ADORACIÓN EN CUARENTENA

zoomDurante las últimas semanas, la congregación donde predico ha estado haciendo algo muy inusual … no nos hemos reunido en el edificio de la iglesia para adorar. Debido al Covid-19, hemos estado adorando en nuestros hogares y viendo una transmisión de video. Y voy a ser honesto y decirte que no me gusta. Me gusta reunirme en un grupo grande, interactuar con todos y estrechar las manos. NO reunirme es algo que rara vez he experimentado. En 1989―el huracán Hugo provocó una gran destrucción en la ciudad de Charleston y por un período de tiempo no pudimos reunirnos. Cuando estaba en el ejército. El año pasado tuve un accidente en una motocicleta de 4 ruedas que me llevó al hospital durante 3 meses, y no pude adorar con todos juntos. A veces tenía que sintonizar completamente solo en la habitación del hospital, con enfermeras interrumpiendo. Realmente lo detestaba. Pero desde que salí, no me he perdido un solo servicio, aunque a veces he tenido mucho dolor. Tengo muchas ganas de estar allí.

Pero esta situación actual (con este virus) ha generado muchas preguntas. Estamos experimentando cosas que nunca hemos experimentado. Le pregunté a un miembro de nuestra congregación que tiene 92 años si alguna vez había visto algo así. Él dijo “nunca.” Los ancianos están evaluando cosas que no han tenido que evaluar antes. Preguntas que nunca han considerado. He tenido predicadores y amigos llamándome y preguntándome: “¿Qué piensas de esta situación?” Entonces, ¿Qué debemos hacer? Los ancianos donde predico han considerado esta situación con mucho cuidado y decidimos que, con todos los factores considerados, reunirse en nuestros hogares con una transmisión online es la mejor situación “por ahora.”

No obstante, si ve en Internet, algunas personas plantean objeciones y dicen que esta decisión que nosotros (y muchos otros) estamos tomando es incorrecta. Entonces, creo que debemos considerarlo, porque no queremos hacer nada mal. Su servidor pensó: “Si al estudiar esto, determino que está mal, entonces tendré que volver con los otros ancianos e intentar persuadirlos.” Realmente quiero estar en lo correcto – HACER lo correcto. Entonces, lo que me gustaría hacer durante los próximos minutos es hablar sobre esta decisión que muchas congregaciones están tomando de “cancelar la reunión pública a cambio de la adoración en nuestros hogares.”

En primer lugar, es importante que se nos recuerde que la Biblia nos ordena que “nos reunamos.” Muchas veces he predicado sobre el pecado de dejar de reunirse. De hecho, trato de predicar sobre ello, al menos una vez al año. Hechos 20:7 dice que los discípulos se reunieron para partir el pan. I Corintios 11:17 – “congregáis.” I Corintios 11:18 – “reunís.” I Corintios 11:20 – “reunís.” Y podría continuar … Creemos que los cristianos deberían reunirse el primer día de la semana. Y cuando termine esta situación actual, sería incorrecto que una persona dijera: “Bueno, me gustó quedarme en casa. Creo que simplemente lo haré por Internet.” Eso sería incorrecto. Ahora, para el resto de la lección, quiero sugerirles 5 principios bíblicos que creo que enseñan que lo que estamos haciendo (nuestro arreglo de adoración actual) es justo a la vista de Dios.

Amor y preocupación por los demás

            Una de las acusaciones que se están haciendo hacia aquellos que están reorganizando su adoración, como nosotros, es que tienen miedo y que el miedo es un pecado. Pero como ve, no hemos tomado esta decisión por miedo. Hemos tomado esta decisión por amor y preocupación por nuestros miembros y la comunidad en general. Creemos que esto es practicar la Regla de Oro (Mateo 7:12). Actualmente, el gobierno nos dice que reunirse en grupos de más de 10 personas incrementa grandemente el riesgo (incluso hasta el punto de morir). Seguramente, reubicar temporalmente nuestras asambleas, es mantener los principios cristianos.

En Mateo 12, hay una situación muy interesante. Los discípulos de Jesús habían arrancado un poco de grano para comer en sábado. Versículo 2: “Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo.” No les parecía lícito y estaban quejándose al respecto. Jesús dijo: “¿O no habéis leído en la ley [eso es lo que tenemos que hacer, leer en la ley] cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa?” Puede parecer que los sacerdotes estaban violando el sábado, pero no lo estaban. A los fariseos les parecía que los discípulos de Jesús estaban violando el sábado, pero no estaban. No obstante, Jesús dijo en el versículo 7: “Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes.”

¿Qué significa lo anterior? Aquí está el punto, El servicio externo a Dios no le agrada, si se hace a expensas de la misericordia (en este caso, estos discípulos hambrientos). Si hoy un hombre observara las formalidades externas de la ley de Dios mientras ignora el amor y la misericordia (que Dios también requiere), los actos externos no le hacen ningún bien. Lucas 14: “Aconteció un día de reposo, que habiendo entrado (Jesús) para comer en casa de un gobernante, que era fariseo, éstos le acechaban. 2Y he aquí estaba delante de él un hombre hidrópico [una enfermedad producida por acumulación de agua]. 3Entonces Jesús habló a los intérpretes de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? 4Mas ellos callaron. Y él, tomándole, le sanó, y le despidió. 5Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo? [¿Su punto? Ustedes ni siquiera van a dejar que un animal sufra en el día de reposo. Ayudarlo no era una violación del sábado. ¡Incluso ellos entendían y practicaban eso! ¿Cuánto más la salud o la vida de una persona?] 6Y no le podían replicar a estas cosas.”

  Lucas 13:11 – Jesús enseña en la sinagoga y había una mujer encorvada. El texto dice, “y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.” Jesús la sana, versículo 14, “Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo.” Versículo 15, “Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?” No dejaban que sus animales se quedaran sin agua en el día de reposo … no deberían haberlo hecho. Pero esto era un ser humano que había estado sufriendo durante DIECIOCHO AÑOS. Aprendamos lo que esto significa, “Misericordia quiero, y no sacrificio.” No significa que no obedezcamos a Dios. Significa que servir a Dios en forma legalista mientras se ignora el principio de la misericordia hacia su prójimo, ¡fracasa!

Hermanos, ¿hay un principio aquí para nosotros? Sin duda lo hay. Al ver alrededor―las autoridades médicas, funcionarios del gobierno nos dicen que “Al reunirnos se arriesga a propagar este virus … que puede incluso matar.” Leí un artículo en el Christian Post la semana pasada donde 43 miembros se enfermaron … Diez de ellos dieron positivo por Covid-19 después de que tuvieron un avivamiento en contra la advertencia del gobierno. Dijeron que no querían cancelarlo porque tenían un orador invitado foráneo. El Charlotte Observer tiene un artículo de una iglesia en KY que celebró servicios contra la advertencia del gobernador y un visitante contrajo el coronavirus. Aparentemente, hizo que la iglesia se viera muy mal ante la comunidad. Un artículo dice que la iglesia ahora ha borrado su página de Facebook. El otro día vi una propaganda respecto a cuánto se reduce la propagación de este virus estando en cuarentena. Fue increíble. Amigos, podemos insistir, “¡No, de todos modos, nos vamos a reunir en el edificio!” pero estaríamos cayendo en la misma trampa que los fariseos.

El principio de la cuarentena

            Levítico 13 – Si un hombre tenía una llaga en el cuerpo, iba y se la mostraba al sacerdote. El sacerdote le examinaría ciertas características. Si el cabello en la llaga se había vuelto blanco. Si la llaga era más profunda que la piel que la rodea. Dependiendo de lo que determinara, el versículo 4 dice: “entonces el sacerdote encerrará al llagado por siete días.” En el séptimo día, lo revisaba nuevamente. Si la llaga no ha cambiado, debía poner en cuarentena otros 7 días (14 días). Dependiendo del resultado, lo pronunciará limpio o inmundo. Ahora, no voy a entrar en todos los detalles de la lepra, pero seguramente hay algunas cosas que podemos aprender aquí. Hermanos, lo que estamos haciendo es practicar un método de contención de enfermedades probado bíblicamente.

Principio de consistencia

            Hebreos 10:25 dice que NO debemos de dejar de congregarnos. Uno “deja de congregarse” cuando “decide” no asistir … no cuando se le impide asistir. Hemos entendido que quien está enfermo no se está dejando de reunir. Alguien que cuida a un enfermo no se está dejando de reunir. Además, entendemos que alguien que es contagioso y se queda en casa no se está dejando de reunir. Siempre hemos dicho que alguien que tiene una enfermedad altamente contagiosa debe quedarse en casa. No lo traiga al resto de nosotros. No consideramos eso como “dejando de congregarse.” Ninguno de estos está optando o decidiendo no reunirse.

Ahora considere este pasaje – Hechos 8:1, “En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria…” Entendemos que estos cristianos no estaban dejando de reunirse. Hay momentos en que los cristianos simplemente no pueden reunirse. Entonces, ¿qué hicieron los primeros cristianos en Hechos 8? No lo sabemos Probablemente hicieron lo que estamos haciendo … probablemente se reunieron en grupos pequeños o en hogares individuales. Era común en el primer siglo reunirse en los hogares de las personas. Romanos 16:5 – Aquila y Priscila tenían una iglesia que se reunía en su casa. Colosenses 4:15 – Ninfas tenía la iglesia que se reunía en su casa. ¿Cuantos eran? No lo sé, pero no podrían haber sido demasiados. Luego, los hermanos en Jerusalén se habían estado reuniendo en una gran iglesia, en la iglesia de Cristo de Jerusalén, pero cuando se dispersaron, ya no pudieron hacerlo. Ahora aquí está la pregunta: “¿Pecaron cuando se dispersaron?” ¿Podrían haber dicho, “NO! ¡Tenemos que reunirnos! ¿Lucharemos contra la persecución y nos veremos de todos modos?” No hicieron eso, y no hay indicios de que se equivocaron al dispersarse.

Es interesante que en Apocalipsis 1, encontremos al apóstol Juan, en el exilio en la isla de Patmos, no obstante, él está solo adorando a Dios en el día del Señor. Ciertamente no fue su decisión, pero adoraba a Dios solo. A veces la gente usa Mateo 18:19, “donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” y sugieren que al menos dos son necesarios para la adoración. Eso es un mal uso total de ese pasaje. Pero mi punto es: puede haber circunstancias que lo mantengan alejado de la reunión grupal … Tal vez se disperse en la persecución. Quizás esté en el exilio. En Hechos 28:30, Pablo estuvo bajo arresto domiciliario durante dos años y se perdió la adoración. Estaba en una casa alquilada, pero aparentemente por orden del gobierno romano, no se le permitía salir y cumplir y se perdió la asamblea pública durante 2 años. ¿Él adoraba? Oh, estoy seguro de que lo hacía. No obstante, la circunstancia que NOS impide asistir a una asamblea grupal es la misericordia … tratando de NO propagar una enfermedad. Sin embargo, no estamos abandonando la asamblea.

Autonomía

            Considere esto. La policía bloqueó el área de la ciudad que incluye el edificio de nuestra iglesia y dijo: “¿No pueden entrar, tenemos un convicto fugado en esta área?” ¿Qué haría? ¿Qué pasa si se descubrió Antrax en el edificio de su iglesia? ¿Qué haría? ¿Qué pasaría si los musulmanes plantaran bombas en las iglesias de toda la ciudad y la policía solicitara que no se reunieran hasta que pudieran limpiar el edificio? ¿Nos abriríamos paso y nos arriesgaríamos? ¿Diríamos: “El miedo no nos detendrá!” Crecí en Charleston, SC y prediqué allí durante 8 años. Al estar en la costa, los huracanes eran algo frecuente. Y son muy impredecibles. Y así, se tenía que tomar una decisión. ¿Viene hacia nosotros o no? ¿Qué tan grande es el riesgo? ¿Es esta una tormenta seria, o no? ¿Estamos bien por unos días más o va a volver hacia nosotros? Y, ¿cancelamos nuestra asamblea congregacional o no? Eso era difícil. No quiere precipitarse, pero sin duda no quiere meter la pata con la llegada de un huracán.

            Hermanos ¿Quién toma esas decisiones? esto se reduce a asuntos de juicio. Ahora, ¿quién tiene autoridad en asuntos de juicio? La respuesta es los ancianos. Ahora quiero enfatizar que los Ancianos NO PUEDEN cambiar los mandamientos de Dios. No nos equivoquemos al respecto. Pero cuando el juicio entra en juego, Dios ha puesto los asuntos de juicio en manos de los ancianos. Entonces, ¿qué pasa si le digo a un anciano: “No creo que el huracán se hubiera acercado. ¡No deberían haber cancelado!” O “los vientos no fueron lo suficientemente fuertes.” Hermanos, ¿qué tan cerca o qué tan fuerte debe estar el huracán? ¿Tiene que estar a 80 kilómetros de distancia? ¿15 kilómetros de distancia? ¿100 metros de distancia? ¿Qué tan cerca debe estar antes de que se cancelen los servicios? ¡Hermanos, esto se reduce a una cuestión de juicio!

            Ahora algunos dirán: “¡Pero los ancianos no tienen derecho a cancelar los servicios!” En primer lugar, no creemos eso. Nunca lo hemos creído. Si la situación es lo suficientemente grave, todos entendemos que los servicios pueden cancelarse. Pienso en la congregación en Texas recientemente donde el tirador pudo entrar y matar a varios miembros de la iglesia. Los servicios fueron terminados y cancelados por el resto del día. ¿Alguien los culpó? ¡Por supuesto no! – ¿Y si el huracán estuviera a 100 metros de distancia? ¿Podríamos cancelar? ¡Todos saben que podemos! Pero aquí está el punto número 2: En este momento, ¡no hemos cancelado la adoración! Simplemente nos hemos mudado. Nuestros ancianos están pidiendo a las personas que adoren en sus hogares por esta “necesidad que apremia” por el bien de la salud y la vida de nuestros miembros y la comunidad. Pero aquí está mi punto: cuando los ancianos se ven obligados a hacer este llamado de juicio muy difícil … viene con la autoridad de Dios detrás de ella (Hebreos 13:17) (Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos).

Y cada congregación es autónoma. Es incorrecto que una congregación ataque a otra en asuntos de juicio. La Congregación A no puede decirle a la Congregación B: Bueno, se equivocó al cancelar los servicios cuando el huracán estaba a 80 kilómetros de distancia, creemos que debería haber esperado hasta que estuviese a 15 kilómetros de distancia.

Obediencia civil

            Estamos en una situación en la que el gobierno ha pedido a las iglesias que dejen de reunirse en un esfuerzo por reducir la propagación del virus. Sin embargo, algunos argumentan que “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29). Pero sugeriría que están aplicando mal este pasaje. Si el gobierno nos prohibiera adorar a Dios, eso sería un asunto diferente. Pero eso no es lo que está sucediendo. Están diciendo que por el bien de nuestra salud/vida y la de nuestro prójimo, queremos que dejen de reunirse temporalmente en público. Romanos 13:1-2 dice: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.” Dios dio las autoridades de gobierno para la protección de sus ciudadanos. Estas leyes y prohibiciones que se instituyen debido al coronavirus están destinadas a proteger vidas. Esto es completamente consistente con la voluntad de Dios.

            Hermanos, hemos estudiado esto y hemos concluido que estamos haciendo lo correcto a la vista de Dios. No estamos cancelando la adoración. Nos trasladaremos temporalmente a nuestras casas hasta que esto termine. Lo hacemos por amor a nuestro prójimo y en obediencia constante a la ley de Dios.

Al español[1]

Jaime Hernández

Querétaro, Mex. Abril de 2020

[1]Traducción del telepromter script de la versión en video.

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ORANDO COMO LOS SALMISTAS

orando

Los Salmos han ocupado un lugar especial en el corazón de los cristianos desde el comienzo del Nuevo Pacto. El libro de los Salmos es el libro más citado del Nuevo Testamento. Según un recuento, se cita 79 veces y se alude 333 veces. Eso significa que alrededor del 5% del Nuevo Testamento está vinculado directamente a los Salmos.

El versículo del Antiguo Testamento más citado en el Nuevo Testamento es el Salmo 110:1, citado 18 veces. Los cristianos y las personas religiosas de todo tiempo han recurrido a los Salmos en tiempos de problemas y alegría. Nuestros himnos espirituales frecuentemente son de los Salmos, los citan o los aluden. Los cristianos, cuando se les pide su pasaje bíblico favorito, a menudo recurren a un salmo. Los predicadores y los pastores que aconsejan y consuelan a los que están en duelo encuentran fácilmente un salmo apropiado. Nuestros hermanos que desean proclamar su alegría por alguna victoria pueden expresar su acción de gracias y alabanza en el lenguaje de un salmo.

Desear tener una relación más profunda con Dios, consideramos los Salmos como la piedra angular y la guía para acercarnos a Él. Sin embargo, a menudo tenemos una relación de amor/odio con los Salmos. Por toda la gloria y maravilla que sabemos que está presente, batallamos cuando llegamos allí. El idioma es diferente, a veces aterrador. Las imágenes son distintas. El significado es a veces, quizás muchas veces, difícil. Y hay algunos de nosotros que dicen: “Es poesía. ¿Qué puedo sacar de la poesía?”

Este estudio está diseñado para ayudarnos a estudiar los Salmos con el objetivo de enfocarnos en nuestra devoción y comunicación con Dios. ¿Cómo podemos usar los Salmos como guía para nuestra propia relación espiritual? Intentaremos avanzar con confianza más allá de la relación amor/odio hacia una relación amor/amor.

Si bien hay varios aspectos de la devoción a Dios que podemos estudiar en los Salmos, esta clase se centrará en la oración. ¿Cómo oraban los salmistas? ¿Cuáles eran sus actitudes? ¿Cómo se prepararon? ¿Qué compromisos hicieron? Esta clase no es fácil, y no solo roza la superficie. Lucharemos con problemas difíciles como estar enojado con Dios y ver a Dios como la fuente de todas las cosas. Habrá discusiones que traigan diferentes perspectivas. En lugar de empantanarnos en los diferentes matices de perspectiva, nuestro objetivo es centrarnos en los salmos y obligar a una conversación que nos desafíe a profundizar en nuestras oraciones y a orar más como los salmistas.

Emociónese. Nada nos relaciona con Dios como la oración. Nadie se relacionó con Dios en oración como los salmistas. Qué gran oportunidad tenemos ante nosotros.

Qué Dios nos ayude,

Edwin Crozier

01 Creyendo en el Dios de los salmistas

02 Creyendo en el Dios de los salmistas 2

03 Viéndonos a nosotros mismos como los salmistas lo hacían

04 Viendo la oración como los salmistas

05 Preparándose para orar como los salmistas lo hacían

06 Teniendo el mismo objetivo que los salmistas tenían

07 Siendo rigurosamente abierto, honesto y sincero como los salmistas

08 Siendo creativos como los salmistas

09 Hacer los mismos compromisos que los salmistas hacían

10 Orando cuando los salmistas oraban

11 Escuchando la respuesta de Dios como los salmistas lo hacían

12 Esperando en el Señor como los salmistas lo hacían

13 Orando los salmos

Libro completo, 51 pags. pdf: Orando como los salmistas

ARTÍCULOS SOBRE EL CORONAVIRUS Y LA ASISTENCIA A LA IGLESIA

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LA ASISTENCIA A LA IGLESIA, EL CORONAVIRUS Y LA CULPA

Este fin de semana, varias iglesias en todo el país han modificado o incluso cancelado los servicios religiosos debido a la amenaza (real o exagerada) que el coronavirus representa para nuestra nación. Algunas congregaciones han cancelado sus clases bíblicas los domingos por la mañana y los miércoles por la noche mientras mantienen los servicios de adoración del domingo por la mañana y por la noche. Otros han cancelado todas las asambleas hasta nuevo aviso.

Debido a estos cambios, he sido testigo de lo que creo que son algunas acusaciones bastante “imprecisas” hechas de ser infieles al Señor y de falta de fe en Dios contra hermanos e iglesias enteras, debido a sus decisiones de modificar sus reuniones semanales.

Lo más probable es que estemos familiarizados con el pasaje que nos exhorta a “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre…” (Hebreos 10:25). Sin embargo, creo que es un grave error intentar aplicar esta exhortación a los hermanos que buscan la salud de los cristianos vulnerables entre ellos. Hay una gran diferencia entre el “dejar de congregarnos” con los santos, que este pasaje prohíbe, y “ausentarse” de la reunión de los santos, que es lo que está ocurriendo actualmente debido al virus. La palabra traducida, “dejar de congregarnos” significa “abandonar, dejar o desertar.”

Por ejemplo, ¿acusaríamos a los enfermos y confinados con que están pecando, porque se están ausentando de las asambleas de adoración? Por supuesto no. La razón es porque el mandamiento está discutiendo el “desertar,” no “ausentarse” de la reunión. Los enfermos no han “abandonado, dejado o desertado” la reunión de los santos, sin embargo, ellos extrañan la reunión de los santos. ¿Qué pasaría si usted se subiera a su automóvil para ir al servicio de adoración cuando ve a su vecino, que también va a la iglesia, tambaleándose, agarrándose el pecho y se cae en su entrada? ¿Lo dejaría allí para poder ir a la iglesia porque, después de todo, existe la orden de no dejar de reunirse, o llamaría al 9-1-1 y se quedarías con él hasta que llegara la ayuda? Seguramente, haría lo posterior, que sería lo correcto. ¿Haría esto que se perdiera la reunión de los santos? Sí, lo más que probable, pero al ausentarse, no habría abandonado, dejado o desertado la práctica de reunirse.

En los dos casos anteriores, un cristiano se perdió la reunión de adoración, pero no pecó en absoluto al “dejar de congregarse” con los santos. Hermanos, las acciones que algunas congregaciones están tomando para proteger a sus miembros más vulnerables, no demuestran una falta de fe en Dios, sino un profundo amor y deferencia hacia sus hermanos y hermanas más vulnerables en Cristo. Además, muchos cristianos trabajan durante toda la semana en poblaciones muy vulnerables y en riesgo. Tomar precauciones temporales que puedan salvarles la vida puede requerir que algunos “dejen” nuestras prácticas habituales, pero eso no significa que hayan “dejado de congregarse” y al Señor. Piénselo un poco.

Steve Higginbotham

MÁS SOBRE EL CORONAVIRUS Y LA ASISTENCIA A LA IGLESIA

            Este artículo es un seguimiento de algunos de los pensamientos expresados en el primer artículo. La razón por la que escribí el primer artículo es que había leído comentarios de cristianos en todo el país que condenaban a personas e iglesias que decidieron alterar su rutina normal debido al virus. Muchos declararon explícitamente que no asistir a los servicios de adoración durante esta crisis de salud era un pecado y una falta de fe en Dios. Creo que tales acusaciones son exageradas y no necesariamente reflejan la verdad. Si bien puede ser cierto que algunos podrían usar esta crisis como una “excusa” para salir de sus obligaciones y responsabilidades con el Señor, ese ciertamente no es el caso para la mayoría de los seguidores de Jesús.

            Permítame compartir algunas ideas adicionales sobre qué acciones podrían ser apropiadas en las circunstancias actuales.

  1. Las Escrituras dan prioridad para “cerrar las puertas” temporalmente debido a una crisis física. En Hechos 8:1-4, la iglesia en Jerusalén estaba creciendo y funcionando bien. Luego surgió una “gran persecución” (Hechos 8:1) contra la iglesia. Saulo fue parte de instigar esa persecución, al entrar en cada casa y arrastrar a hombres y mujeres, y llevarlos a prisión (Hechos 8:4). Si bien la iglesia primitiva no tenía edificios en este momento, sí tenían lugares donde se reunían para adorar, principalmente hogares de individuos. Pero tenga en cuenta lo que hizo la iglesia cuando ocurrió esta amenaza a su seguridad física: se “dispersaron” (Hechos 8:1). Los lugares de reunión donde una vez se reunieron para adorar ahora estaban vacíos de adoradores. Estos adoradores tampoco se mudaron un par de cuadras a la casa de otro miembro. El texto dice que se dispersaron por todas las regiones de Judea y Samaria (Hechos 8:1). En otras palabras, estos cristianos que se reunían fielmente entre sí para adorar, por un tiempo, abandonaron sus lugares de reunión y se dispersaron por la región por su propia seguridad. No estaría entre los que cuestionarían la fe de estos primeros hermanos y hermanas en Cristo. Su decisión de “cerrar las puertas” (donde sea que haya sido) y dispersarse por un período de tiempo por su seguridad física, y probablemente tener que adorar en unidades familiares, no fue una demostración de su falta de fe o su desobediencia a Dios. Si así fuera, Lucas seguramente perdió la oportunidad de exponer y condenar su error.
  2. La acusación de que estamos dando un “mal ejemplo” si optamos por cerrar temporalmente nuestras puertas no es un argumento válido. Algunos han planteado la pregunta: “¿Qué pensarán nuestros conocidos inconversos?” “Si cerramos nuestras puertas, ¿pensarán que estamos más preocupados por nuestra seguridad física y mandatos gubernamentales que en obedecer a Dios?” Pero la otra cara de esa moneda es algo así: “¿Qué pensarán nuestros conocidos inconversos si mantenemos nuestras puertas abiertas?” “¿Pensarán que no nos importa el peligro en el que potencialmente los estamos colocando a ellos y a sus familias?” “¿Pensarán que no respetamos a nuestras autoridades civiles?” Usted ve, la pregunta de “¿Qué pensará nuestro prójimo?” no se puede utilizar como una determinación de lo que debemos hacer, ya que no se puede llegar a un consenso. Como con la mayoría de las decisiones que tomamos, la preocupación por lo que otros piensan siempre debe ser un factor, pero el factor decisivo debe ser lo que es correcto y lo más conveniente. Considere cómo este “mal ejemplo” nos haría tener que repensar a nuestros primeros hermanos bajo la persecución romana, quienes cerraron sus lugares de culto y adoraron en secreto en las catacumbas. ¿Deberíamos cuestionar su fe y condenar su acción debido a lo que sus prójimos deben haber pensado sobre su fe?
  3. Las excepciones arbitrarias caen en el ámbito del juicio. Por ejemplo, he escuchado a algunos decir: “No tengo ningún problema con las personas que están enfermas o que pueden estar en alto riesgo con que se queden en casa, pero si eres una persona sana, sería un pecado estar ausente en esta ocasión.” El problema con tal razonamiento es que es arbitrario. Una persona sana de sesenta años es saludable y tiene un mayor riesgo con este virus. Entonces, ¿pueden ausentarse de la asamblea pecando o no? Ambos son saludables y tienen un mayor riesgo. ¿O qué pasa con el cristiano que cuida a otros que están en alto riesgo? ¿Pueden ausentarse sin pecar, no por su propia seguridad, sino por la seguridad de los demás? ¿Y si una persona tiene cincuenta y nueve años y once meses? ¿Puede esa persona ausentarse de la asamblea sin pecar? Y ahora apenas comenzamos a negociar sobre asuntos de juicio. Y eso es lo que son: cuestiones de juicio. Sé que nos gustan las reglas sin excepciones. Pero este es un caso que requiere discernimiento, discriminación e involucra el corazón y la actitud.

Los problemas que enfrentamos en este momento son difíciles para todos, especialmente para nuestros ancianos. Hay innumerables decisiones que pueden tomar que caen dentro del ámbito del juicio. Si la decisión que toman en estos asuntos de juicio no es la misma que la suya, no necesitan un trasfondo de descontento y dudas para enfrentar en tiempos tan difíciles. Lo que puede hacer para ayudarlos a ellos y a la iglesia durante este momento difícil es vivir su fe a través de su sumisión a los líderes designados por Dios, su compromiso con la unidad y el amor por todos los hombres.

Steve Higginbotham

MALENTENDIENDO “NO DEJANDO DE CONGREGARNOS”

            Dice el dicho: Tiempos desesperados requieren medidas desesperadas.

            Si bien hay muchas opiniones diferentes sobre cuán desesperados son estos tiempos, no se puede negar que la propagación del coronavirus debe tomarse en serio. Por esta razón, las iglesias de todo el mundo tienen que considerar cómo cumplir con las leyes (para congregaciones grandes en algunas áreas) o recomendaciones (para grupos de casi cualquier tamaño, en cualquier lugar). Tal consideración ha llevado a muchas congregaciones a cerrar sus puertas por el momento.

            En respuesta a esto, algunos han afirmado que las iglesias que cancelan están violando el mandato de la Biblia en Hebreos 10:25 de no dejar de reunirse. En mi experiencia, los que creen eso son superados en gran medida por los que no lo creen. Puede ser que este sea uno de esos casos en los que la reacción violenta a la reacción supere a la reacción real en sí misma 99 a 1. (¿Recuerda el caso de las tazas de Starbucks que no decían “Navidad?”)

            No obstante, aún quería escribir para abordar el problema porque, con coronavirus o no, creo que el versículo es uno que ha sido mal entendido y aplicado durante mucho tiempo.

En primer lugar, veamos específicamente las cancelaciones provocadas por el coronavirus.

            Ni bíblica ni lógicamente se sostiene que tales congregaciones violen Hebreos 10:25. Bíblicamente, la palabra “dejando” tiene un significado similar a la idea de deserción, alguien que abandona a su familia de la iglesia. El libro de Hebreos retoma la idea de apartarse varias veces, y en esta sección específica el escritor enfatiza fuertemente la necesidad de mantenerse firme en respuesta a todo lo que Jesús ha hecho por nosotros. Nos da una lista de cosas que podemos hacer para mantenernos fuertes. Es por eso que este versículo no se aplica a nuestra situación actual. No estamos hablando de personas que se están alejando del Señor. Estamos hablando de personas que lo único que aman es estar juntos adorándole a Él. Hebreos 10:25 no fue escrito con tales personas en mente.

            Lógicamente, solo piense en la frecuencia con la que usamos esta misma línea de razonamiento. ¿Dejamos de reunirnos debido a nuestro estado de salud y no vamos por algunas semanas? ¿Las personas que tienen un sistema inmunológico diezmado debido al tratamiento contra el cáncer dejan de reunirse al quedarse en casa? ¿Un padre sano que se queda en casa con su hijo enfermo deja de reunirse? Por supuesto no. No puedo imaginar que alguien diga que ellos lo hagan. Por lo tanto, podemos entender que nadie deja de reunirse cuando las necesidades médicas insisten en nuestra ausencia. ¿Por qué, entonces, no tenemos la misma comprensión en nuestra situación actual?

En segundo lugar, vemos el malentendido más profundo de Hebreos 10:25

            Debido a que muchos tenemos una visión simple y juiciosa de la iglesia que ven la asistencia “cada vez que se abren las puertas” como un signo de fidelidad. La iglesia es el lugar y/o el evento que ocurre el domingo, por lo que su participación en la “iglesia” se centra en la asistencia. En el Nuevo Testamento, la señal de un cristiano fiel es el fruto que lleva. Obviamente, un cristiano con frutos va a querer adorar a Dios, reunirse con la familia de su iglesia y participar de la cena del Señor cada domingo a menos que circunstancias extremas lo impidan. Pero esa asistencia fiel es un subproducto natural de un corazón verdaderamente convertido. No es el fin en sí mismo.

Por otro lado, hay quienes están allí “cada vez que se abren las puertas” que no dan fruto alguno. Si logramos que una persona asista regularmente solo por hacerlo sentir culpable y por amenazas del infierno, pero no aman al Señor y no dan frutos, no hemos logrado nada. Esta fue la razón por la cual Jesús enfatizó tanto la proposición anti-farisaica de que deberíamos servir a Dios de adentro hacia afuera en lugar de simplemente realizar actos externos con un corazón frío (ver Mateo 23).

            La otra faceta de esta conversación es el contexto inmediato de Hebreos 10:25. Debido a que tendemos a citar libro-capítulo-versículo para probar puntos, es muy fácil separar un versículo de su contexto. Sin embargo, si se da cuenta, este versículo ni siquiera es una oración completa, exigiéndonos que leamos al menos el resto de la oración para el contexto.

            En el versículo 24, debemos “considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.” En otras palabras, debemos pensar en la familia de nuestra iglesia y buscar formas de impulsarnos mutuamente hacia una mayor cercanía y participación. La frase “no dejando de congregarnos” se contrasta con un llamado a “exhortarnos unos a otros.” Esta es la misma terminología utilizada en Hebreos 3:13, donde el escritor llamó a su audiencia a “exhortaos los unos a los otros cada día” para que nadie se endureciera por el engaño del pecado. En otras palabras, lo opuesto a “dejar de congregarnos” no es “estar allí todos los domingos,” sino considerar a la familia de su iglesia, animarse y alentarse mutuamente.

            Esto no quiere decir que la asistencia (en circunstancias normales) no sea importante. Todo lo contrario. Estos versículos ponen el listón mucho más alto a que solo “necesita estar allí el domingo.” Hebreos 10:25 no es solo un llamado para que la gente deje de faltar la iglesia. De hecho, la asistencia del domingo por la mañana realmente ni siquiera alcanza el mínimo. ¿Es posible que haya personas con un historial de asistencia perfecto que no hayan hecho más para alentar a los hermanos que un “¿Cómo estás?” de pasada en el pasillo? ¿Es posible que haya quienes tengan asistencia perfecta pero nunca vean o hablen con su familia cristiana fuera del edificio? Si es así, ¿habrán comprendido realmente esas personas Hebreos 10:24-25?

            Sí, estar allí cuando la iglesia se reúne es importante. No, los líderes de la iglesia no están siendo infieles si eligen limitar o cancelar las reuniones dominicales por un tiempo. Ore por ellos, confíe en su juicio y respete su liderazgo. Y si está en ese campo de críticos, eso también significa respetar a los líderes de Dios en otras congregaciones. Deje de ver por encima de la cerca para juzgar lo que otros cristianos están haciendo y enfóquese en servir a los suyos.

            Pero ya sea que las puertas de su iglesia estén o no abiertas este domingo, le animo a que reflexione sobre el verdadero significado de Hebreos 10:24-25. Dios quiere que construyamos relaciones unos con otros para que podamos evitar irnos a la deriva y podamos ayudarnos a crecer en las buenas obras que ha planeado para nosotros. Si tenemos que hacer eso sin las reuniones del domingo por la mañana por un tiempo, entonces hagámoslo. Pero lleve esos hábitos con usted. Una vez que volvamos a la normalidad, asegurémonos de no caer en el error de pensar que “dejamos de reunirnos” es simplemente por nuestra asistencia.

Jack Wilkie

LOS REYES DE JUDÁ

Reyes

Hermanos y amigos, les comparto 9 lecciones sobre reyes de Judá. Las vidas de estos reyes nos dejan lecciones valiosas para todos nosotros, como dice Romanos 15:4 “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron.” Si aprendemos de la vida de estos reyes sin duda aprenderemos algunas de las siguientes lecciones:

  1. La victoria siempre la da el Señor. Los que olvidaron esta lección creyendo que podrían tener éxito sin la ayuda de Dios, finalmente se dieron cuenta que no era posible.
  2.  Ninguno de los reyes fue sin pecado. Hubo grandes reyes, pero todos tenían defectos. Incluso, los que iniciaron siendo buenos, se hacían impíos.
  3. Cuando un rey pecaba, el pueblo sufría. Por lo tanto, existe una gran responsabilidad para los líderes de vivir una vida piadosa y dar un ejemplo que valga la penar seguir.
  4. No importa cuán impío fuera un rey, cuando había arrepentimiento verdadero, había abundante misericordia.
  5. En ocasiones es necesario purgar la tierra del pecado acumulado. Se tenía que purgar el pecado para disfrutar de las bendiciones de Dios nuevamente.

Le invitamos a que descargue esta serie de lecciones, sobre Roboam, Abías, Asa, Josafat, Joram, Atalía, Joás, Amasías y Uzías. Son 36 páginas tamaño carta en archivo pdf, de click en el siguiente enlace: Los Reyes de Judá 

O puede descargar en forma individual cada lección:

01Roboam

02Abías

03Asa

04Josafat

05Joram

06Atalía

07Joás

08Amasías

09Uzías

EL MANDAMIENTO OLVIDADO

Por Ed Smithson

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              La falta de disciplina es responsable del caos en el cual el mundo se encuentra. La desobediencia a la autoridad es evidente por doquier. La disciplina se ha desvanecido a casi oscuridad total en las naciones, estados, comunidades y ha desaparecido de la iglesia de Dios. Ningún hogar puede ser fuerte sin disciplina. Ni la iglesia puede funcionar adecuadamente sin ella. Ninguna nación puede permanecer si su pueblo con descaro desprecia la disciplina.

           La iglesia primitiva creyó y practicó la disciplina. Siempre disciplinó con el objetivo correcto en la mente. La iglesia en el primer siglo creció y prosperó debido a que trabajó constantemente para mantener su pureza. La disciplina se utilizó una y otra vez para lograr esto.

             Actualmente, casi todo pecado que se encuentra en el mundo también puede encontrarse en la iglesia. Hay una tendencia a cerrar los ojos al pecado entre los hijos de Dios y excusarlo por medio de decir que el tratar de corregirlo es entrometerse en la vida privada de las personas. Esto no es cierto. Es deber de la iglesia redargüir, reprender, exhortar – e inclusive cortar, eliminar, retirar la comunión de todos los que andan en una manera rebelde y que no se arrepienten.

            La disciplina ha sido manejada en forma descuidada en muchos casos. Se ha usado como medio para vengarse de alguien – como un garrote con el cual se destruye. Esto no es la disciplina del Nuevo Testamento y los que hacen eso necesitan ser disciplinados.

            Cuando un árbol se poda para que esté en buen estado es para que dé más fruto. Cuando la manzana podrida se saca del cesto es para salvar a la demás. Cuando una miembro infectado del cuerpo físico es o bien restaurado o quitado, el cuerpo entero funciona con mayor perfección. Cuando la iglesia se mantiene pura por medio de la poda, eliminación o incluso quitando la comunión en casos extremos, la iglesia crecerá como nunca la hemos visto crecer antes.

            En este estudio el hermano Ed Smithson trata acerca de todas las fases de la disciplina. Hay poco material impreso sobre este tema tan delicado e importante. El hermano Smithson ha usado muchas horas en la preparación de estas lecciones, la enseñanza de ellas y en prepararlas para su publicación. El buen maestro será capaz de tomar estas lecciones, desarrollarlas, agregar un poco de su propio material aquí y allá, y darle al reino de Dios un servicio especial mediante la enseñanza de ellas.

            El hermano Smithson es digno de elogio por su enfoque franco del estudio de la disciplina. Mis oraciones serán que este libro sea usado ampliamente, ya que ayudará a llenar un vacío evidente en nuestra literatura actual y programa de enseñanza.

Foy L. Smith

Agradecemos al hermano Rolando Rovira la traducción de este importante libro

Descargar libro: El Mandamiento Olvidado

EL PROBLEMA DE LA REGLA 90/10

fiacaDesde el inicio del cristianismo el pueblo del Señor ha tenido que enfrentar problemas. Nuestro Señor tuvo problemas durante sus tres años de ministerio (Mateo 22), los apóstoles enfrentaron problemas durante su vida (Gálatas 2:11-13) y las congregaciones de la iglesia del Señor han tenido problemas desde el primer siglo (I Corintios 1:10-12) hasta las congregaciones en nuestra época. Actualmente hay un problema dentro de las congregaciones de la iglesia del Señor que se le conoce como el problema de la regla 90/10.

¿Cuál es el problema de la regla del 90/10? Se dice que es el lamentable hecho de que el 10% de la congregación hace el 90% del trabajo de la congregación. Al pensar en ello, creo que no deberíamos llamarla la regla del 90/10 sino más bien ¡la regla del 99/1! Lograr que los cristianos pongan sus creencias en acciones ha sido siempre un problema dentro de la iglesia.

¿Qué síntomas dentro del cuerpo del Señor está provocando esto? ¿Cuáles son las enfermedades que padecen muchos cristianos y qué provoca este problema? ¿Cuál es la receta para curar esta enfermedad?

Descargue la lección, son 6 hojas tamaño carta en pdf dando click en el siguiente enlace: El problema de la regla 90,10

 

SERIE DE LECCIONES SOBRE LA VIDA DE SAÚL

“EL REY QUE VIVIÓ UNA VIDA ATRIBULADA”

SaulDe acuerdo a Romanos 15:4, “las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron” y lo que dice la Escritura sobre la vida de Saúl no es la excepción.

Esta serie de lecciones tiene el objetivo de ver los errores que cometió Saúl para que no los cometamos nosotros. Los errores que él cometió provocaron finalmente que Dios lo desechara y es lo mismo que puede suceder a nosotros si decidimos ignorar la voluntad de Dios.

El hermano David Roper, autor de esta serie de lecciones, las escribe como complemento de los ejemplares sobre la vida David que han circulado mucho entre la hermandad. Así que si usted ha leído esos estudios sobre David, sabe de las buenas reflexiones que el hermano Roper hace. De la vida de Saúl se pueden extraer muchas lecciones y sin duda si es usted maestro o predicador encontrará mucho material para enseñar en su congregación, no obstante si no lo es, de la misma manera será una lectura edificante.

Dele click a los enlaces de abajo para descargar las lecciones en forma individual o todas las lecciones en un solo archivo. Listo para imprimir. Son 70 páginas tamaño carta en archivo pdf.

01 Tenga cuidado con lo que desea

02 El amanecer de un nuevo día

03 Como mantener una corona

04 El hombre que pudo ser rey

05 Nunca le de la espalda a Dios

06 Cuando los celos se apoderan de uno

07 Haciéndose tonto uno mismo

08 El trágico fin de una vida atribulada

Todas las lecciones, con portada e índice: Saúl, el rey que vivió una vida atribulada

 

EL ESPÍRITU SANTO

Capítulo 32 del libro Pilotando el estrecho

LenguasEn las últimas décadas, doctrinas del movimiento carismático se han estado infiltrando en la iglesia del Señor. Ciertos hermanos, atraídos por la espectacularidad de sus servicios religiosos y su rápido crecimiento en números han estado adoptando ciertas creencias pentecostales que antes condenaban.

Hasta hace poco, esencialmente dos puntos de vista del Espíritu Santo habían prevalecido y coexistido dentro de las iglesias de Cristo. Un punto de vista ha sido que el Espíritu Santo mora personalmente en el cuerpo del cristiano. El otro punto de vista ha sido que el Espíritu Santo mora en el cristiano solo a través de la Palabra. Si bien se ha generado una considerable discusión entre los hermanos sobre estos dos puntos de vista, ambos lados han aceptado virtualmente de manera universal que el Espíritu Santo no hace milagros ni hace nada que el cristiano pueda sentir. Sin embargo, la generación más joven, dirigida por los que promueven el cambio, se le ha forjado una visión diferente de la obra del Espíritu Santo. Algunos dicen que el Espíritu se mueve dentro de ellos, que les habla y que los llevó a cierta convicción o simplemente que les ha tocado su corazón de una manera sobrenatural.

Esta es es solo una muestra de la influencia del movimiento carismático dentro de la iglesia. ¿Qué dice la Biblia respecto a los milagros, al hablar en lenguas, y al bautismo del Espíritu Santo? ¿Es posible que esto que sucedió en el primer siglo suceda actualmente? El hermano Dave Miller expone en este capítulo la enseñanza bíblica sobre estos temas e informa de la situación actual de estas influencias.

Descargar archivo en pdf, 13 páginas tamaña carta, dele click al enlace siguiente:

32 El Espíritu Santo

 

HABLEMOS DE LOS DEPORTES Y LA VIDA CRISTIANA

Lección #12 de la serie “Hablemos francamente acerca de..” En esta ocasión es sobre los deportes y la vida cristiana.

MaradonaEn febrero del 2010 el portero del equipo Cruz Azul, José de Jesús Corona, escenificó una riña afuera de un bar en Guadalajara. En un principio anunció que él no había estado implicado en esa pelea, sino un primo muy parecido a él. Una persona lo demandó por daños físicos a causas de los golpes. No obstante después de unas semanas, finalmente aceptó que si había sido él pues hubo evidencia grabada que lo implicaba. Este hecho violento y otro contra un miembro del cuerpo técnico de equipo de futbol de Morelia en donde a nivel nacional le asestó un terrible golpe de cabeza en la cara de esta persona, lo orilló a quedar fuera del mundial de futbol Sudáfrica 2010. Lo que le ocurrió a Corona, de alguna manera, ilustra lo que ha estado sucediendo en los deportes en el último cuarto de siglo.
Algunas figuras de los deportes se han convertido en semidioses que son virtualmente adorados en nuestra cultura. Un atleta exitoso desarrolla la actitud de que está por encima de la ley y que merece un salario astronómico. Los fanáticos los siguen a donde vayan. Las mujeres se les van encima, haciéndolo pensar que puede conducirse de la manera que quiera. Como evidencia de esto, considere a Maradona que le disparó unos periodistas con un rifle, la condena de Mike Tyson por violación, etc. Además de estas figuras nacionales e internacionales, hay jugadores menos conocidos que han sido acusados por malas conductas sexuales, alcoholismo, drogas y otros delitos.

¿Cómo debería el cristiano considerar los deportes? ¿Determinan estos su forma de vida? ¿Su tiempo? ¿Su pasión? ¿Son buenos? ¿Son malos? ¿Hasta qué punto podemos participar? ¿O no deberíamos participar?

Descargar la lección en pdf, 7 hojas tamaña carta: 12sports

EL CATOLICISMO

catolicismoEjemplar de la la prestigiada revista LA ESPADA ESPIRITUAL del año 1992. Temas que trata:

ARTÍCULOS EN ESTE EJEMPLAR:
¿De Dónde Vino la Iglesia Católica?…………..……………. Alan Highers
El Hombre de Pecado y el Hijo de Perdición…………….. G. C. Brewer
La Autoridad en Religión……………………………………….. Bobby Duncan
¿Podemos Entender la Biblia? ……………………………….. Basil Overton
¿La Iglesia Católica nos Dio la Biblia?……………………… Jim Laws
¿Fue Pedro el Primer Papa?……………………………………. William Woodson
Entrevista con un Ex-Católico………………………………… Jim Coviello
La Historia del Rociamiento y el Bautismo de Infantes…. Wayne Jackson
La Mariolatría Católico Romana…………………………….. David Pharr
Las Marcas del Catolicismo……………………………………. Gary Workman
La Doctrina de la Transubstanciación……………………… Alan E. Highers
Me Casé con un Católico
La Infalibilidad del Papa………………………………..……… Roy H. Lanier, Jr.

Descargar la revista en pdf, 44 páginas: EL CATOLICISMO

Antología de estudios sobre Mateo 24 y la Destrucción de Jerusalén

Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo, respondiendo él, les dijo: ¿Véis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos ¿cuándo serán estas cosas y qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo? (Mateo 24:1-3).

Una recopilación hecha de artículos escritos por diferentes hermanos explicando estos difíciles pasajes de los que tanto se ha abusado.

Antología de Estudios Sobre Mateo 24 y La Destrucción de Jerusalén-Índice y Portada

Antología de Estudios sobre Mateo 24 y la Destrucción de Jerusalén

Venga tu reino – David Pharr

El libro del hno. David Pharr Venga tu reino. Agradecemos al hermano su generosidad por permitirnos compartir este libro con la hermandad de habla hispana. Libro arreglado a trece lecciones para ser cubierto en un trimestre, incluye sección de preguntas por cada lección. 

El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros. – Lucas 17:20-21

Toda la idea de un rapto, tribulación, y milenio venidero, al igual que las teorías de juicios y resurrecciones diferentes  están arraigadas en el concepto erróneo de un reino terrenal. – David Pharr

 El Rapto – ¿Hecho o Ficción?

 El Reino de Dios – ¿Presente o Futuro?

La Segunda Venida de Cristo – ¿Secreta o Visible?

 El Reinado de Mil Años – ¿Planeado u Ocurrencia Tardía?

 La primera formación religiosa de David Pharr fue en una iglesia metodista en Wilkesboro, Carolina del Norte. Pero la búsqueda honesta de su madre por la verdad dio lugar al bautismo de su familia en el cuerpo de Cristo. Desde su adolescencia, David ha sido un defensor del cristianismo del Nuevo Testamento.

Su educación incluyó el Colegio Freed-Hardeman, el Colegio Río Grande, y la Universidad Cristiana del Sur. Ex Director de la Escuela de Predicación del Este de Tennessee, se ha desempeñado en ministerios locales en Virginia Occidental, Ohio, Tennessee, y Carolina del Sur.

Venga tu Reino es el quinto libro de David. “Mi intención, sin embargo, es más que simplemente exponer el error. Creyendo, y obedeciendo la verdad, podemos compartir la esperanza que viene con tener el reino de los cielos dentro – siendo ciudadanos en su reino eterno”.

 David se casó con Peggy Bunker, tienen tres hijos, una hija, y diez nietos.

Descargar libro, Venga tu reino – David Pharr