NUNCA ME CASARÍA CON UN PREDICADOR

Steve and KimCuando conocí a mi esposo hace 33 años, él estaba estudiando el último año de la licenciatura de Biblia en la Universidad Freed-Hardeman. Estuvimos saliendo todo ese año y nos casamos en el verano siguiente. Se sorprendería saber que no lo escuché predicar o enseñar en una clase hasta casi dos meses después de nuestra boda. Con un promedio de 3 lecciones por semana más todos los compromisos adicionales que tiene ¡ahora lo he escuchado hablar públicamente más de 5000 veces! ¡Uf! ¡Soy bendecida de haberme conseguido uno bueno!

Además de no oírlo predicar, no tenía idea de lo implicaba ser “esposa de predicador”. Crecí en un hogar Cristiano, sin embargo nunca escuché a mis padres hablar de las esposas de predicadores con algunas expectativas. Nunca salí con otro muchacho que planeara predicar. Así que cuando nos comprometimos, empezaron a surgir algunos comentarios tales como “Oh no, nunca me casaría con un predicador,” “Vivirás en una casa de cristal,” “Todos esperarán que seas perfecta.” Un par de meses después de haberme comprometido, pospuse la boda porque tuve medio por no saber en qué me estaba metiendo y no sabía si iba a dar la talla.

Gracias a Dios, mi amor por el hombre se sobrepuso a mis temores. Si estuviera en la misma situación, ¡lo haría todo nuevamente! ¡He sido bendecida sin medida en este viaje! Con mucha frecuencia, escucho hablar a otras esposas de predicadores que parece que no hacen más que quejarse y amargarse. ¿Hay dificultades? ¡Por supuesto! ¡Así es la vida! Sin embargo, a través de la vida con un esposo que ama al Señor lo suficiente para dedicar su vida al servicio de Él, le proporcionará bendiciones y oportunidades que superarán con creces ¡cualquier dificultad!

En seguida, algunas cosas que he aprendido a través de los años del matrimonio y del estar casada con un predicador:

  • Las únicas expectativas que importan son las de Dios y las de su esposo. Dios espera que usted viva y madure como mujer Cristiana y sea la mejor esposa que pueda ser (Santiago 4:7).
  • Encuentre el lugar donde quiera servir y dedicarse al Señor. Nadie puede hacer todo, pero todos necesitamos estar ocupados en la obra del Señor (Efesios 2:10).
  • Cuando se enfrente a la crítica de los demás, evalúe si hay algo bueno en ella. Si no lo tiene, no se ocupe de ella. Recuerde que nuestro servicio es para el Señor (Efesios 6:7; Colosenses 3:23-24).
  • No critique a su esposo delante de los demás. Esto incluye a la familia, amigos o miembros de la iglesia. Siempre hable con respeto de su esposo (Efesio 5:33, I Pedro 4:8).
  • No espere ni sienta la necesidad de ser mimada y consentida constantemente. Más bien, consiéntalo a él. Sé cómo suena, pero es cierto. Será verdaderamente bendecida a cambio (Hechos 20:35, Filipenses 2:3-4).
  • Haga del trabajo de la casa su tarea principal. No es muy fácil aplicarse mucho en un trabajo secular y hacer la obra de la iglesia. No obstante, Dios le dio la responsabilidad de ser ama de casa a la esposa. Haga del hogar el lugar más confortable para que él siempre tenga prisa por regresar a casa por la noche (Tito 2:5).
  • Aprenda a controlar su lengua. Al estar casada con un predicador, escuchará cosas de su marido y de otros que son confindeciales. Nunca sea alguien en la que no se pueda confiar (Proverbios 31:11).
  • No ponga énfasis en las cosas materiales. El querer siempre más es una trampa que la hará endeudarse llevando estrés sobre su marido y el matrimonio. Sea agradecida con lo que el marido le provea. Solo se evidencia ingratitud al no estar contenta con lo que ya tenemos (I Timoteo 6:6-11, Filipenses 2:14).
  • Esté disponible con su tiempo y atención. Está casada con un hombre que es una figura pública en una posición respetada. Vístase bien y muestre bondad y compasión hacia los demás. Hay mujeres dentro y fuera de la congregación que les encantaría tener a su esposo como si fuera suyo. Si usted no está disponible para él con su tiempo y atención, habrá alguien más que estará feliz de dárselo. No de lugar a la tentación (I Corintios 7:3-5).
  • Sea una mujer discreta. Aprenda cuándo hablar y cuándo guardar silencio (Santiago 1:19; Proverbios 17:27-28).
  • Sea sumisa. Sé que este término no es muy popular, pero es bíblico. La sumisión no significa que va a hacer lo que quiera de todos modos. La prueba verdadera es cuando él le pide algo que usted no está dispuesta a hacer. Cuanto más se someta, más la amará y la respetará. Cuanto más él la ame y respete, es más fácil someterse (I Pedro 3:1-6).
  • No descuide su vida espiritual. Lamentablemente, no recibirá un boleto gratis al cielo porque su marido sea un hombre piadoso. Aunque me he beneficiado enormemente y he aprendido mucho de mi marido, estoy obligada a estudiar por mí misma (II Timoteo 2:15). Le responderé a Dios por lo que hice y no hice (II Corintios 5:10).
  • Sea la mayor animadora de su marido. No sé de ningún trabajo en el mundo más importante que el de su marido. Puede trabajar largas horas con el salario mínimo. Puede ser llamado a horas de la madrugada para tratar con situaciones difíciles. Puede enfrentar críticas injustas de otros. Puede distraerse y sabe que el domingo viene y hay que preparar tres lecciones y cumplir con otras responsabilidades. Se sentirá exhausto mental y físicamente. Necesita que usted le aprecie su trabajo y sus esfuerzos. En lugar de quejarse de su ausencia, use el tiempo para ponerse al día en su casa o trabajar en sus propios proyectos (I Tesalonicenses 5:11; Eclesiastés 4:9-12; Proverbios 12:25).
  • Diviértase. Escucho a mucha gente hablar del “trabajo” que exige el matrimonio. Es cierto que esforzarse en ser más abnegada y sacrificarse por su esposo. Sin embargo, el “trabajo” ¡tiene su diversión! No sobrecarguen su agenda que sacrifiquen tiempo entre ustedes. Planifiquen citas sorpresas en días especiales, ¡haga cosas que inesperadas y disfrútense! (Proverbios 15:13; 17:22).

Si bien, hay algunas que “nunca se casarían con un predicador,” conozco muchas Cristianas que darían cualquier cosa por tener un esposo Cristiano fiel que pase su vida sirviendo a Dios. Si está casada con un predicador, ¡agradézcale a Dios por él cada día!

Tomado con permiso de TeachingHelp.org

http://www.teachinghelp.org/id-never-marry-a-preacher/#more-2431

25/Agosto/2017

Al español

Jaime Hernández

Querétaro, Mex. Agosto de 2017

Versión en pdf:  Nunca me casaria con un predicador

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s