro, es un comentario homilético, cada lección es temática y hará que sea fácil para el estudiante identificar y bosquejar en forma adecuada el libro. El predicador avispado, encontrará una gran fuente de aplicaciones y ayuda para sus sermones. Al final de cada lección vienen una serie de preguntas para tratar en clase y evaluar el aprovechamiento del alumno. Coloco las primeras 8 lecciones e iré añadiendo las otras en los días por venir.

Santiago es un libro que aborda justo la forma en que vivimos. En una ocasión, una persona dijo que cada vez que leía el libro de Santiago, tenía la sensación de que Santiago había estado leyendo su correo. Lo práctico de este libro del Nuevo Testamento se tratará en este estudio.

En el libro de Santiago, estudiará “uno de las mejores y más ricas obras del Nuevo Testamento.”

01Sea Feliz

02El campo de pruebas de nuestra fe

03Como es su recepcion

04Esta su corazon lleno de prejuicios

05Esta su fe obrando bien

06Peligro, lengua trabajando

07También puede ser sabio

08Las guerras, mundanalidad y la voluntad de Dios

SERMONES QUE ME GUSTA PREDICAR

me-gusta-predicarColección de sermones del hermano David Roper, que aparecieron en forma escrita en 1997 en la publicación conocida como “La verdad para hoy” que edita el hermano Eddie Cloer.

Esta serie la pasé al español hace 10 años y durante este tiempo los he usado teniendo una buena respuesta. Si en algo se caracteriza el hermano Roper es en la forma tan clara y práctica de sus lecciones.

El primer sermón Sublime gracia, explica de una forma muy práctica lo que es la sorprendente gracia de Dios, que hasta un niño puede recordar su significado.

El segundo trata sobre el poder del Evangelio, qué es ese poder y qué es lo que produce en el hombre.

El tercero sobre los ciegos y el elefante, aborda el tema de la confusión religiosa actual y cómo todos aun teniendo la misma Biblia, la interpretan de diferente manera para su propia destrucción.

Hágase tu voluntad, es el cuarto de la serie y nos pone a reflexionar sobre el significado de esa frase en la vida de Jesús y lo que implica la misma en nuestras vidas.

El quinto, Dios dijo: “Paren de orar.” Es un tema que nos lleva a la acción. Hay ocasiones cuando Dios dice, dejen de orar (aunque es un mandamiento el orad sin cesar). Nuestra fe debe llevarse a la acción.

En el 6º. Sermón, Verdades bíblicas que mi madre me enseñó, el hermano aborda lo que su madre le enseñó y exhorta a inculcar verdades bíblicas importantes en la vida de nuestros hijos.

El séptimo, Recuerdos del hogar, aborda la parábola del hijo pródigo, con una exhortación a volver en sí a todos aquellos que se han alejado de las sendas de justicia y se han ido a vivir al país lejano del pecado.

El octavo, Él dudó,  tiene que ver con los errores que cometió Lot al dejarse llevar por la vista. Qué consecuencias puede traer para nuestra familia las decisiones que el varón toma.

En fin, sin duda serán de mucha ayuda para quien los use en su forma original o en adaptarlos a las necesidades locales de cada congragación.

Descargar lecciones en forma individual:

01sublime-gracia

02la-dinamita-de-dios

03los-ciegos-y-el-elefante

04hagase-tu-voluntad

05paren-de-orar

06verdades-que-mi-madre-me-enseno

07recuerdos-del-hogar

08el-dudo

Descargar todas las lecciones con portada e índice:

spsermones-que-me-gusta-predicar